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Tag Archives: jazz

Hoy tenía pensado escribir un post muy interesante sobre una estrella de rock y su último disco. Pero al llegar a casa me encontré en TCM autor (lo mejor de la TV de pago) con el maravilloso documental “Let’s Get Lost” que repasa la vida y obra del maestro Chet Baker.

Si hay algo que caracteriza a los músicos de jazz (más allá de su enorme talento) es el tormento y sufrimiento como común denominador en sus vidas. No se si por el contexto histórico, la noche, la vida lujuriosa o una infancia sin juguetes; pero casi todos los grandes talentos del género tuvieron un durísimo enganche a los alcoholes y las drogas más duras. Quiero creer románticamente que era la única forma que encontraban de aguantar la enorme melancolía que les provocaba su arte.

Y uno de los exponentes perfectos de este ocaso narcótico es Chet Baker. Fue el creador de un estilo único, bello hasta el dolor, desde muy joven enamoró al mundo entero con su voz y su trompeta. Personalmente creo que sus versiones de “My Funny Valentine” y “The Thrill Is Gone” son las mejores que se grabaron hasta el día de hoy.

Aqui les dejo el documental al completo, espero puedan conseguir el tiempo para verlo, realmente merece la pena.

Durante años estuve convencido que nadie podía hacerle sombra al gran Astor Piazzolla en eso de mixturar el tango y el jazz. Los dos géneros son tan jodidamente complejos, que si por separado son difíciles, la sola idea de mezclarlos se vuelve una tarea ciclópea.

Y cuando ya no tenia ni la más mínima esperanza de que algo así sucediera, se presenta en mi vida el maestro Adrián Iaies. Recuerdo cuando escuché por primera vez ” Las Tardecitas de Minton’s” (gracias querido Pablo) se me voló la peluca. La sutileza y la maestria con la que mezclaba los géneros era maravillosa, un control sobre los dos mundos que hacia que no sobrara ni se echara en falta una nota. A partir de ese momento su música entró en mi vida y se quedó para siempre.

No los voy a aburrir demasiado con mis palabras, los invito a que se entreguen a la obra del maestro y descubran Uds. que Gardel, Troilo, Monk y Coltrane tienen más en común de lo que puedan imaginar.

Un link y un videíto para abrir el apetito.

festival_django_reinhardt_08

El domingo pasado tuve la suerte de asistir (gracias Anita!!!) al cierre de la 30º edición del festival Django Reinhardt en Samois s/Seine. Si escuchar jazz de calidad es un placer hacerlo a orillas del río Sena es algo insuperable.
No conocía a los músicos que tocaban ese día, destaco y recomiendo especialmente a dos, primero a Andreas Öberg & Charlie-Sourisse, fue una sorpresa decubrir a estos artistas y poder comprobar en vivo su enorme talento.
Y el mejor momento para mi fue la actuación de Martin Weiss, con su violín logra emocionar hasta el corazón más duro, fue para mi el descubrimiento mas importante de todo el festival.

Un punto a destacar del evento es que muchos de sus asistentes eran fervientes admiradores del “sonido Django” y en los descansos entre las actuaciones de los artistas que estaban arriba del escenario se podía seguir disfrutando de la música gracias a ellos, los que estaban abajo, con la gente.

Creo que este evento es un gran homenaje a uno de los mejores guitarristas de jazz de la historia. Después de escuchar su música se entiende porque el personaje de Sean Penn en la película de Woody Allen “Sweet and lowdown” se desmayaba cada vez que lo escuchaba.

Los dejo aquí con uno de sus clásicos, enjoy!!!

El alcohol hizo mucho bien y mal a la música moderna. Gracias a la ligereza de palabra que este provoca al mínimo exceso muchos artistas pudieron sacar lo mejor de su pluma. Otros se pasaron de rosca significativamente y amanecieron flotando en piscinas o ahogados en sus propios vómitos. La delgada linea que divide al bebedor social del alcohólico suele desparecer a la brevedad, ni hablar con 300.000 discos vendidos.
Pero no solo el Rock es víctima de los etílicos. El jazz, el blues o el tango también supieron nutrirse de los efectos disipadores de personalidad que suelen presentarse cuando se abusa de licores, anises o mismamente de cerveza barata.
Claros ejemplos de lo antedicho son “La Ultima Curda”, “Jockey Full Of Bourbon”, “I Drink Alone” y mil canciones mas que nos remiten a lo mismo , la apología a estar pedo.
Cualquiera de los que me conoce sabe que soy un bebedor, disfruto mucho del alcohol, sirve para dar emoción a la conversación, risa fácil a las tímidas y desinhibir aún más a las desvergonzadas de costumbre. Lo ideal es no perder los papeles (cosa que no siempre ocurre). Uno de mis temores mas recurrentes es amanecer en un lugar desconocido junto a una desconocida y saber su nombre porque lo llevo tatuado en una de mis nalgas. Este pensamiento paranoico me persigue desde mi primera borrachera.

