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Tag Archives: U2

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Marzo de 1987. El calor todavía apretaba en Buenos Aires mientras yo esperaba a mi novia de aquel entonces a la salida de Ciudad universitaria, a orillas del Río de la Plata. Ambos éramos fanáticos perdidos de U2 (nos conocímos hablando de ellos) y en esos días nuestros irlandeses favoritos acababan de publicar “The Joshua Tree”, pero como viviamos en el culo del mundo no podíamos disfrutar de las nuevas canciones, por aquellos años los discos se editaban 2 o 3 meses después de su lanzamiento. Mientras el resto del mundo disfrutaba del disco definitivo en la carrera del mítico grupo nosotros esperabamos con ansias adolescentes que se publicara la cutre edición nacional.

La espera termino cuando ella, con una sonrisa memorable, se acerco a mi. Saco su walkman, me puso los auriculares, le dió al play y comienzó a sonar la intro de “Where The Streets have No Name”. A través de un amigo recién llegado de Francia consiguió el disco e hizo una copia para nuestro disfrute personal. Ese recuerdo lo llevaré grabado en mis oídos, cerebro y corazón hasta el jodido día que me muera.

Año 2013. Estamos en Madrid, preparando lo que será un viaje de trabajo que nos lleva a recorrer diferentes ciudades de USA. Todo son tickers de avión, hoteles, permisos, mails y demás asuntos burocráticos. En un momento mi compañero de viaje (el amigo @goliveira) me dice que hay un parque natural en LA que quiere conocer y si me apetece que nos pasemos por allí en el periplo, el sitio en cuestión es el Joshua Tree National Park. En ese momento mi cabeza hizo PLOP! Y se atrasó a aquellos recuerdos de juventud. Esa portada en el desierto en blanco y negro (también hay un antes y después en la carrera de Anton Corbijn con esas fotos) Ese sonido, ese look de la banda, esos irlandeses conquistando América y mi corazón.

Nos levantamos a las 5 de la madrugada para poder llegar temprano antes que el calor del desierto nos cocine, descargamos el disco previamente para ponernos en clima, todo estaba listo. Debo reconocer que en el camino (dos horas y media desde LA) la ansiedad se adueño de mi persona, habia pasado demasiado tiempo, ni los U2 ni yo ya somos lo que fuimos. Temia esa horrible sensación de ver una película que idolatrabas en tu adolescencia pero que el paso del tiempo la destroza y le quita toda su magia. Pero ante la aparición de la primera Yucca brevifolia todo volvió al lugar correcto, le dí play al iphone conectado a nuestro Jeep 4X4 (momento descriptivo a la Brad Easton Ellis, muy 80’s) y mientras el disco sonaba mi emoción crecía con cada acorde. Estaba allí, en el sitio que fue la fuente de inspiración de ese disco enorme en la historia del rock y en mi vida.

Una vez atravesada la entrada al parque, nos dirigimos a la recepción en busca de información y de la ubicación exacta del arbolito en cuestión para replicar las antológicas fotos de la portada y el booklet del disco. Nos recibe una empleada del parque, nos dá la información del sitio y en ningún momento hace referencia alguna a los U2. Una vez terminada su exposición mi amigo Guillermo le cuenta lo que significa para mi el sitio y le pregunta por la ubicación del tal mentado árbol. Con sus palabras llegó la amargura.

A partir de aqui este post se convierte en el juego de “elige tu propio final” Ya me dirás con cual te quedas.

Final A

Nos dijo que efectivamente los músicos se alojaron a metros del sitio y tenian todo preparado para hacer las fotos allí, pero que las autorizaciones no llegaron a tiempo y, cansados de esperar, se fueron. Las fotos que todos conocemos se hicieron en el Death Valley, y del árbol original no queda nada porque los fans (esos imbéciles) lo fueron destrozando de a poco, el único recuerdo en el sitio es una placa conmemorativa con una frase que lo resume todo: “have you found what you’re looking for”. Fin.

