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Tag Archives: The Wall

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Mi regalo de fin de año para todos Uds. es esta lista. Algunas de las películas aqui citadas ayudan a superar la comilona bestial de noche vieja o para recuperarse apaciblemente de la tremenda resaca del dia 1, conocido internacionalmente como el “Día mundial del alka seltzer”

Feliz año para todos.

10. Quadrophenia

Porque esta y no Tommy? Las dos me parecen maravillosas obras de arte de los Who, pero con esta tengo especial debilidad. Las Lambrettas y Vespas customizadas, el vestuario, la historia, la batalla en Brighton y muchas cosas más. Una maravilla de peli que nos demuestra que The Who y los chaquetones verdes no pasarán nunca de moda.

9. Almost Famous

Esta peli es como el sueño de pibe perfecto. Tienes 15 años en los setentas, te conviertes en reportero de la Rolling Stone y te vas de gira con una banda de rock y sus groupies, aunque parezca una ficción perfecta esta basada en la vida del director Cameron Crowe.

Notable elenco, me gusta destacar a Phillip Seymour Hoffman en el papel de Lester Bangs, y un breve pero genial Hunter Thompson interpretado por Rainn Wilson (antes de ser famoso por su personaje de Dwight en The Office)

8. The Doors

Oliver Stone retrata como nadie el ascenso y la caída de Jim Morrison, en mi etapa de fanatismo total llegué a ver esta película más de 15 veces en el cine (ni cuento las posteriores). Val Kilmer nació para hacer del Rey Lagarto, es para mi su mejor papel ever. Una gran pelicula con una espectacular banda sonora.

7. Singles

Volvemos a Cameron Crowe, esta es una comedia romántica que cuenta las aventuras y desventuras de un grupo de solteros en los ’90, pero más precisamente en Seattle durante el nacimiento del movimiento grunge. Su soundtrack esta en mi top 5 de los mejores del cine, es genial ver actuar a Eddie Vedder o Chris Cornell, seguro que tu novia no se va a quejar si eliges ver esta.

6. The Blues Brothers

Un Joven John Landis intenta controlar a un elenco de salvajes y lo logra con un sobresaliente. La pelicula donde más patrullas de policía ví chocar en mi vida. Graciosa, disparatada y el mejor Belushi dándolo todo, cameos de James Brown, Ray Charles, Steven Spielberg and many, many more… Si no la viste no pierdas un minuto más de tu vida.

5. Anvil

Este documental es sencillamente una maravilla. Una banda heavy que conoció el esplendor y la admiración tanto de fans como de sus contemporáneos lo pierde todo, y desde la nada (y 20 años después) vuelven al ruedo. Seguramente esta manipuladísimo y hay muchas cosas guionadas, pero es tan precioso en su decadencia que es imposible no disfrutar, sencillamente imperdible.

4. This is Spinal Tap

El mejor falso documental de la historia, todos los cliches del rock estan aqui, bateristas que explotan, backstages que son laberintos y todo el sarcasmo posible sobre el mundo del rock y sus managers. Si necesitas algo para partirte de risa esta película es la ideal.

3. The Song Remains the Same

La banda más grande de rock de la historia en su momento más alto, esta película era absolutamente necesaria. Una especie de Spinal Tap, pero de verdad. Otra película que perdí la cuenta de la cantidad de veces que la ví, lo tiene todo, rock, mística y a un Robert Plant que se sale de sus pantalones, literalmente.

2.The Wall

Esta es la más jodida, si estas de bajón no pases por aqui. Pero negar que es una de las más grandes obras tanto del cine como de la música sería ridiculo. Alan Parker recrea el mundo de Pink de una manera increíble, un joven (y muy poco conocido por entonces) Bob Geldof interpreta al traumado y complejo personaje creado por Roger Waters, una obra maestra. Imperdible, pero estando de buen rollo con la vida please.

1.High Fidelity

Y la palma se la lleva esta maravilla de la megalomania, que sería del rock sin sus fanaticos, sin esos que nos dejamos la piel (y la pasta) es sus discos, sus merchandisings y toda esa porquería. Una historia sencilla de un tipo sencillo que necesita complicarlo todo. Decir que me siento reflejado en Rob Gordon es tan obvio como que quiero ser el dueño de Vinyl championship. Dirige Stephen Frears sobre el libro de Nick Hornby. Sencilla, pero absolutamente genial.