También el alcohol es ideal para el consuelo, el problema es que puede llegar a convertirse en nuestra única compañía cuando la sensación de felicidad no esta cerca nuestro, lo ideal es evitar que esto suceda para no tener que formar parte de un grupo sentado en círculo contando los días que llevamos limpios y confesando nuestras miserias.
Un claro ejemplo de ex alcohólico que sigue siendo talentoso es Tom Waits. Si escuchamos y leemos sus letras desde el primer disco hasta Frank Wild Years vemos que las copas casi siempre ocupan un lugar de privilegio, pero a partir de su matrimonio con Kathleen Brennan el asunto cambia, Tom se limpia y empieza a componer parte de la música más extrema que se hizo en los últimos años del siglo XX, el maestro logro vencer a los demonios.
Mi idea con este post no es la de moralizar, solo mostrar la diferencia entre arreglar las cosas o emparcharlas.
Pero no me hagan caso, debo estar borracho mientras escribo esto.

Si hay algo que disfruto en la vida es regalar música, siempre estoy pasando discos a mis amigos, tengo la necesidad compulsiva de compartir el arte ajeno, me llena de regocijo cuando alguno de los agasajados me comenta lo mucho que disfrutó del material recibido, en algunos casos llegue a convertirlos en adictos que piden mas y en dosis mas altas.
Otra buena costumbre que practico es regalar música para los cumpleaños, tengo dos caballitos de batalla que no fallan nunca, uno es “Blue Valentine” de Tom Waits y el otro es “A Kind of Blue” de Miles Davis.
El de primero lo uso casi siempre para presentar a Waits a un neófito, disfruto horrores cuando encuentro en mi vida a una persona merecedora de Tom Waits y que no lo conoce, cada vez me quedan menos, pero cuando aparecen los ataco inmediatamente con este disco y de esta manera me garantizo su esclavitud al maestro de por vida. No elijo este disco porque sea mi favorito sino porque creo que pertenece a uno de los mejores momentos de la primera etapa de su obra y es el anzuelo perfecto para convertir al oyente en un futuro fan del viejo Tom, y pocos corazones sensibles se pueden resistir a canciones como la que da nombre al disco o la maravillosa “Chrismas card from a Hooker in Minneapolis”.
Y la segunda opción la uso cuando se que a una determinada persona le llego el momento de introducirse en el increíble y complejo mundo del jazz, en este caso hago entrega de mi disco favorito de Miles. Este es un disco increíble, rompedor en su obra en particular y en el mundo del jazz en general, la banda que acompaña al negrito de la trompeta es el dream team del jazz (el saxo lo toca un tal John Coltrane, otro sordo) es un disco muy agradable de escuchar y esto lo que convierte en un canto de sirenas para atraer oídos vírgenes al territorio del jazz.
Si no conocen ninguno de estos discos los invito a conseguirlos, si son de vuestro agrado no duden en regalarlos, que cuando la música se comparte se disfruta mucho mas.

Después de llevar trabajando mas de un año en este mundo de la Web mi insoportable ego me obligo a comenzar un blog. Y aquí estamos.
Lo había intentado antes, cuando solo Internet era una parte nada fundamental de mi vida, un solo post sobre un básico top five y nada mas, no entendía, no me anime. No sabia.
Ahora vivo conectado a Internet mas de la mitad de mi día (modestamente) y mas allá de mi trabajo conocí un mundo interesante, genial y caótico. Eso si, básicamente extraño y lleno de confusión, esto hace que me sienta tan identificado que no pueda evitar estar enganchado.
El tema recurrente será la música. Todo el que me conoce sabe que no puedo vivir sin ella, y los que no lo irán descubriendo. Soy un músico frustrado y la única forma que encontré de neutralizar esa amargura es escuchando, investigando, descubriendo y casi siempre sobrevalorando artistas.
Lógicamente para mi generación la forma que tomo este arte se llamo rock, pero luego con los años llego algo de jazz y con la desilusión amorosa el tango. Pero en ambas áreas estoy en pañales, el tema que domino bastante es aquel que comenzó a mediados del siglo XX y que continua al día de hoy, algo marchito y comercial pero siempre presente.
Probablemente hablare mas del pasado que del futuro. No creo descubrir nada diciendo que el periodo mas fructífero se dio entre los años 60 y 70. Por otra parte hubo gente que durante los 80 y 90 lograron hacer cosas grandes, casi todo ellos consiguieron esto escapando a los solos de saxo y los sintetizadores.
Y probablemente esto sea mas que un blog porque la imagen también es otra parte fundamental de mi vida y trabajo en ella desde hace ya mas de 18 años. Pero no nos adelantemos y dejemos fluir el asunto, a ver que pasa.
Espero poder superar este primer post.

P.D. : todo parecido con Nick Hornby es real, obvio y lógico, a el esta dedicado este blog.