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Tag Archives: Jim Morrison

Un 8 de diciembre como hoy pero del año 1980, en la puerta del Dakota Building John Lennon era asesinado de 4 tiros en la espalda disparados por Mark David Chapman. El mundo perdía uno de los músicos más creativos, importantes y revolucionarios del siglo XX.

Recuerdo con mis 11 años ver a mi madre llorar intentando comprender aquello que no tenia ningún sentido. Veíamos las imágenes en la televisión de gente con una expresión de vacío en el rostro, buscando razones donde no las había. Solo volví a sentir lo mismo cuando vi a miles de jóvenes conmovidos con el suicidio de Kurt Cobain, esta claro que eran artistas muy diferentes, pero la gente creía en sus palabras, y en definitiva eso es lo único que importa.

Hoy se cumplen 30 años de aquel brutal asesinato y los homenajes mantienen vivo el recuerdo de un músico que lucho por la paz, que nos obligaba a creer que otro mundo era posible y por sobre todas las cosas nos recordaba un ejercicio maravilloso, el de imaginar.

Pero esta fecha también es clave en la historia de la cultura musical del siglo XX por otro motivo. Un 8 de diciembre, pero esta vez del año 1943 nacía James Douglas Morrison Clarke, celebremente conocido como Jim Morrison, cantante y frontman de The Doors.

La influencia de este artista en la música contemporánea es definitiva, tanto sus letras como su imagen motivaron e inspiraron a artistas de todo tipo en el mundo entero. Mi querido Jim murió en París en extrañas circunstancias el 3 de julio de 1971, con su muerte nacía uno de los mitos más importantes de la historia del rock.

Es notable la influencia que estos dos músicos tuvieron en mi vida. Jim Morrison  fue una pieza fundamental en mi pos adolescencia, no solo por su música sino por la cantidad de poetas, novelistas, filósofos, cineastas y músicos a los que llegue gracias a su obra. El caso de Lennon es diferente, lo descubrí realmente cuando pude tomar distancia de los Beatles. El documental Imagine me presento una faceta del artista detrás del mito, recién ahí logre entender muchas cosas de su persona y de su obra, que me resulta absolutamente fundamental.

Los dejo con dos recomendaciones, empezamos por Lennon, el primer disco que compre es el Plastic Ono Band, pocas veces vi una obra que muestra a un artista tan honestamente, es una maravilla de principio a final.

Y de Jim Morrison les recomiendo el An American Prayer, se grabo recitando sus poemas antes de morir y años después los Doors musicalizaron este material, el resultado es una autentica maravilla.

Y por favor, no nos olvidemos de imaginar.

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Photo by Bacteriano

Los libros, los discos y el cine son mis formas favoritas de consumir arte, a los primeros va dedicado este post.

De niño ya disfrutaba de la lectura, las novelas de Emilio Salgari o Julio Verne fueron mi primer acercamiento a la palabra escrita, pero el enganche total empezó aproximadamente a los 18 años, y como no podía ser de otra manera en mi vida la música tuvo mucho que ver con el material a elegir. Si tuviera que situar la primera vez que un libro llegó a mi vida gracias a las canciones este sería “El extranjero” de Albert Camus. El motivo del acercamiento fue la letra de la canción “Killing An Arab” de The Cure, me lo presto mi amigo Fernando y lo leí de un tirón en una noche, se puede decir sin lugar a dudas que entre en el mundo del existencialismo gracias a Robert Smith.

Pero no puedo negar que la mayor influencia en mi vida literaria fue Jim Morrison, gracias a el llegue a Kerouac, Burroughs, Celine, Blake, Rimbaud, Stendhal y Ginsberg, la generación beatnik y los poetas clásicos se presentaban ante mi gracias al Rey lagarto, nunca voy a terminar de estar agradecido por abrir ante mi las puertas de la percepción y de la obra de estos maestros de la literatura.

Los músicos argentinos también aportaron su granito de arena, llegué a Artaud por Spinetta y a Bukowski por Fito Páez, “Polaroid de Locura Ordinaria” es el bello homenaje que le dedicó Fito al mas entrañable de los escritores vagabundos de este mundo.

También se da el caso inverso, Auster, Houellebecq, Hornby o Thompson son para mi como escritores rockeros, cada uno con su estilo pero todos elevando mi espíritu de la tierra gracias a sus palabras. Descubrir sus libros es para mi comparable a la primera escucha de un disco de Jimi Hendrix o Led Zeppelin, una sensación maravillosa e insuperable.

Si no conocen a alguno de los autores mencionados en este post se los recomiendo a corazón abierto, sus vidas no serán las mismas después de leerlos.

