Skip navigation

Tag Archives: Pink Floyd

Spinal-Tap-this-is-spinal-tap-27913347-460-276

Mi regalo de fin de año para todos Uds. es esta lista. Algunas de las películas aqui citadas ayudan a superar la comilona bestial de noche vieja o para recuperarse apaciblemente de la tremenda resaca del dia 1, conocido internacionalmente como el “Día mundial del alka seltzer”

Feliz año para todos.

10. Quadrophenia

Porque esta y no Tommy? Las dos me parecen maravillosas obras de arte de los Who, pero con esta tengo especial debilidad. Las Lambrettas y Vespas customizadas, el vestuario, la historia, la batalla en Brighton y muchas cosas más. Una maravilla de peli que nos demuestra que The Who y los chaquetones verdes no pasarán nunca de moda.

9. Almost Famous

Esta peli es como el sueño de pibe perfecto. Tienes 15 años en los setentas, te conviertes en reportero de la Rolling Stone y te vas de gira con una banda de rock y sus groupies, aunque parezca una ficción perfecta esta basada en la vida del director Cameron Crowe.

Notable elenco, me gusta destacar a Phillip Seymour Hoffman en el papel de Lester Bangs, y un breve pero genial Hunter Thompson interpretado por Rainn Wilson (antes de ser famoso por su personaje de Dwight en The Office)

8. The Doors

Oliver Stone retrata como nadie el ascenso y la caída de Jim Morrison, en mi etapa de fanatismo total llegué a ver esta película más de 15 veces en el cine (ni cuento las posteriores). Val Kilmer nació para hacer del Rey Lagarto, es para mi su mejor papel ever. Una gran pelicula con una espectacular banda sonora.

7. Singles

Volvemos a Cameron Crowe, esta es una comedia romántica que cuenta las aventuras y desventuras de un grupo de solteros en los ’90, pero más precisamente en Seattle durante el nacimiento del movimiento grunge. Su soundtrack esta en mi top 5 de los mejores del cine, es genial ver actuar a Eddie Vedder o Chris Cornell, seguro que tu novia no se va a quejar si eliges ver esta.

6. The Blues Brothers

Un Joven John Landis intenta controlar a un elenco de salvajes y lo logra con un sobresaliente. La pelicula donde más patrullas de policía ví chocar en mi vida. Graciosa, disparatada y el mejor Belushi dándolo todo, cameos de James Brown, Ray Charles, Steven Spielberg and many, many more… Si no la viste no pierdas un minuto más de tu vida.

5. Anvil

Este documental es sencillamente una maravilla. Una banda heavy que conoció el esplendor y la admiración tanto de fans como de sus contemporáneos lo pierde todo, y desde la nada (y 20 años después) vuelven al ruedo. Seguramente esta manipuladísimo y hay muchas cosas guionadas, pero es tan precioso en su decadencia que es imposible no disfrutar, sencillamente imperdible.

4. This is Spinal Tap

El mejor falso documental de la historia, todos los cliches del rock estan aqui, bateristas que explotan, backstages que son laberintos y todo el sarcasmo posible sobre el mundo del rock y sus managers. Si necesitas algo para partirte de risa esta película es la ideal.

3. The Song Remains the Same

La banda más grande de rock de la historia en su momento más alto, esta película era absolutamente necesaria. Una especie de Spinal Tap, pero de verdad. Otra película que perdí la cuenta de la cantidad de veces que la ví, lo tiene todo, rock, mística y a un Robert Plant que se sale de sus pantalones, literalmente.

2.The Wall

Esta es la más jodida, si estas de bajón no pases por aqui. Pero negar que es una de las más grandes obras tanto del cine como de la música sería ridiculo. Alan Parker recrea el mundo de Pink de una manera increíble, un joven (y muy poco conocido por entonces) Bob Geldof interpreta al traumado y complejo personaje creado por Roger Waters, una obra maestra. Imperdible, pero estando de buen rollo con la vida please.