Photo by: Oliver Nuñez

Uno de los discos que más me obsesiono en esta vida es The Wall de Pink Floyd. Llegó por primera vez a mis oídos cuando tenía unos 11 años, en ese momento no pude entender demasiado de que se trataba. La solución llegó un par de años después cuando vi el film de Alan Parker en el cine de mi barrio (Atalaya, trasnoche de sábado con mi amigo Fabian). Una hermosa mezcla de exitación, perturbación, depresión y rock and roll llegaba a mi vida para quedarse definitivamente.

A partir de ese momento The Wall me acompaño siempre. Tuve el disco en todos los formatos posibles, leía sobre  la mítica gira del 80-81 donde Roger Waters y Cia. interpretaron el disco completo con una puesta escandalosamente cara para la época. Soñaba con una máquina del tiempo que pudiera llevarme a una de esas 31 representaciones y poder disfrutar la historia del perturbado Pink con mis propios ojos y oídos. La máquina del tiempo no se inventó pero Roger Waters cumplió mi sueño un 25 de marzo de 2011, aproximadamente 19 años después de ver la película por primera vez.

Lo que sucedió anoche en el Palacio de los deportes de Madrid no lo podría definir solo como un concierto, fue una de las experiencias mas intensas e increíbles de mi vida. La puesta en escena es impecable, la dirección de arte es magistral, la tecnología brinda sus servicios para que la experiencia sea ultrasensorial. Si a este coctel le sumamos todas las ansiedades que deposité en este disco durante toda mi vida el asunto se vuelve altamente emotivo. Anoche estuve en el mejor concierto de mi vida, valió la pena esperar 19 años para que esto suceda.

Este es mi mayor fetiche no consumado, lo vengo dilatando demasiado pero creo que ya no voy a poder resistirme mas. No se si la culpa la tiene la edad, la búsqueda absurda e infinita de la alta fidelidad, la falta de ediciones de cierto material o simplemente la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero necesito volver a escuchar el sonido de la aguja de diamante atravesando el surco del vinilo.
Recuerdo mi infancia con la bandeja Ken Brown y ciertos discos que no podían faltar en cualquier casa de Buenos Aires a finales de los años 70. “I Robot” de Alan Parsons Project, “Live killers” de Queen, “Frampton Comes Alive!” de Peter Frampton y un disco de la UNICEF que se llamaba “the music for unicef concert” que contenía todos los hits del momento de Abba, Bee Gees y Rod Stewart. Este fue uno de los primeros proyectos que uso la solidadridad como pretexto para promocionar a los “Generosos” artistas.
Llegue a tener bastantes vinilos propios a pesar de mi corta edad, recuerdo el single de Flash de Queen, un compilado que se llamaba “Winners III” que traia “Babooshka” de Kate Bush, “9 to 5” de Sheena Easton y “Betty Davis Eyes” de Kim Karnes, y no me puedo ni quiero olvidar el gran hit “The Gambler” de Kenny Rogers (el country llegaba a mi vida sin que yo me enterara) una asquerosa maravilla.
Pero como el cassette llego muy temprano a mi vida el vinilo no llego a ocupar el lugar que le quiero dar ahora. La practicidad del cassette y su portabilidad lo hicieron protagonista de mi vida, como luego lo fue el CD, el minidisc y actualmente el mp3.
Pero desde hace unos años me entraron unas irrefrenables ganas de volver al vinilo, tengo muchos justificativos que hablan de la diferencia de lo analógico y lo digital, aquí una de las razones:

– El vinilo reproduce en un surco la forma original de la onda de sonido, es un formato analógico, por lo tanto, el sonido no sufre distorsión en este aspecto, se guarda tal y como se grabó en el estudio.
– Reproduce todo el espectro musical, desde las frecuencias más bajas hasta las más altas que el oído no puede captar directamente, pero permite que el sonido se mantenga repleto de armónicos (aquello que a grosso modo nos permite diferenciar el maullido de un gato del sonido de un violín).