Final B

Nos dijo que efectivamente los músicos se alojaron a metros del sitio y tenian todo preparado para hacer las mentadas fotos allí, pero que las autorizaciones no llegaron a tiempo y se fueron, las fotos que todos conocemos se hicieron en el Death Valley, y que del árbol original no queda nada porque los fans lo fueron destrozando de a poco.

Con Guillermo nos dimos media vuelta, subimos al Jeep, pusimos nuevamente el disco, nos mantuvimos un rato en silencio, avanzamos un par de kilómetros y cuando el paisaje fue el ideal nos bajamos cámara en mano e hicimos las fotos que jamás los U2 pudieron hacer. Posamos como si fueramos la jodida banda más grande del planeta en 1987!!! El verdadero espíritu del árbol de la vida era nuestro y para pruebas las imágenes al final de este post.

Si, soy de los que ve siempre el vaso medio lleno. Encontré lo que estaba buscando 🙂

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Estoy atrapado en una dicotomía desesperante: Tengo ganas de postear pero la inspiración esta un poco reacia ultimamente… Así que me voy a aprovechar esta circunstancia esquiva de mi musa (cuanto verbo por Dios!!!) para publicar algunos de mis videos favoritos de los ochenta.

Esto tiene una doble utilidad. Para los de mi quinta apelar a la memoria emotiva: esos besos quinceañeros, recordar esas prendas que deseamos borrar de nuestra cabeza y demás angustias que nos genera la crisis de la mediana (ya pasada) edad. Y a las nuevas generaciones para que escuchen y descubran que mucho de lo que suena hoy no es más que el reciclaje (en algunos casos con un gusto soberbio, en otros no tanto) de estos maravillosos sonidos.

Para que el asunto sea un poco más divertido intente evitar los hits más obvios, sepan disculpar mi elegancia.

Este post esta dedicado a todos aquellos que pasamos horas y horas en los videobares de Buenos Aires en busca del videoclip perfecto.

Tears for fears – Mothers Talk

Level 42 – Sun Goes Down

Thomas Dolby – Hyperactive

Spandau Ballet – Chant nº 1 (Don’t Need This Preassure On)

Talk Talk –  Living In Another World

U2 – Two Hearts Beats As One

Talking Heads – This Must be the Place

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Hay canciones que cuando las escuchamos nos provocan un sentimiento heroico, nuestras emociones se exaltan y nos creemos capaces de todo mientras esa música suene de fondo. Desde librar batallas con dragones, navegar cara a la tempestad o hasta liarnos a ostias con el que nos mira mal en el bar. O sea, sacar eL pechito argentino que todos llevamos dentro (si, los no argentinos también lo tienen pero no saben que se llama así) Aquí unos ejemplos de canciones que me exacerban la voluntad.

The Verve – Better Sweet Symphony

Reconozcamos esto, todos queríamos ser Richard Ashcroft en este video. Que la melodía nos envuelva y a llevarnos puesto todo lo que se nos cruce en el camino. La historia cuenta que los Verve no vieron un duro de esta canción por usar un sampler de Andrew Oldham, las vueltas de la vida.

U2 – Bad

En esta lista no podían faltar los padres del rock heroico, recuero cuando escuchaba esta canción con 15 años y sentía que todo era posible, que alcanzaría mis sueños y que el mundo podía cambiar. Unos cuantos años después cuando la realidad me supera un poco la escucho nuevamente para recuperar aquel bello y juvenil sentimiento.

The Killers – Read My Mind

Esta es una de las incorporaciones más nuevas a la lista de himnos en mi vida, seguramente en Argentina esta canción ya se convirtió en un himno futbolero. Es tremenda, desborda vitalidad y tiene uno de los estribillos más contundentes del último tiempo. Quisieron repetir la fórmula con ‘Human’, no les salió mal, pero no tiene comparación.

Annie lennox y David Bowie – Under Preasure

La versión original de Queen me parece una maravilla de la música del siglo XX, pero esta versión de David Bowie con Annie Lennox me arranca las lagrimas cada vez que la escucho. Es preciosa, genial y absolutamente emocionante. Uno de los pocos puntos altos del vergonzoso tributo a Freddie Mercury.