1.High Fidelity

Y la palma se la lleva esta maravilla de la megalomania, que sería del rock sin sus fanaticos, sin esos que nos dejamos la piel (y la pasta) es sus discos, sus merchandisings y toda esa porquería. Una historia sencilla de un tipo sencillo que necesita complicarlo todo. Decir que me siento reflejado en Rob Gordon es tan obvio como que quiero ser el dueño de Vinyl championship. Dirige Stephen Frears sobre el libro de Nick Hornby. Sencilla, pero absolutamente genial.

Anuncios

Hace unos años, allá por los finales del 2008, la crisis y la necesidad de seguir expresándonos después de perder nuestros empleos, nos empujó a seis dementes muy creativos a canalizar nuestro talento en un proyecto (sin fines de lucro) tan maravilloso como caótico, esa energía tomó forma y se llamó LaComunaTV.

Ese hermoso (y bizarro) experimento sirvió para confirmar que el video online empezaba a capitalizar las ventajas de las redes sociales como nuevo canal de difusión. Al día de hoy todos los “comuneros” tenemos la suerte de trabajar en aquello que nos gusta y, cada uno en lo suyo, sigue desparramando su creatividad tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación tradicionales.

Creo no equivocarme al decir que los que formamos parte de la experiencia sabemos que hay un antes y un después de aquel 2009 en nuestras vidas.

Pero ahora estamos en el 2012. Todo es ansiedad y vorágine ante los ciclotímicos tiempos que corren. La confusión reina en el ambiente y, más de una vez, la realidad del brief diario supera nuestro día a día creativo. Los que vivimos de nuestra imaginación necesitamos expresar nuestra necesidad artística más allá de lo que nuestros clientes puedan pedir. Necesitamos ventilar esas ideas que si no salen de nuestras cabezas se marchitan en un rincón de nuestros cerebros.

Entonces recuperando el espíritu de aquel maravilloso proyecto que tan bien nos hizo, decidimos crear un nuevo espacio donde expresar las necesidades artísticas más inmediatas de nuestro (muy talentoso) equipo. Un lugar donde la catarsis se convierte en arte. Así nació esa obligación placentera de cada viernes, así nació la serie #cañoneando.

La idea es muy sencilla. Cada viernes, tres integrantes de El Cañonazo, de forma aleatoria, tienen que generar un contenido audiovisual que puede durar como máximo 1 minuto. Dentro de ese tiempo pueden hacer lo que quieran, no hay límites. Puede ser videoarte, una receta, un gag, una entrevista, un videoclip, lo que realmente les venga en gana. La idea es generar un espacio de expresión liberador, drenar esa idea que rumia en la cabeza y es necesario materializar para poder avanzar.

La verdad no podemos estar más orgullosos del resultado. Los 5 primeros episodios demuestran que nuestro cadáver exquisito particular es un muestrario de la enorme creatividad de nuestro equipo. Más allá de posibles diagnósticos psicológicos sobre nuestras patologías, cada pieza tiene su entidad, su marca registrada. Y eso era lo único que deseábamos.

No los aburro más con mis palabras. Vean, descubran y disfruten de nuestro proyecto, solo necesitan tener la mente abierta y la sonrisa fácil.

Bienvenidos a #cañoneando

Photo by: Oliver Nuñez

Uno de los discos que más me obsesiono en esta vida es The Wall de Pink Floyd. Llegó por primera vez a mis oídos cuando tenía unos 11 años, en ese momento no pude entender demasiado de que se trataba. La solución llegó un par de años después cuando vi el film de Alan Parker en el cine de mi barrio (Atalaya, trasnoche de sábado con mi amigo Fabian). Una hermosa mezcla de exitación, perturbación, depresión y rock and roll llegaba a mi vida para quedarse definitivamente.

A partir de ese momento The Wall me acompaño siempre. Tuve el disco en todos los formatos posibles, leía sobre  la mítica gira del 80-81 donde Roger Waters y Cia. interpretaron el disco completo con una puesta escandalosamente cara para la época. Soñaba con una máquina del tiempo que pudiera llevarme a una de esas 31 representaciones y poder disfrutar la historia del perturbado Pink con mis propios ojos y oídos. La máquina del tiempo no se inventó pero Roger Waters cumplió mi sueño un 25 de marzo de 2011, aproximadamente 19 años después de ver la película por primera vez.

