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Tag Archives: Luis Alberto Spinetta

El título de este post surge de una canción de Luis Alberto Spinetta del año 1988, esta canción cuenta la muerte de un niño en un estadio de fútbol por el impacto de una bengala, una historia trágica que destrozo una vida y una familia.

Unos cuantos años después, exactamente el 30 de diciembre del 2004, 194 personas mueren en una sala de conciertos llamada República Cromañon por el fuego que origina una bengala en unas telas decorativas del lugar, es el suceso con mayor cantidad de muertos en un concierto de rock en el mundo. La imbecilidad vuelve a reinar.

Lógicamente uno supone que después de semejante tragedia tanto las autoridades como el pueblo toman conciencia del riesgo que conllevan ese tipo de artefactos en un evento con público, pues al parecer no es así. La estupidez humana no conoce limites y el 30 de abril de 2011 otra vida se trunco por una bengala durante un concierto del grupo La Renga, una vez mas la idiotez infinita gana en número de muertos.

Ya escribí en este blog sobre el suceso Cromañon, el embrutecimiento de la música en Argentina, la crueldad involuntaria de un pueblo víctima de una falta de educación digitada desde el poder. Pero mas allá de esto no puedo entender como tanto los músicos, los políticos de turno y el mismo público se sigue justificando de las formas mas ridículas e insólitas, siento una inmensa vergüenza por la suma de estupideces que leí para “justificar” el uso de bengalas durante un concierto.

Siento una profunda tristeza, veo un pueblo incapaz de madurar y una falta absoluta de criterio, el arte esta muy lejos de semejantes actos de barbarie, y ante situaciones como esta siento una profunda vergüenza de ser argentino, y tener que dar explicaciones por los subnormales de siempre.

Mi mas sentido pésame a la familia de Miguel Ramírez.

Mercedes Sosa

Si tengo que elegir una voz que interprete la música Argentina para que el mundo entero la escuche, esa es la voz de Mercedes Sosa.

Su canto es incuestionable, se puede estar de acuerdo o no con su ideología política o con sus declaraciones, pero cuando su voz suena la emoción es absolutamente inevitable, la escuche quien la escuche.

Su versión de “La Cigarra” de María Elena Walsh era un bálsamo en los años duros de la Argentina y cuando la democracia dijo presente su voz canto el “Solo le pido a Dios” de León Gieco al mundo entero, con solo escucharla cantar la lágrima de la emoción surge involuntariamente, doy fe de ello.

Y este post surge a partir de escuchar su último trabajo, dos discos de duetos (Cantora 1 y 2) un trabajo absolutamente maravilloso, la companía es de lo mas variopinta, desde mis amados Charly Garcia y Luis Alberto Spinetta a mi detestada Shakira, pero todos acompañando el arte de la gran Mercedes.

Personalmente opino que los mejores momentos son las versiones de “Barro tal vez”, “Desarma y Sangra”, “Deja la Vida volar” y la increíble versión de “Zona de Promesas” con Gustavo Cerati.  Este duo hace 20 años era absolutamente inimaginable.

Los que tienen Spotify lo pueden escuchar allí, y los que no les recomiendo que se hagan de este material porque es un trabajo enorme, genial y lleno de amor. Una vez mas, gracias Mercedes por tanto arte.