Simple Minds  – Alive and Kicking

Otra de mi tierna juventud, esta banda me volvía loco cuando adolescente, una pena que su carrera no continuara con el nivel de su disco cumbre ‘Once Upon a Time’. Pero al menos nos dejaron esta canción que nos ayuda a seguir vivitos y coleando.

Quedan afuera maravillas como The Whole of the Moon de los Waterboys o Common People de Pulp, pero seguro estas servirán para contar otras historias. Un abrazo.

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Y llegó el momento, es difícil pero no puedo dilatar esto mucho más. Ya toca hablar de Bob Dylan.

Esto es un marrón en toda forma, entendamos que me estoy metiendo con uno de los más grandes, más respetados y más odiados del mundillo rockpopero, y para colmo de males no soy un conocedor de su obra a rajatabla, pero después de tantos años de rock en mi vida empiezo a entender el hombre que hay detrás del mito.

El detonante de este post fue leer su autobiografía “Cronicas”. Un libro muy interesante que cuenta en primera persona la génesis del personaje. Una de las cosas más maravillosas que tiene el libro es leer como Bob fue recogiendo elementos de muchas influencias diferentes para construir una identidad propia, si a este libro le sumamos el documental de Scorsese “No Direction Home” podemos empezar a ver la punta del ovillo.

Yo llegué a Dylan por otros, como la mayor parte de mi generación. Durante años escuché muchas canciones de su repertorio interpretadas por personajes de todo tipo; de Nick Cave a Sonny and Cher, pasando por Guns and Roses, U2, Rolling Stones y demás bestias del ambiente, y siempre sentía que me gustaba más Dylan en la voz de otra gente. Pero llegó un momento que tuve que abrir mi corazón al gran Bob, y cuando eso sucede ya no hay vuelta atrás.

Tengo mis favoritas. “Hurricane”, “Simple Twist of Fate” o “Ballad of a Thin Man” son las que ocupan un lugar especial en mi vida, pero cuando uno empieza a internarse en el mundo Dylan pasa lo mismo que con Zappa, su producción es tan grande y variada que uno no puede quedarse con solo una parte, lo quiere todo y cuando más lo conoces más se mete en tu vida y no lo puedes quitar de tus oídos.

Cuenta la leyenda que el gran cambio de la historia de la música pop sucedió cuando Lennon y Dylan se conocieron, parece que la conversación entre ellos fue algo así:

– Dylan:

” A ver si te empiezas a preocupar por las letras…”

A lo que Lennon respondió:

” Y que tal si tu le metes guitarra eléctrica a tus canciones”,

Meses después de esta conversación vino el famoso grito de “Judas” para el eléctrico Bob y el lisérgico y maravilloso Sgt Pepper para John, el resto de la historia ya la conocemos todos.

Se que en estos tiempos tan neo posmodernos pedirle a los jóvenes que escuchen a un viejuno con voz nasal no es tarea fácil, pero lo recomiendo, si empiezan ahora van a poder disfrutar de la obra de este genio durante más tiempo en su vida.

Como última recomendación sugiero que se hagan con el disco “I’m Not there” es el soundtrack de una peli basada en la vida del gran Bob, allí encontrarán grandes canciones en la voz de lo mejorcito del patio indie en este momento, una buena forma de acercarse con cautela al universo Dylan.