Lo que sucedió anoche en el Palacio de los deportes de Madrid no lo podría definir solo como un concierto, fue una de las experiencias mas intensas e increíbles de mi vida. La puesta en escena es impecable, la dirección de arte es magistral, la tecnología brinda sus servicios para que la experiencia sea ultrasensorial. Si a este coctel le sumamos todas las ansiedades que deposité en este disco durante toda mi vida el asunto se vuelve altamente emotivo. Anoche estuve en el mejor concierto de mi vida, valió la pena esperar 19 años para que esto suceda.

Este es mi mayor fetiche no consumado, lo vengo dilatando demasiado pero creo que ya no voy a poder resistirme mas. No se si la culpa la tiene la edad, la búsqueda absurda e infinita de la alta fidelidad, la falta de ediciones de cierto material o simplemente la nostalgia de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero necesito volver a escuchar el sonido de la aguja de diamante atravesando el surco del vinilo.
Recuerdo mi infancia con la bandeja Ken Brown y ciertos discos que no podían faltar en cualquier casa de Buenos Aires a finales de los años 70. “I Robot” de Alan Parsons Project, “Live killers” de Queen, “Frampton Comes Alive!” de Peter Frampton y un disco de la UNICEF que se llamaba “the music for unicef concert” que contenía todos los hits del momento de Abba, Bee Gees y Rod Stewart. Este fue uno de los primeros proyectos que uso la solidadridad como pretexto para promocionar a los “Generosos” artistas.
Llegue a tener bastantes vinilos propios a pesar de mi corta edad, recuerdo el single de Flash de Queen, un compilado que se llamaba “Winners III” que traia “Babooshka” de Kate Bush, “9 to 5” de Sheena Easton y “Betty Davis Eyes” de Kim Karnes, y no me puedo ni quiero olvidar el gran hit “The Gambler” de Kenny Rogers (el country llegaba a mi vida sin que yo me enterara) una asquerosa maravilla.
Pero como el cassette llego muy temprano a mi vida el vinilo no llego a ocupar el lugar que le quiero dar ahora. La practicidad del cassette y su portabilidad lo hicieron protagonista de mi vida, como luego lo fue el CD, el minidisc y actualmente el mp3.
Pero desde hace unos años me entraron unas irrefrenables ganas de volver al vinilo, tengo muchos justificativos que hablan de la diferencia de lo analógico y lo digital, aquí una de las razones:

– El vinilo reproduce en un surco la forma original de la onda de sonido, es un formato analógico, por lo tanto, el sonido no sufre distorsión en este aspecto, se guarda tal y como se grabó en el estudio.
– Reproduce todo el espectro musical, desde las frecuencias más bajas hasta las más altas que el oído no puede captar directamente, pero permite que el sonido se mantenga repleto de armónicos (aquello que a grosso modo nos permite diferenciar el maullido de un gato del sonido de un violín).

Pero mas allá de esta importantisíma razón técnica mi motivo es otro, y básicamente se trata de la nostalgia, así de simple.
Es el deseo de volver a valorar el arte de tapa de un disco, sus secretos, su diseño. El concepto de lado A y B. Los discos antes se pensaban de otra manera y la importancia del track que ocupaba la canción era fundamental. The Wall de Pink Floyd se disfruta mucho mas en 4 caras que en 2 cd.
Entrando en el plano domestico mi chica me quiere regalar un plato (bandeja) para nuestro aniversario de bodas, yo le vengo dando vueltas,pero no porque no lo desee, sino porque se que voy a volver a obsesionarme, y que en cada ciudad que vayamos me voy a pasar horas en las tiendas de vinilos y en los rastrillos buscando aquella perla perdida que jamás llego al cd o simplemente comprando de nuevo algún clásico solo por el placer de llegar al hogar y poder escuchar esa bella y sutil lluvia que precede al encuentro con la música en los vinilos. Y de esta manera sentir que me encuentro mas cerca del artista y de la inocencia de aquellos tiempos pasados que no fueron mejores, simplemente fueron encantadores.