Pero mas allá de esta importantisíma razón técnica mi motivo es otro, y básicamente se trata de la nostalgia, así de simple.
Es el deseo de volver a valorar el arte de tapa de un disco, sus secretos, su diseño. El concepto de lado A y B. Los discos antes se pensaban de otra manera y la importancia del track que ocupaba la canción era fundamental. The Wall de Pink Floyd se disfruta mucho mas en 4 caras que en 2 cd.
Entrando en el plano domestico mi chica me quiere regalar un plato (bandeja) para nuestro aniversario de bodas, yo le vengo dando vueltas,pero no porque no lo desee, sino porque se que voy a volver a obsesionarme, y que en cada ciudad que vayamos me voy a pasar horas en las tiendas de vinilos y en los rastrillos buscando aquella perla perdida que jamás llego al cd o simplemente comprando de nuevo algún clásico solo por el placer de llegar al hogar y poder escuchar esa bella y sutil lluvia que precede al encuentro con la música en los vinilos. Y de esta manera sentir que me encuentro mas cerca del artista y de la inocencia de aquellos tiempos pasados que no fueron mejores, simplemente fueron encantadores.

led-zeppelin.jpg En la argentina de los 70 y finales de los ochenta se dio un fenómeno que no tengo idea si se repitió en otro lugar del mundo, el de los cines que pasaban películas de rock en trasnoche los fines de semana.
Recuerdo algunos especialmente, perdón si me equivoco en algún nombre, el Lorca pasaba la peli de “Woodstock”, en cine Arte “Adiós Sui Generis”, el Select Lavalle “The Wall“. Y mi favorito y tema central de este post, El Lara que pasaba La canción sigue siendo la misma de Led Zeppelin.
Recuerdo que la primera vez que la ví fue allá por el año 1982, estaba en primer año de secundaria y usaba un flequillo Liam Gallagher que ahora seria muy moderno pero en aquella época te daba un aire de gilipollas impresionante, fui con un par de compañeros de escuela en una de las pocas salidas nocturnas que se nos permitían a esa edad, básicamente porque continuaban los militares en el poder. Recuerdo que entramos con la peli ya empezada, todo el mundo gritaba como si estuvieran en el mismísimo concierto. Nos sentamos donde y como pudimos y ahí comenzó mi espectáculo particular.
Led Zepellin me gustaba mucho, me lo metieron mis primos por vena desde los 8 años (gracias Marcelo), verlos en pantalla grande era toda una experiencia para mi, la copia de la película estaba tremendamente rayada y maltratada de tantas repeticiones sábado tras sábado.
Los sujetos que estaban detrás mío se conocían hasta las partes donde la peli estaba rota!!!. Gritaban, se reían del paquete (bulto) de Robert Plant y hacían comentarios lascivos, inicialmente yo estaba asustado pensando que estaba rodeado de pandilleros peligrosos, años después descubrí que no eran mas que jóvenes tan tristes como yo que solo buscaban un lugar donde sentirse seguros y a gusto en una ciudad que por aquellos años no brindaba esa oportunidad.
Y, lógicamente, todo el mundo hizo silencio ante los primeros acordes de “Stairway to heaven”, en ese momento parecía que un cura estaba dando misa, y unos minutos después de empezada la canción llego hasta mi un olor dulzón y desconocido hasta ese momento, inmediatamente mire a uno de mis compañeros que exclamo con pánico “están fumando droga”, se levanto inmediatamente y se fue. Con mi otro amigo nos miramos y seguimos mirando la película en paz.
Hace poco encontré en la Fnac el DVD de dicha peli en oferta (5 euros, un chollo), lo compre y al llegar a casa lo puse inmediatamente, disfrute muchísimo viendo y recordando aquel momento, y por mas remasterizada que estuviera la copia, lo increíble de su sonido y lo grande de mi tele no llegue a sentir ni el 10 % de lo que sentí aquella noche. Pero eso si, cuando empezó a sonar “Starway to heaven” el mismo olor dulzor invadió mis pulmones y mi corazón.