Hace un tiempo escribí sobre las primeras escuchas de esas canciones que quedan grabadas en nuestra mente mas allá de la trascendencia comercial y la siempre excesiva rotación radial. Y lógicamente todas esas canciones están asociadas a diferentes espacios. Barrios, plazas o calles sirvieron de locación para que esas melodías se presenten en nuestras vidas.
Un ejemplo en mi vida es la Avenida Cabildo, especialmente el perímetro que va desde la calle Echeverría hasta Monroe, en 5 calles transcurrió una gran parte de mi vida adolescente. Era lugar de encuentro, de formación cultural, de vanguardia, de amores y catástrofes, básicamente todo aquello que suele ser nuestro único interés cuando se empieza a vivir.
Esta avenida para mi es The Cure, Ramones, Madness, U2, Tears For fears, Echo and the Bunnymen, Simple Minds, New Order y solo son algunos ejemplos representativos. No puedo escuchar canciones de estos grupos sin relacionarlas con La galería Churba, la discoteca Star Light y el olor de la pizzería Burgio, un lugar al que jamas se atrevió a entrar un inspector de bromatología.
Otro lugar inolvidable es la casa donde vivía mi amigo Camilo con sus tías en el barrio de Nuñez , era un templo donde cualquier noche de la semana uno era bien recibido, allí escuchábamos a los Doors hasta el agotamiento, la literatura se combinaba con hamburguesas de Rojo y Negro y partidas de Black Jack con Javier, nuestro tahúr particular. Para mi Jim Morrison no es Sunset Strip ni Venice Beach en Los Angeles, es Libertador a la altura del estadio Obras Sanitarias.
Otro recuerdo que tengo grabado en mi memoria es mi casa natal en el barrio de Palermo viejo, cuando la calle Armenia se llamaba Acevedo. Allí el rey durante mi infancia fue el vinilo, recuerdo que ponía el disco “I Robot” de Alan Parsons Project, me recostaba en el suelo de madera y me colocaba bestialmente los altavoces pegados a mis oídos intentando que la música entre profundamente a mi cerebro. Creo que esas fueron mis primeras experiencias psicotrópicas involuntarias…
Y hoy día no podría imaginar la sala de edición de MobuzzTV sin música de fondo, ya existen clásicos de ese espacio, allí sonaron mas de mil veces canciones como “Los olvidados” de Sidonie, “Sunny” en la tremenda versión de James Brown, “Good Vibrations” de Brian Wilson o “Por Mi tripa” de los Pereza. Y mas de una vez, cuando el cansancio, el hartazgo, las malas noticias o la adversidad se hicieron presentes en ese lugar, cualquiera de los allí trabajamos supimos poner la canción adecuada en el momento exacto, y este es un recuerdo que me quiero guardar para siempre.

(Sony no me deja poner el video original, lo siento)

Después de una agitada semana laboral volvemos a estas páginas con mas energía, y esta vez nuestro temerario amigo eligió como tema central de su update la feria de vinilos que se esta realizando estos días en Madrid.

Aquí hace un breve repaso de sus últimas adquisiciones vinilisticas, comenzando con The Doobie Brothers y su ya clásico “What Were Once Vices Are Now Habits“.

Continúa el recorrido con la banda irlandesa U2 y considera que “The Unforgettable Fire” es el mejor trabajo, También nos acerca “Nebraska” de Bruce Springsteen, sigue con Echo & The Bunnymen y nos presenta “Ocean Rain” .

Y para cerrar este episodio dos joyitas de la música, primero el “Abraxas” de Carlos Santana y para terminar nada mejor que Lou Reed y su trabajo mas oscuro “Berlín“.

Por otra parte, nos recomienda el blog “Brevedades de una Morsa a la Deriva” y desafía al autor a un encuentro musical a cara cubierta.

Espero que disfruten de esta dosis de arte y nos vemos pronto.

