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Tag Archives: Marc Ribot

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En España la gente suele usar refranes para todo. Es un justificativo universal que resuelve cualquier conflicto, uno de mis favoritos es “Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”, esto significa que la primavera suele tener un último coletazo de frío antes que estalle el verano, y mejor que te abrigues si no quieres morir de hipotermia. Esos días ciclotímicos suelen coincidir con uno de los festivales musicales más importantes (si no el que más) de la península ibérica. El Primavera Sound.

Y por mucho frío que pasemos los asistentes a tan magno evento solemos llevar (aparte de un buen abrigo) una indeleble sonrisa en nuestros rostros ante la avalancha de bandas internacionales y nacionales que allí se presentan. Clásicos de toda la vida, nuevos talentos, la revelación del año y el hype de la temporada. Todos juntitos bailamos, gritamos y saltamos sus canciones a orillas del mediterráneo con el cuello abotonado, bermudas y el mini de cerveza grapado en mano.

Este es mi segundo año (muchas gracias Heineken por contar conmigo otro año) y esta vez tengo muy claro cuales son mis 5 imperdibles del festival:

Patti Smith & Her Band performing ‘Horses’

Ver a la madrina del punk interpretando su disco más emblemático es algo que garantiza pelos como escarpias de principio a fin. Espero con ansias ese show ya que es mi primera vez con Patti, creo que no me va a decepcionar y voy a llorar como una Magdalena con cada una de sus canciones.

Ariel Pink.

Este muchachito se marco su último disco con unas clarísimas influencias del maestro Zappa, quiero ver como resuelve estas canciones en vivo, deseando fuerte escuchar su hit ‘Put Your Number On My Phone’.

The Replacements.

Esta banda fue en mi adolescencia la entrada al sonido ‘Americana’. Gracias a ellos descubrí a gente como Big Star, Hüsker Dü, Uncle Tupelo y muchos más. Ver a Paul Westerberg y sus compinches en escena es algo que nunca pensé que sucedería en mi vida.

Marc Robot’s Ceramic Dog.

Al amigo Marc le sigo la pista desde hace muchos años. Primero como guitarrista de Tom Waits, luego con sus Cubanos Postizos y ahora toca descubrir su nuevo proyecto Ceramic Dog. Conociendo su talento seguramente nos vuele la peluca a todos los allí presentes.

OMD.

Momento viejunazo total, recuerdo sus mid-tempos techno pop con ternura y tupé adolescente. Llegamos el miércoles a Barcelona solo para poder bailar cual locas posesas su hitazo ochentero ‘Enola Gay’ y recordar mis años mozos con alegría y sin hombreras.

A la vuelta les cuento que tal fue todo.

Saluti!

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tom_waits_1978.jpgHace muchos años, allá por 1988, Argentina disfrutaba de una joven democracia en crisis y de uno de los mejores momentos de la emisora de radio Rock & Pop. Una emisora que me permitió descubrir mucha de la mejor música que escuche en mi vida, y entre los programas que tenia uno de mis favoritos se emitía los lunes por la noche, la mejor manera de terminar el peor día de la semana.
Se llamaba Scoop y lo conducía el periodista Sergio Marchi, y allí sonaba la música menos comercial y mas extraña del momento, entendamos que en la Argentina de aquella época casi todo era nuevo, los años de los militares hicieron que mucha música no llegara o fuera súper clandestina y al alcance de pocos. El punk, el ska y el reggae eran casi una novedad. Una noche estaba en mi pequeño cuarto y el invitado al programa era Andrés Calamaro. Ahora adorado por masas pero en aquella época pasaban un poquito de su arte. Andrés hacia sus discos con perfil bajo, producía a la mitad de las bandas nuevas de Argentina y escuchaba mucha música como buen melómano que es.
Esa noche presentaba a uno de sus artistas favoritos pinchando temas de sus discos, ese artista era Tom Waits.
Recuerdo con el enorme respeto que Calamaro hablaba sobre Waits, la admiración que sentía y la profunda descripción que hacia de su música, en el momento que sonó Downtown Train (del disco “Raindogs”) me estremecí al escuchar la voz de este personaje desconocido hasta ese momento para mi (El gran Tom empezó en los tempranos 70) y me quede completamente tarado.
La noche avanzo, yo vampirizaba cada palabra, anotaba cada título de disco o canción de la que hablaban mientras le daba al rec de mi panasonic doble casetera (tecnología de punta en aquel momento) para guardar fragmentos de la obra de este artista. El programa termino con “Tom Traubert’s Blues” y recuerdo que me quede helado frente al equipo escuchando la canción mas triste del mundo. La voz, los arreglos y hasta la duración (6.40) convertían esa pieza en la balada mas desoladora de mi historia personal.
Al día siguiente me mande grabar Raindogs y Heartattack and Vine a una disqueria amiga (era lo común para la época de la hiperinflación) y comencé el recorrido en la historia de uno de los artistas mas importantes de mi vida, y de la vida de muchos que conozco.
Hace unos años pude concretar junto con un gran amigo tan fan como yo el sueño de poder verlo en vivo, conseguir los tickets fue una aventura que me encantaría que el relate alguna vez.
La ciudad elegida fue Amsterdam, nuestra ubicación: fila 4. Waits traía de guitarrista al gran Marc Ribot (tremenda yapa!), recuerdo que antes de entrar nos temblaban las rodillas y cuando apareció en escena y lo vimos, enorme, como a punto de desarmarse dejando su garganta en los primeros acordes de “Hoist That Rag”y lo primero que vino a mi mente fue aquella noche del ’88 en mi pequeño cuarto.

“El diablo no existe, es solo dios cuando esta borracho” (Tom Waits dixit)