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Tag Archives: Ken Stringfellow

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La cosecha de discos del 2012 fue realmente buena y variopinta. Esta lista recoge los que para mi son los mejores del año.

10. Danzing in the Moonlight – Ken Stringfellow

Este se coló justito al final (pobre Donald Fagen, le quitó su puesto) después de disfrutar de un concierto increíble en Siroco me puse a escuchar su último trabajo y realmente es una maravilla. Pop elegante que se acerca tanto a un Andrew Bird como a un Todd Rundgren, piezas delicadas que te hacen la vida mucho más fácil y bonita.

9. Lorenism – Tame Impala

El disco de estos chicuelos es genial, un collage sonoro que por momentos me recuerda a bandas como los ya clásicos Beta Band o Flaming Lips. Un disco que por sobre todas las cosas es divertido. Si esto fuera un concurso de belleza ellos claramente serían “Miss Simpatía” No es la más guapa, pero si la más marchosa.

8. The Bravest Man in the Universe – Bobby Womack

La vuelta del maestro fue por la puerta grande, de la mano de Damon Albarn crearon uno de los discos más “modernos” de año. Personalmente opino que la voz de Mr. Womack esta en su punto más alto. Y duetos con Lana del Rey o Gil Scott heron hacen el resto. Gracias por volver al ruedo Bobby!

7. Dispossession – Mike Wexler

Uno de los mejores descubrimientos del año, un disco de climas que nada  plácidamente entre las aguas de Nick Drake y Massive Attack, altísimamente recomendado. Uno de esos que de solo escucharlo te baja la ansiedad.

6. Big Moon Ritual/ The Magic Door – Chris Robinson

Aqui hago trampa, son dos discos, pero para mi es uno, único y largo. El ex Black Crowes en un desborde de inspiración lanzó estas dos gemas. La mayor parte de las canciones no baja de lso 6 minutos y son suites musicales deliciosas. Ideal para los sábados por la tarde.

5. Out of the Game – Rufus Wainwright

Para este disco también se saludan dos potencias, el gran Rufus y Mark Ronson hicieron posible este disco, que si te dicen que se grabó en 1974 tu te lo crees perfectamente, pop del bueno por donde se lo mire.

4.El Camino – The Black Keys

Que decir de este par de bestias que ya no se haya dicho? Su último trabajo es una pieza de relojería de rock y hits, un disco impecable, potente y por sobre todas las cosas roquero hasta el dolor.

3.Blundebluss – Jack White

Definitivamente creo que hay un antes y un despúes de la música a partir de este disco, Jack White vuelve a inventar el sonido de moda utilizando los acordes de siempre, y se marca el disco más potente y variopinto del año, una pieza magistral, ya es un clásico.

2. Life is People  – Bill Fay

La vuelta de un grande por la puerta más grande, este disco es un trabajo de amor y profesionalidad, todo en el disco es perfecto, arreglos, interpretación, melodía, de esos que no puedo parar de escucharlos una y otra vez.

1. Locked Down – Dr. John

Y el primer puesto se lo lleva el maestro eterno, con producción de Dan Auerbach (Black Keys) lo moderno se mezcla con lo clásico y ya no sabes donde esta el límite. Definitivamente el mejor trabajo del año y uno de los más grandes en la extensa discografía del Doctor.

Y con esto y un bizcocho cerramos el año, y si el mundo se acaba el 21 dale play aqui para despedirte a lo grande escuchando estos discos.

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De eso que estás en el curro y te llega un Whatsapp invitandote a un concierto en el Siroco, un tal Ken Stringfellow,  como es habitual en estos casos tu dices que si. Primero porque la persona que te invita es tu eterno cómplice de conciertos (AKA @musicamaldita) y eso es garantía de calidad, y segundo porque el lema “No music, no life” es mi dogma y mi razón de vivir.

Mientras picamos unas rocas de parmesano y bebemos un joven ribera en el Palma 60, mi amigo me recuerda que este muchacho era uno de los músicos de REM que vimos en vivo allá por el 2001, y que formo parte de los Posies y de los reformados Big Star, a estas alturas sus credenciales mejoraban minuto a minuto. Y lo mejor del asunto es que el artista en cuestión estaba saboreando manjares ibéricos a un metro de nosotros con una sonrisa de oreja a oreja. La noche ya prometía.

Un piano, una guitarra y todo su arte fueron suficientes para cautivar a los allí presentes. Versiones despojadas de sus canciones hicieron las delicias de nuestros oídos. Al menos la mitad las interpretó sin microfono, el escenario era invisible para el, bajaba y se mezclaba con todos nosotros, nos cantaba mirandonos a los ojos y compartiendo sus historias, parecía más una charla de bar con un colega que un concierto de rock.

Esta noche descubrí canciones maravillosas, conocí a un artista que desconoce la palabra ego, que entiende que el público es gente y la trata con inédita cercanía y absoluto respeto, un sujeto que sabe de poses pero también de sonrisas, una gran persona que, por las vueltas de la vida, se convirtió en un genial músico.

Les recomiendo que se animen a escuchar sus discos a corazón abirto, y que si tienen la oportunidad de verlo en vivo no se lo pierdan por nada en el mundo, es probable que descubran a la persona que vive detrás del artista, y eso sucede pocas veces en la vida.