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Tag Archives: Pedro Aznar

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Hay muchas cosas que olvide en lo que llevo de vida, algunas de ellas muy importantes, pero jamás voy a olvidar la primera vez que escuché a Seru Giran.

Fue la banda más grande de la historia de pop/rock en mi país. Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro fueron los Beatles argentinos, y siendo completamente sincero (esto no significa objetivo) ellos son más importantes en mi vida que los Fab Four.

Tenía 10 años y toda la inocencia que conlleva esa cifra. Mis primos mayores eran mis referentes musicales, y una tarde de sábado en el barrio de Vicente López sonó por primera vez en mis oídos la banda más grande que podía imaginar, el disco en cuestión era “La Grasa de las Capitales” y nunca en mi vida olvidare lo que sentí cuando escuché por primera vez en mi vida canciones como “El perro Andaluz” o la temible “Viernes 3AM” (entendamos que una canción sobre el suicidio es un poco fuerte para una persona que lleva solo una década en este barrio) a partir de ese momento el enganche fue inmediato.

Es fundamental decir esto cada vez que hablamos de esta banda para que se entienda su importancia en el contexto histórico. Eran los únicos que durante los años más duros de la historia de mi país fueron capaces de relatar el dolor, la tortura, la desaparición y la muerte en mano de los genocidas responsables de la útima dictadura militar. Por una vez el arte cumplía una función no burguesa, denunciaba y gritaba sutilmente que el dolor era nuestro presente y la muerte nuestra realidad. Los argentinos no eran ni derechos ni humanos, eran víctimas de los asesinos que hundieron nuestro país en la miseria y el dolor,  y para ellos por más que pasen los años hay un solo grito. Ni olvido, ni perdón.

Maravillas como “Llorando en el Espejo” o “Cinema Verite” me ayudaron a entender que era eso de empezar a vivir. Era la banda perfecta, amaba a todos sus integrantes y sus canciones eran la solución para hacer de este mundo un lugar mejor, y entonces después de 5 maravillosos años ocurrió lo inevitable, se acabo la magia.

Al maravilloso Pedro Aznar lo convoco a sus filas el músic de jazz/rock Pat Metheny y el canto de sirenas fue muy fuerte, Charly Garcia y David Lebon pedían a gritos ser solistas y el pobre Oscar Moro (si exsiste un Dios espero que lo tenga en su gloria) sufrió del síndrome Ringo Starr (aunque el disco que saco con Beto Staragni fue inmenso) la magia se acabó y a mi el corazón se me partió en mil pedazos, los Beatles criollos se separaron y no estaba Yoko para descargar la ira sobre ella…Porca miseria.

El tiempo pasó, 10 años después y con mucha pasta de por medio la banda decidió reunirse. Yo no había tenido el privilegio de verlos juntos en su momento de gloria. Mi corazón palpitaba fuerte y rápido ante la posibilidad de ver en vivo a la banda mas grande en la historia. Pero un atisbo de razón me devolvió rápidamente a la realidad, yo no tenía 12 años ni ellos la energia motora de aquella época, y no me equivoque.

Los conciertos fueron un poco patéticos (estoy siendo amable, los quiero demasiado) y la prueba viva es la película “Peperina”. todo un desborde de miserias y vicios tristes, la segunda década infame se había cargado aquello que más quería (entre otras cosas) pero a esa altura ya coleccionaba la suficiente cantidad de heridas como para que el dolor no fuera tan grave.

Pero como el tiempo lo cura todo, mi dulce memoria selectiva se encargo de anular la parte oscura y solo quedarse con el disfrute de aquellos maravillosos 5 discos de su etapa inicial. Creo que fueron los primeros que separé cuando me vine a vivir a España, y cada vez que los escucho, como lo estoy haciendo ahora mismo, se me pianta un lagrimón que me recuerda que quedan un par de cosas en todo este asunto, todo ese maravilloso arte y el recuerdo en mi corazón.