En uno de mis primeros post contaba la historia de un disco que me regalaron al cumplir los 11 años que cambio completamente mi cabeza, esa fue mi manera de entrar en la obra de uno de los artistas más importantes de mi país, me refiero a Luis Alberto Spinetta.
El ocupa en mi corazón el mismo espacio que Charly García, lleva todo este tiempo cantando en mi vida, muchas de sus canciones están grabadas a fuego en mi memoria.
Su obra es inmensa y genial en cada una de sus etapas. Su primer disco se grabó en el año 1969 cuando formaba parte del grupo Almendra, ese disco es una obra maestra, “Ana no Duerme”, “Laura Va”, “Fermín” y mi favorita “A Estos Hombres Tristes”, un relato tremendo sobre la soledad, que al día de hoy me sigue partiendo el corazón.
La historia continúa con Pescado Rabioso, uno de los grupos más rockeros de aquellos años. Canciones como “Post Crucifixión” o “Despiertate Nena” son claros ejemplos de la potencia sonora de esta formación.
Luego vino la etapa de Invisible, su obra se volvió mucho más compleja, tanto a nivel sonoro como poético, aquí se comienza a construir el personaje de Spinetta que la mayoría de la gente conoce, canciones como “Jugo de Lúcuma”, “Durazno Sangrando” o “Los Libros de la Buena Memoria” forman parte de lo mejor de su cancionero.
Los años ’80 comienzan con una de sus mejores formaciones, Spinetta Jade. Discos como “Alma de Diamante” ó “Los niños que escriben en el cielo” confirman mis palabras. En esta época publica uno de mis trabajos favoritos “kamikaze” un disco solista, acústico y con muchas de sus mejores canciones, en este trabajo graba un drama existencial llamado “Barro Tal Vez” que compuso cuando tenía 15 años, siempre que la escucho trato de imaginar la cabeza de ese adolescente escribiendo semejante maravilla.
Luego siguieron trabajos enormes como “Privé”, “Pelusón of Milk”, su regreso triunfal al sonido mas rockero con Los Socios del Desierto y su última etapa, más reposada pero igual de genial con discos como “Los ojos” y “Pan”.
Puedo seguir escribiendo horas sobre su trabajo, pero me gustaría que se animen a descubrirlo, desde ya les digo que no es tarea fácil, pero si se arriesgan a romper esa barrera les aseguro que no se sentirán defraudados en ningún momento, el universo Spinetta es infinito, los invito a sumergirse en el.

Dedicado a Spanish Zombie (pinchá el link de “los niños que escriben en el cielo”)

pescado.jpgPocas cosas afectan la cabeza como los sucesos vividos en la infancia, mas allá de que esta frase sea carne de la psicología creo que guarda mucho de razón ya que al día de hoy convivo con traumas y alegrías conseguidas por aquellos años de mi vida.
Recuerdo que cuando estaba por cumplir mis 11 años abandonaba mi período “kissero” (fan de Kiss) y comenzaba el período Rock nacional (manera Chauvinista de llamar a la música rock/pop en Argentina), por esos años estaban publicando discos maravillosos como “Pensar en nada” de León Gieco, “Peperina” de Seru Giran o “Kamikaze” de Luis Alberto Spinetta.
En el día de mi cumpleaños había fiesta en casa y unos amigos de mi familia llamaron a mi madre para preguntarles que quería de regalo, mi madre sabiendo el momento histórico por el que estaba pasando su hijo les dice muy suelta de cuerpo “algo de rock nacional”. Cuando llegaron a casa me entregaron el disco “Artaud” de Pescado Rabioso. Creo que Eugenio (el amigo de la familia en cuestión) al día de hoy no es consciente de lo que ocasiono en mi vida con dicho presente.
Empezemos por el título, el poeta maldito del siglo XX por excelencia!!!, yo ni sabía aún que el cantante de Pescado Rabioso había sido Spinetta y que tenía entre mis manos uno de los mejores discos de la música rock en Argentina.
Cuando escuché la primera canción “Todas las Hojas son del Viento” empecé a sentirme incomodo. Me gustaba pero no entendía porque, al llegar al segundo track, “Cementerio club” me di cuenta de que estaría condenado de por vida a escuchar ese disco, como lo estoy haciendo mientras escribo esto.
Deje de ser niño, ya no podía pensar mas en jugar después de escuchar los llantos de “A Starosta el idiota”, mis amiguitos no podían soportar una sola escucha del disco, buscaban excusas para volver a la calle, a ser niños normales y no enfermitos que disfrutaban de frases como “si te ofrezco ser carne de tu cuerpo”.
No se si Eugenio fue el causante de un trauma o no, solo se que voy a estar eternamente agradecido por poner ese disco en mis manos tan joven y así tener mas tiempo para escucharlo durante toda mi vida.

“Sé muy bien que has oido hablar de mí
y hoy nos vemos aquí
pero la paz
en mí nunca la encontrarás”

“La Sed Verdadera” Luis Alberto Spinetta