walkman.gif Cuando cumplí 16 años mi madre me regalo mi primer walkman, era un unicef negro enorme, tenia solo un botón para adelantar la cinta (jamas rebobinaras!!!), la tapa era manual y no se podía enganchar a la cintura,  tenía una correa odiosa para llevarlo colgando, era un vampiro con las pilas y sus auriculares eran una bazofia, pero yo lo amaba.
Me acompaño durante muchas noches de mi juventud, me recuerdo caminando por la avenida Alvarez Thomas en la madrugada, escuchando radio (una de las pocas virtudes del aparato) cassettes de Echo and the Bunnymen, The Cure o U2. Me lo robaron en Juramento y Arcos una madrugada de diciembre, fue una noche muy triste y silenciosa.
Este fue mi debut en el mundo de la música portátil. Mi padre me regaló un walkman Sony que tenía tanta potencia que en un viaje en autobús el chofer me gritó que bajara el volumen. Luego tuve un Aiwa con equalizador que fue todo un avance para la época.
El momento en que la música se volvió portátil para mi fue fundamental, puedo asegurar que hay un antes y un después en mi vida a partir de ese día, poder levantarme y salir al mundo con la canción correcta sonando de fondo era algo bastante cercano a la perfección.
Con los años 90 llegó el discman y con el la fidelidad sonora, el primero que tuve no tenía anti shock, esto significa que ante cualquier movimiento brusco saltaba la canción y arruinaba el momento musical, esto me obligó a desplazarme por la vida como caminando sobre papel de arroz. Luego pude comprar uno bueno y volví a comportarme como un humano y no como un profesor de Thai Chi.
Luego llego el minidisc y ahí comienza la portabilidad real, era muy pequeño, mantenía la fidelidad en el sonido y tenia un diseño muy cool, seguramente por eso me lo robaron en la Universidad donde trabajaba, la segunda noche mas silenciosa de mi vida.
Mi llegada a España estuvo acompañada del primer discman con mp3, podía poner 5 hs de música en un solo cd!!!, esto me ayudo a sobrellevar trabajos indeseables y momentos amargos. Armar cds llenos de melancolía y añoranza me ayudaron a seguir creyendo en mi proyecto y a resistir las embestidas de los primeros tiempos como inmigrante.
Y después de la tormenta viene la calma, un ipod shuffle se encargó de combinar mas de una vez las canciones como si los planetas se alinearan, luego un ipod nano ordenó el caos y multiplicó el espacio, playlist perfectos o discografías enteras sonando sin parar, algo cercano al paraíso.
Y ahora un ipod touch es el encargado de musicalizar mi vida, su tremenda capacidad, su diseño y mi adicción a los productos apple lo convierten en el aparato perfecto, en septiembre de este año se cumplen 22 años de música portátil en mi vida, y mas allá de los soportes o aparatos en los que se reproduzca, agradezco enormemente al sujeto que se le ocurrió que la música tenia que ser portátil para poder acompañarnos siempre.

P.D.: esta es una de esas canciones que paso por todos mis reproductores hasta el día de hoy, enjoy!!!

vinilo.gif Hay canciones que nacieron para ser increíbles y perdurar en la memoria colectiva de la gente, hay otras que son buenas pero menores y solo duran una temporada, luego la cultura retro o alguna película hollywoodense de mal guión las rescata para mejorar sus historias infumables. También exíste gente como Spagna, pero realmente eso a nosotros no nos importa.
Y muchas veces tanto unas como otras ocupan un lugar muy especial en nuestro corazón por el momento en el que fueron escuchadas, El impacto que puede tener la circunstancia, la locación o el puto destino hace que las canciones se vuelvan parte nuestra para el resto de nuestras vidas.

Aqui van algunos de mis momentos fundamentales: espero despertar el ejercicio de la memoria musical en Uds.

Saliendo de ciudad universitaria mi chica en aquel momento me calza los walkman y empiezan a sonar los acordes de “When the streets have no name” de los U2, momento único y sublime.

Recién llegado de un curro agobiante, un febrero horrible hipnotizándome a oscuras en mi cuarto con el disco “Songs for Drella” de Lou Reed y John Cale.

En mi cumpleaños numero 11 escuchando “todas las hojas son del viento” del disco Artaud de Pescado Rabioso, ese tipo de regalos no se le hacen a un niño, lo marcan a fuego el resto de su vida.

En un juvenil “asalto” (peculiar manera de llamar a una fiesta adolescente en Baires) bailar muy pegado a una niña “canción de 2×3” de Charly Garcia y a partir de ese momento enamorarme de ambas.

Think for a minute” de Housemartins una madrugada de febrero contemplando Nuñez desde un balcon a corazón abierto.

Moonlight Drive” de The Doors, versión en vivo de “Alive she cried” sonando en la radio una madrugada de mis 19 años… hay un antes y un después de ese momento.

“Secret Garden” de Bruce Springsteen el 30 de abril de 1998. un “sí, quiero” que continua 10 años depués.

Imagino que ustedes deben tener montones de situaciones similares a esta, solo son ejemplos de lo que la música puede influir en nuestras vidas.