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Tag Archives: rock

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El 2014 fue un gran año para la escena musical, quizás no tan inmenso como los dos anteriores, pero si nos deja joyitas de todo tipo para el disfrute de nuestras orejas, pies, almas y corazones.

A continuación los dejo con mis 19 favoritos del año. Seguramente quedan un montón de grandes discos que me arrepentiré de dejar afuera, pero estos 19 discos en particular son los que puedo asociar a grandes momentos del intenso 2014 que se nos acaba en un suspiro. Disfruten de la selección.

 

19. Sonic Highways – Foo Fighters

Los Foo Fighters se vuelven transmedia. 8 canciones grabadas en 8 ciudades que se convierten en 8 episodios de una serie para el canal HBO. Un proyecto delicioso que continúa la línea que comenzó con Sound City y da un paso más allá. Este trabajo demuestra que Grohl hace tiempo que se quitó de encima el fantasma de Cobain, y personalmente opino que superó en talento con creces la obra de Nirvana. (ahora es cuando me empiezan a escupir).

 

18. Lazaretto – Jack White

Sí, su segundo disco solista también es impresionante, quizás menos efectista que el primero, pero igual de poderoso a la hora de mostrar todas las posibilidades sonoras que ofrece el gran Jack. Definitivamente el blues del siglo XXI lleva su nombre.

 

17. Turning – Antony And The Johnsons

Antony no puede hacer hacer un “grandes éxitos” en vivo al uso y costumbre. En su obra nada puede carecer de sentido. El resultado es este maravilloso soundtrack de Turning. Una obra/instalación genial, pretenciosa y hermosa al mismo tiempo, delicadeza sonora por doquier que no deprime, emociona. Que provoca una sonrisa y una lágrima apretadas al mismo tiempo.

 

16. Legao – Erlend Öye

Un disco donde vive el verano, el lado más cándido de Kings of Convenience se marca un disco pequeño pero acojedor, pletórico de sonidos delicados, un trabajo pop muy suave, ideal para alejar la melancolía de nuestros corazones. Entre el reggae, la bossa y cierto tropicalísmo ochentero (si es que esto existe) puro placer. Música de fondo, pero de la buena.

 

15. Black Messiah – D’angelo

¡Pero si ya me había olvidado de la existencia de este muchacho! Tuvo su aquel allá por los ’90 y luego desapareció en la gran nube del mainstream. Lo bueno que el tiempo lo cura todo y en momentos agitados para los afroamericanos en EEUU el sujeto se marca un disco de funk/soul cóctel molotov entre Prince y Gil Scott Heron. Si te gusta la música negra no te puedes perder esta maravilla.

 

14. Classics – She & Him

El disco más cómodo de toda la lista (y uno de los últimos en entrar) grandes clásicos de ayer, hoy y siempre, versionados por Ella y El. Imposible fallar… Excepto por la versión de “Unchained Melody” que es el punto más flojo del disco, del resto solo puedo decir que me encanta.

 

13. Lost On The River – The New Basement Tapes

Un seleccionado de estrellas (Elvis Costello, Jim James, Marcus Mumford entre otros) se juntan para dar vida a letras olvidadas de Dylan del período 66/67. Un trabajo de arqueología musical que tuvo un excelente resultado en este disco. Yo soy de esos que tiene la terrible opinión que las canciones de Dylan siempre suenan mejor cantadas por otros que no sean él, este disco justifica mis palabras.

 

12. Magic – Paperwhite

Estos se colaron en el listado a puro pulso de hit. Cuando escuche “Take Me Back” volví a esos 80’s nihilístas de neones y clips en MTV, sentía que estaba escuchando a Propaganda o The Human League. Un disco de tecno pop redondo, sencillo y encantador. Probablemente el próximo año nadie recuerde a este dúo, pero este año a mi me robarón el corazón y la americana con hombreras.

 

11. Alias – The Magic Numbers

A los gorditos ya los extrañaba bastante, una de esas bandas que nunca destaco demasiado pero tienen unos temazos inolvidables. Volvieron con un precioso disco desbordando arreglos elegantes por doquier, un disco repleto de hits potenciales.  Y a mi con su canción “Roy Orbison” ya me tienen comprado. Una delicia.

 

10. Turn Blue – The Black Keys

Claramente no es el mejor disco de los Keys, pero cumple y se gana este puesto con mucho mérito. Hits por doquier y muy accesible al público no pretencioso. Algunos dicen que se acomodaron (mientras acarician su barba y su bicicleta fixie), yo creo que encontraron su sonido y se lo pasan pipa.

 

9. Live in concert – John Grant and the BBC philharmonic Orchestra

El disco mas tremendo de la lista. Si a la natural intensidad de las canciones de Grant le sumamos una orquesta filarmónica el resultado solo puede ser bestial, sus canciones cobran una dimensión increíble con estos arreglos. Y a mí el grandote me puede, de lo mejor que escuche en mucho tiempo.

