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Tag Archives: Woody Allen

festival_django_reinhardt_08

El domingo pasado tuve la suerte de asistir (gracias Anita!!!) al cierre de la 30º edición del festival Django Reinhardt en Samois s/Seine. Si escuchar jazz de calidad es un placer hacerlo a orillas del río Sena es algo insuperable.
No conocía a los músicos que tocaban ese día, destaco y recomiendo especialmente a dos, primero a Andreas Öberg & Charlie-Sourisse, fue una sorpresa decubrir a estos artistas y poder comprobar en vivo su enorme talento.
Y el mejor momento para mi fue la actuación de Martin Weiss, con su violín logra emocionar hasta el corazón más duro, fue para mi el descubrimiento mas importante de todo el festival.

Un punto a destacar del evento es que muchos de sus asistentes eran fervientes admiradores del “sonido Django” y en los descansos entre las actuaciones de los artistas que estaban arriba del escenario se podía seguir disfrutando de la música gracias a ellos, los que estaban abajo, con la gente.

Creo que este evento es un gran homenaje a uno de los mejores guitarristas de jazz de la historia. Después de escuchar su música se entiende porque el personaje de Sean Penn en la película de Woody Allen “Sweet and lowdown” se desmayaba cada vez que lo escuchaba.

Los dejo aquí con uno de sus clásicos, enjoy!!!

En la música hay personajes que trascienden el arte a través de la polémica, gente que es considerada grande por algunos y miserable por otros. En el mundo anglo el personaje ideal para describir este efecto sería Prince, algunas personas lo consideran un genio absoluto y otros no lo pueden soportar, en el mundo hispano creo que un buen ejemplo es el protagonista de este post, el señor Enrique Bunbury.
Hace unos días fui a mi primer concierto del Aragonés y me confirmo lo que ya sabía. Es un artista enorme de pies a cabeza. Realmente brindó un espectáculo absolutamente genial y rebosante de arte, talento y magia, y les puedo asegurar que estas características no abundan últimamente por estos pagos.
La excusa fue la presentación de su último trabajo “Helville de Luxe”. Un disco excedido, exagerado pero absolutamente genial y necesario. La ocasión fue perfecta para disfrutar de versiones renovadas de clásicos de su repertorio como “Infinito”, “El Extranjero”, “Canto (el mismo dolor)” o “El Rescate”, todas tan grandilocuentes como su persona en escena.

Si tuviera que encontrar una vara con que medir su personaje en las tablas solo sería comparable con dos iconos de la cultura española, Rocío Jurado o Raphael (Bunbury compuso para el la canción “Desmejorado”) inmensos, talentosos y populares al mismo tiempo.
Y mucho de todo esto que a mi me fascina es lo que desata criticas y mofas en torno a su persona, personalmente considero que un artista es un ser integral, y que por sobre todas las cosas se alimenta de su personaje (ejemplos claros  de esto son genios como Woody Allen o Peter Sellers).
El escándalo que acompaño el lanzamiento de su último trabajo tuvo que ver con el plagio, y para hacer honor a la verdad los fundamentos en los que se basaron me resultan al menos pobres. Llevamos años escuchando a replicantes como Lenny Kravitz o Jamiroquai y nadie se queja, y ellos se “inspiraron” de los grandes de una forma obscena, pero Bunbury convierte en canción citas de poetas y todo el mundo se tira encima de el. Pero si el rock siempre manoteo del mundo de la prosa y la poesía!!! Yo no considero que eso sea malo, es simplemente dejarse influenciar por el talento ajeno para que surja el propio. Si no fuera por el rock yo jamás hubiera conocido a maestros como Camus, Kerouac o Bukowski.
Mas allá de polémicas domesticas el sujeto controla mucho el ritmo emocional de un concierto, todo esta ultra medido, empezando en las luces, pasando por su vestuario y acabando en las calaveras de su micro, es todo actitud y sabemos que este es uno de los pilares principales que sostiene esta maquinaria  negocio/artística llamada rock’n’roll.
Y nos encanta, y disfrutamos, y nos sentimos bien tratados y eso a mi me alcanza, no busco mas en un concierto, letras que me den consuelo, justifiquen mis actos y me aporten una sonrisa o una lágrima si es necesario, y después de mas de mil conciertos en mi vida gente como Bunbury lo sigue consiguiendo.
Bravo por el, y gracias a conciertos como este sigo apostando por el rock’n’roll.