Hace un tiempo escribí sobre las primeras escuchas de esas canciones que quedan grabadas en nuestra mente mas allá de la trascendencia comercial y la siempre excesiva rotación radial. Y lógicamente todas esas canciones están asociadas a diferentes espacios. Barrios, plazas o calles sirvieron de locación para que esas melodías se presenten en nuestras vidas.
Un ejemplo en mi vida es la Avenida Cabildo, especialmente el perímetro que va desde la calle Echeverría hasta Monroe, en 5 calles transcurrió una gran parte de mi vida adolescente. Era lugar de encuentro, de formación cultural, de vanguardia, de amores y catástrofes, básicamente todo aquello que suele ser nuestro único interés cuando se empieza a vivir.
Esta avenida para mi es The Cure, Ramones, Madness, U2, Tears For fears, Echo and the Bunnymen, Simple Minds, New Order y solo son algunos ejemplos representativos. No puedo escuchar canciones de estos grupos sin relacionarlas con La galería Churba, la discoteca Star Light y el olor de la pizzería Burgio, un lugar al que jamas se atrevió a entrar un inspector de bromatología.
Otro lugar inolvidable es la casa donde vivía mi amigo Camilo con sus tías en el barrio de Nuñez , era un templo donde cualquier noche de la semana uno era bien recibido, allí escuchábamos a los Doors hasta el agotamiento, la literatura se combinaba con hamburguesas de Rojo y Negro y partidas de Black Jack con Javier, nuestro tahúr particular. Para mi Jim Morrison no es Sunset Strip ni Venice Beach en Los Angeles, es Libertador a la altura del estadio Obras Sanitarias.
Otro recuerdo que tengo grabado en mi memoria es mi casa natal en el barrio de Palermo viejo, cuando la calle Armenia se llamaba Acevedo. Allí el rey durante mi infancia fue el vinilo, recuerdo que ponía el disco “I Robot” de Alan Parsons Project, me recostaba en el suelo de madera y me colocaba bestialmente los altavoces pegados a mis oídos intentando que la música entre profundamente a mi cerebro. Creo que esas fueron mis primeras experiencias psicotrópicas involuntarias…
Y hoy día no podría imaginar la sala de edición de MobuzzTV sin música de fondo, ya existen clásicos de ese espacio, allí sonaron mas de mil veces canciones como “Los olvidados” de Sidonie, “Sunny” en la tremenda versión de James Brown, “Good Vibrations” de Brian Wilson o “Por Mi tripa” de los Pereza. Y mas de una vez, cuando el cansancio, el hartazgo, las malas noticias o la adversidad se hicieron presentes en ese lugar, cualquiera de los allí trabajamos supimos poner la canción adecuada en el momento exacto, y este es un recuerdo que me quiero guardar para siempre.

(Sony no me deja poner el video original, lo siento)

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Creo que del año 87 al 91 el 90% de música que escuche fue la obra de The Doors, supongo que esta banda le gusta a muchos de Uds. Pero lo que nos paso a mi y a mis amigos Gabriel y Camilo no es normal.
Estábamos totalmente fascinados por Jim Morrison. Analizabamos todo el material que existía sobre el, debo reconocer que Kerouac, Baudelaire, Rimbaud y muchos escritores llegaron a mi vida gracias a Jim Morrison.
Cuando salio la película de Oliver Stone la vimos 10 veces en 10 semanas. Mas de un sábado nos quedábamos en la casa de Camilo escuchando las canciones o leyendo sus poemas.
Y a su poesía es donde quiero llegar, cuenta la leyenda (y la peli de Stone) que para su cumpleaños numero 27 los técnicos del estudio le regalaron horas de grabación y Mr. Morrison se dedicó a recitar sus poemas con mucha tranquilidad, y por lo bien que se escucha su voz creo que con mucho placer.
En el año 78 los tres restantes miembros de la banda le pusieron música a esos poemas y el disco salió bajo el nombre de An American Prayer, este Título utilizado fue el mismo del tercer libro (y último) de poemas de Morrison. La edicion en cd apareció en 1995 con un par de bonus tracks.
Personalmente considero que Ray Manzarek y Cia. le siguen sacando mucho jugo al cadáver de Jim, pero este disco me parece una maravilla, el sonido y las técnicas de grabación habían mejorado mucho desde que ellos grabaron sus primeros discos, gracias a esto se puede escuchar a un Robbie Krieger muy inspirado y la bateria de Densmore que tiene ese sonido tan particular volvía a estar detrás de las palabras de Morrison.
La sensación que trasmite es que Morrison esta ahí, mas allá de que al ser un disco conceptual uno siente que esta en una misa, bastante pagana por cierto.
Mi mujer no olvidara nunca una noche cuando estábamos de novios, llegando a mi casa, yo completamente borracho puse el cassette y le recite el disco entero. Teniendo en cuenta que mi ingles no es lo que se dice una maravilla el espectáculo debió de ser bastante grotesco.
Mas allá de esta simpática y degradante anécdota les recomiendo que escuchen este disco y se sumerjan en el mundo que crea Morrison con sus palabras.

Prefiero una Fiesta de Amigos
a una Familia Gigante (Jim Morrison Dixit)