 

8. Morning Phase – Beck

El Beck melancólico siempre es el que más me gusta, en 2014 publicó un discazo maduro y maravilloso, Queda muy atrás la epoca de “Looser” y me alegra descubrir disco tras disco que es uno de los pocos que sobrevivieron a los ’90 con dignidad.

 

7. White Women – Chromeo

Descubrí (tarde) a estos glamorosos muchachos cuando estaba escapando de una gélida jornada del Primavera Sound. Estos sujetos lograron quitarme la hipotermia a base de  beats y sonidos techno ochenteros cutres puestos con absoluta elegancia, gracias a ellos volví a disfrutar del electropop en toda su plenitud. Un discazo para bailar sin parar.

 

 6. Ghost Of Download – Blondie

Si, Blondie sigue viva y lo demuestra en su último disco a pleno.  Como anzuelo entrega un segundo disco, un ‘Greatest Hits’ para que piques y demostrarte que todavía puede seguir creando pop del bueno. La faraona de la New Wave abraza las tendencias sin hacer el ridículo. Niñas al salón que Debbie Harry tiene todavía mucho que enseñar.

 

5. Everybody Robots – Damon Albarn

Definitivamente Albarn es un genio, ya quisiera Tom Yorke y los Gallagher su capacidad creativa y su forma de entender el sonido, poder disfrutar de su gira presentando este disco en el SOS fue uno de mis mejores momentos del año. Un disco minimalista y genial para recordar y disfrutar por mucho tiempo.

 

4. It’s Album Time – Todd Terje

Este año claramente una de las cosas que más hice fue poner a bailar a mucha gente, y este disco es ya un clásico de cualquier pista que se precie de buen gusto, es como mezclar música disco con Zappa y Giorgio Moroder con Can, una delicia. Momentazo la versión que se marca con Bryan Ferry del clásico de Robert Palmer ‘Johnny and Mary’, crema pastelera.

 

3. Time Is Over One Day Old – Bear In Heaven

Definitivamente de lo mejorcito que llegó a mis orejas este año, un disco oscuro pero con sonido épico. Una banda con personalidad propia en tiempos donde todos parecen imitar a todos. elegantes en toda su propuesta, tanto sonora como visual, muchas ganas de poder ver en vivo a estos chicuelos.

 

2. Florianopolis – CINEPLEXX

El disco que más pinche y baile este año. No es el mejor producido, ni el más elaborado ni sus letras reflejan el duro momento por el que pasa la humanidad, y por esos mismos motivos tiene unos niveles de frescura y felicidad que ayudan a paliar todas estas supuestas carencias. Un artista made in Argentina con proyección universal. Shut up and dance!

 

1. GIRL –  Pharrell Williams

No puede estar afuera, y definitivamente tiene que ser el primero. Se que a estas alturas ‘Happy’ nos hace vomitar a todos, pero este disco es una maravilla del soul, funk y R&B del siglo XXI, obviarlo es ser un negado. Y aunque nos dejo plantados en Madrid (compré las entradas 6 meses antes) y sea más mainstream que Mickey Mouse no puedo negarle el primer puesto. Indies y hipsters, sepan disculpar.

Aquí la lista en Spotify (los Black Keys solo dejan dos canciones, sorry).

 

 

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Hace unos años, allá por los finales del 2008, la crisis y la necesidad de seguir expresándonos después de perder nuestros empleos, nos empujó a seis dementes muy creativos a canalizar nuestro talento en un proyecto (sin fines de lucro) tan maravilloso como caótico, esa energía tomó forma y se llamó LaComunaTV.

Ese hermoso (y bizarro) experimento sirvió para confirmar que el video online empezaba a capitalizar las ventajas de las redes sociales como nuevo canal de difusión. Al día de hoy todos los “comuneros” tenemos la suerte de trabajar en aquello que nos gusta y, cada uno en lo suyo, sigue desparramando su creatividad tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación tradicionales.

Creo no equivocarme al decir que los que formamos parte de la experiencia sabemos que hay un antes y un después de aquel 2009 en nuestras vidas.

Pero ahora estamos en el 2012. Todo es ansiedad y vorágine ante los ciclotímicos tiempos que corren. La confusión reina en el ambiente y, más de una vez, la realidad del brief diario supera nuestro día a día creativo. Los que vivimos de nuestra imaginación necesitamos expresar nuestra necesidad artística más allá de lo que nuestros clientes puedan pedir. Necesitamos ventilar esas ideas que si no salen de nuestras cabezas se marchitan en un rincón de nuestros cerebros.

Entonces recuperando el espíritu de aquel maravilloso proyecto que tan bien nos hizo, decidimos crear un nuevo espacio donde expresar las necesidades artísticas más inmediatas de nuestro (muy talentoso) equipo. Un lugar donde la catarsis se convierte en arte. Así nació esa obligación placentera de cada viernes, así nació la serie #cañoneando.

La idea es muy sencilla. Cada viernes, tres integrantes de El Cañonazo, de forma aleatoria, tienen que generar un contenido audiovisual que puede durar como máximo 1 minuto. Dentro de ese tiempo pueden hacer lo que quieran, no hay límites. Puede ser videoarte, una receta, un gag, una entrevista, un videoclip, lo que realmente les venga en gana. La idea es generar un espacio de expresión liberador, drenar esa idea que rumia en la cabeza y es necesario materializar para poder avanzar.