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Photo by Fotomaf

Cuando era pequeño me costaba relacionarme con la gente, disfrutaba mucho de jugar solo. Mis soldaditos, mis coches o mis figuras de Star Wars eran el lugar donde más seguro me sentía, con ellos era suficiente para completar la diversión de todas las tardes.
Tampoco era un idiota solitario absoluto. Tenía siempre un par de amigos con quien compartir juguetes y veredas de Palermo, pero nunca fui de equipos, clubes y esas cosas.
Luego en la adolescencia si empecé a conocer a más gente. El grupo de tarjeteros de Star Light, la gente del colegio y todo aquel que formara parte de la cultura de la avenida Cabildo en los años 80.
Con el tiempo fui madurando amistades que llegaron a formar parte esencial de mi vida, en mi último tiempo en Buenos Aires los fines de semana se organizaban “partuzas” en mi casa, un clásico era cantar “La marcha de la bronca” a las 6 de la mañana, a grito pelado para el placer y goce absoluto de mis vecinos, recién después de ese berreo la fiesta se consideraba clausurada.
Pero cuando vine a vivir a España todo cambio radicalmente. Aquí tenia a viejos amigos a los que visitaba periódicamente y disfrutaba (y lo sigo haciendo) mucho de su compañía, pero por tiempos, edades y responsabilidades no podíamos replicar aquellas fiestas donde las risas eran el epicentro, la nostalgia gritaba presente y la melancolía ganaba la batalla.
Para colmo de males los primeros cuatro años aquí mis trabajos eran muy solitarios, el día a día era casi unipersonal en aquel momento y eso empezó a dañar mi moral y mi corazón.
Hasta que llegó Mobuzz y todo cambio, mis días transcurrían trabajando con un equipo humano maravilloso donde encontré amigos que hoy día forman parte esencial de mi vida.
Durante dos años compartí con ellos vivencias de toda clase, días muy felices y otros muy dolorosos, grandes logros y enormes decepciones, no había un día en que no pasara algo que nos mantuviera activados y en alerta, esto que para muchos puede resultar neurótico para nosotros era el pan de cada día. Y lo peor del asunto es que disfrutábamos de que así fuera.
Y gracias a que mi trabajo estaba vinculado a la Web 2.0 empecé a conocer a otra gente a través de la red, poco a poco fui integrándome a través de las comunidades a un mundo desconocido para mi. Aquí la audiencia tenía voz, voto y un protagonismo relevante, y este era uno de los principales motivos para mantenerme estimulado trabajando mas y mejor.
Y hace poco más de un año, se me ocurrió comentar en twitter que tenía ganas de una fiesta un martes, inmediatamente me respondió @crédula (Laura Pintos) que en una semana se celebraba el twittmad, un evento que empezó como una reunión de cinco y a esas alturas ya estaba creciendo velozmente. Al principio creía que era una cueva de frikis, Si a esto le sumamos que yo llegué a este mundo por otra vía (no era ni informático, ni blogger) la cosa pintaba, al menos extraña, pero al llegar al lugar me encontré con gente encantadora que inmediatamente me abrió su corazón.
Desde el primer momento quede muy enganchado con la comunidad, no solo eran los twittmad, también estaban los Beers and Blogs, luego descubrí un evento anual llamado Campus Party, cualquier excusa era buena para verle las caras a gente que cada día era más entrañable y cercana.
Y una de las mejores partes de mi trabajo era hablar con ellos a diario. Vía twitter , chat o mail nos contábamos alegrías y penurias, gracias a muchos de ellos me decidí a empezar este blog, todos me apoyaron y lo siguen haciendo al día de hoy.
Y esa lealtad se convirtió en respeto, su fidelidad me sorprendía y alegraba a diario, su respuesta a mi trabajo era un elogio constante que me hacía sentir mejor persona y me daba fuerzas para entregar lo mejor de mi.
Pero un buen día nos llega la noticia de que Mobuzz no podía seguir en pie por falta de fondos, la tristeza invadió nuestros corazones y la solución que se planteaba era pedir ayuda a esa comunidad que día a día nos brindaba apoyo incondicional, personalmente sentía que era un abuso de confianza, no fue una decisión fácil para nadie, pero se decidió continuar.
Nunca olvidare la emoción que sentí al ver la tremenda respuesta de la comunidad, gente que llegó hasta las oficinas a traer dinero, hasta se ofrecían a trabajar gratis, todos donando para que el proyecto siguiera vivo, todos haciendo lo imposible para mantenernos ahí y poder disfrutar de nuestro trabajo, realmente nunca en mi vida había visto semejante demostración de amor.
Pero el asunto perdió el control y finalmente la solución nunca llegó, personalmente sentía que había decepcionado a la inmensa tribu que nos apoyaba diariamente. La sensación de que su esfuerzo se había menospreciado no me dejaba dormir, no podía soportar que  se acercara gente diciéndome “yo doné dinero”, y no poder hacer nada para revertir la situación me generaba un tremendo sentimiento de impotencia.
Entonces algunos de los protagonistas de aquel proyecto decidimos mantenernos vivos en la Web, con más voluntad que dinero comenzamos a gestar un proyecto en el que depositamos mucha ilusión y amor. Ese proyecto cobro vida y se llama LaComuna.TV
Y una vez más, la comunidad nos demostró la confianza que nos tiene. Fue solo anunciar que queríamos seguir vivos y todos nos brindaron su apoyo incondicional, esa energía es la que nos motiva a seguir ahí, entregando lo mejor de nosotros, porque se lo merecen. Porque más allá de apoyos o criticas nos están viendo y valorando, y eso nos ayuda a crecer, a ser mejores personas y a comprender todos los días el significado de la palabra respeto.

Gracias a todos, Para Uds. esta canción.