La verdad no podemos estar más orgullosos del resultado. Los 5 primeros episodios demuestran que nuestro cadáver exquisito particular es un muestrario de la enorme creatividad de nuestro equipo. Más allá de posibles diagnósticos psicológicos sobre nuestras patologías, cada pieza tiene su entidad, su marca registrada. Y eso era lo único que deseábamos.

No los aburro más con mis palabras. Vean, descubran y disfruten de nuestro proyecto, solo necesitan tener la mente abierta y la sonrisa fácil.

Bienvenidos a #cañoneando

El alcohol hizo mucho bien y mal a la música moderna. Gracias a la ligereza de palabra que este provoca al mínimo exceso muchos artistas pudieron sacar lo mejor de su pluma. Otros se pasaron de rosca significativamente y amanecieron flotando en piscinas o ahogados en sus propios vómitos. La delgada linea que divide al bebedor social del alcohólico suele desparecer a la brevedad, ni hablar con 300.000 discos vendidos.
Pero no solo el Rock es víctima de los etílicos. El jazz, el blues o el tango también supieron nutrirse de los efectos disipadores de personalidad que suelen presentarse cuando se abusa de licores, anises o mismamente de cerveza barata.
Claros ejemplos de lo antedicho son “La Ultima Curda”, “Jockey Full Of Bourbon”, “I Drink Alone” y mil canciones mas que nos remiten a lo mismo , la apología a estar pedo.
Cualquiera de los que me conoce sabe que soy un bebedor, disfruto mucho del alcohol, sirve para dar emoción a la conversación, risa fácil a las tímidas y desinhibir aún más a las desvergonzadas de costumbre. Lo ideal es no perder los papeles (cosa que no siempre ocurre). Uno de mis temores mas recurrentes es amanecer en un lugar desconocido junto a una desconocida y saber su nombre porque lo llevo tatuado en una de mis nalgas. Este pensamiento paranoico me persigue desde mi primera borrachera.

También el alcohol es ideal para el consuelo, el problema es que puede llegar a convertirse en nuestra única compañía cuando la sensación de felicidad no esta cerca nuestro, lo ideal es evitar que esto suceda para no tener que formar parte de un grupo sentado en círculo contando los días que llevamos limpios y confesando nuestras miserias.
Un claro ejemplo de ex alcohólico que sigue siendo talentoso es Tom Waits. Si escuchamos y leemos sus letras desde el primer disco hasta Frank Wild Years vemos que las copas casi siempre ocupan un lugar de privilegio, pero a partir de su matrimonio con Kathleen Brennan el asunto cambia, Tom se limpia y empieza a componer parte de la música más extrema que se hizo en los últimos años del siglo XX, el maestro logro vencer a los demonios.
Mi idea con este post no es la de moralizar, solo mostrar la diferencia entre arreglar las cosas o emparcharlas.
Pero no me hagan caso, debo estar borracho mientras escribo esto.

Después de llevar trabajando mas de un año en este mundo de la Web mi insoportable ego me obligo a comenzar un blog. Y aquí estamos.
Lo había intentado antes, cuando solo Internet era una parte nada fundamental de mi vida, un solo post sobre un básico top five y nada mas, no entendía, no me anime. No sabia.
Ahora vivo conectado a Internet mas de la mitad de mi día (modestamente) y mas allá de mi trabajo conocí un mundo interesante, genial y caótico. Eso si, básicamente extraño y lleno de confusión, esto hace que me sienta tan identificado que no pueda evitar estar enganchado.
El tema recurrente será la música. Todo el que me conoce sabe que no puedo vivir sin ella, y los que no lo irán descubriendo. Soy un músico frustrado y la única forma que encontré de neutralizar esa amargura es escuchando, investigando, descubriendo y casi siempre sobrevalorando artistas.
Lógicamente para mi generación la forma que tomo este arte se llamo rock, pero luego con los años llego algo de jazz y con la desilusión amorosa el tango. Pero en ambas áreas estoy en pañales, el tema que domino bastante es aquel que comenzó a mediados del siglo XX y que continua al día de hoy, algo marchito y comercial pero siempre presente.
Probablemente hablare mas del pasado que del futuro. No creo descubrir nada diciendo que el periodo mas fructífero se dio entre los años 60 y 70. Por otra parte hubo gente que durante los 80 y 90 lograron hacer cosas grandes, casi todo ellos consiguieron esto escapando a los solos de saxo y los sintetizadores.
Y probablemente esto sea mas que un blog porque la imagen también es otra parte fundamental de mi vida y trabajo en ella desde hace ya mas de 18 años. Pero no nos adelantemos y dejemos fluir el asunto, a ver que pasa.
Espero poder superar este primer post.

P.D. : todo parecido con Nick Hornby es real, obvio y lógico, a el esta dedicado este blog.