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Tag Archives: Echo & The Bunnymen

Después de una agitada semana laboral volvemos a estas páginas con mas energía, y esta vez nuestro temerario amigo eligió como tema central de su update la feria de vinilos que se esta realizando estos días en Madrid.

Aquí hace un breve repaso de sus últimas adquisiciones vinilisticas, comenzando con The Doobie Brothers y su ya clásico “What Were Once Vices Are Now Habits“.

Continúa el recorrido con la banda irlandesa U2 y considera que “The Unforgettable Fire” es el mejor trabajo, También nos acerca “Nebraska” de Bruce Springsteen, sigue con Echo & The Bunnymen y nos presenta “Ocean Rain” .

Y para cerrar este episodio dos joyitas de la música, primero el “Abraxas” de Carlos Santana y para terminar nada mejor que Lou Reed y su trabajo mas oscuro “Berlín“.

Por otra parte, nos recomienda el blog “Brevedades de una Morsa a la Deriva” y desafía al autor a un encuentro musical a cara cubierta.

Espero que disfruten de esta dosis de arte y nos vemos pronto.

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La frase que da título a este post lógicamente tiene una historia detrás, me la espetó en la cara mi mujer hace muchos años. Con esta sentencia me hacia responsable de su estado emocional por haber roto con ella la primera vez que comenzamos nuestra relación, allá por los tiempos de nuestra mas tierna juventud. Lo notable del asunto es que yo lo sentía como un reconocimiento a la influencia que había causado durante ese breve período de relación en su gusto musical. Espero que por este comentario las mujeres que leen este blog no me consideren un cretino, a más de 20 años de este suceso seguimos juntos, así que tan malo no debo ser…
En el post que hice hace un tiempo sobre Cocteau Twins les contaba como la música gótica o dark de los años ’80 llegó a penetrar profundamente en la juventud argentina, bandas como The Cure, Bauhaus, Echo & The Bunnymen o Joy Divison marcaron a una generación con su sonido melancólico y oscuro.
Recuerdo la primera vez que escuche “Bela Lugosi is Dead” de los Bauhaus, era una cinta copiada que me paso mi amigo Fernando, allá por el año 1987. La canción era extremadamente tétrica, y para colmo de males esta versión era extendida, 9 minutos de calvario y opresión. Ideal para cualquier corazón adolescente con ganas de conflictuarse al pedo.

De todas las bandas que sonaban en aquella época mi favorita era (y sigue siendo) Echo & the Bunnymen, este grupo fue un nexo perfecto entre dos generaciones, ellos estaban influenciados por gente como Los Doors o la Velvet Underground, y a su vez sirvieron de influencia a bandas como Radiohead, Oasis, Blur o Coldplay. En lo personal creo que su importancia en la música inglesa es comparable a la de los Clash.

Pero la banda que mayor cantidad de fans cosecho por mis tierras fue The Cure, creo que durante la segunda mitad de los ’80 la mitad de la juventud Argentina escuchaba a Robert Smith y Compania. La otra mitad bailaba imitando a una gallina creyéndose Mick Jagger al ritmo de “Under my thumb” en la versión del mítico disco en vivo “Still Life”. debo reconocer que amo a los Rolling Stones pero esa versión me da ganas de vomitar.

Yo elegí rendirme inmediatamente a la tristeza de Los Cure, como la gran mayoría llegué a esta banda gracias al disco “The Head on the Door”, canciones como “In Between Days” o “Close o Me” son indelebles en la memoria de una generación. Mi favorita de este disco es la inmensa “A Night Like This”, insuperable.
Lo mejor del asunto fue cuando empecé a escuchar sus trabajos anteriores, discos como “The Top”, “Seventeen Seconds” o “Pornography”, eran obras impresionantes, todos diferentes entre si pero con la marca registrada de Mr. Smith. Canciones como “Play for Today”, “Shake Dog Shake” o la juvenil “10.15 Saturday Night” son de lo mejorcito que se hizo por aquellos años.
Su pico de popularidad mundial fue con Disco “Desintegration”, este trabajo es para mi el último de la banda, siguieron sacando discos, tocando en festivales y reciclándose mil veces, pero ya no era lo mismo, en lo personal siento que Robert Smith ya no podía mas con el personaje. Y lógicamente, yo tampoco.
Y ahora, unos cuantos años después, cuando estamos en casa viendo clips en VH1 y aparece alguna banda de las citadas en este post nos miramos a los ojos con mi mujer para vez cual de los dos es el primero en soltar la frase “por tu culpa me hice dark” y reír con mil recuerdos de juventud.

walkman.gif Cuando cumplí 16 años mi madre me regalo mi primer walkman, era un unicef negro enorme, tenia solo un botón para adelantar la cinta (jamas rebobinaras!!!), la tapa era manual y no se podía enganchar a la cintura,  tenía una correa odiosa para llevarlo colgando, era un vampiro con las pilas y sus auriculares eran una bazofia, pero yo lo amaba.
Me acompaño durante muchas noches de mi juventud, me recuerdo caminando por la avenida Alvarez Thomas en la madrugada, escuchando radio (una de las pocas virtudes del aparato) cassettes de Echo and the Bunnymen, The Cure o U2. Me lo robaron en Juramento y Arcos una madrugada de diciembre, fue una noche muy triste y silenciosa.
Este fue mi debut en el mundo de la música portátil. Mi padre me regaló un walkman Sony que tenía tanta potencia que en un viaje en autobús el chofer me gritó que bajara el volumen. Luego tuve un Aiwa con equalizador que fue todo un avance para la época.
El momento en que la música se volvió portátil para mi fue fundamental, puedo asegurar que hay un antes y un después en mi vida a partir de ese día, poder levantarme y salir al mundo con la canción correcta sonando de fondo era algo bastante cercano a la perfección.
Con los años 90 llegó el discman y con el la fidelidad sonora, el primero que tuve no tenía anti shock, esto significa que ante cualquier movimiento brusco saltaba la canción y arruinaba el momento musical, esto me obligó a desplazarme por la vida como caminando sobre papel de arroz. Luego pude comprar uno bueno y volví a comportarme como un humano y no como un profesor de Thai Chi.
Luego llego el minidisc y ahí comienza la portabilidad real, era muy pequeño, mantenía la fidelidad en el sonido y tenia un diseño muy cool, seguramente por eso me lo robaron en la Universidad donde trabajaba, la segunda noche mas silenciosa de mi vida.
Mi llegada a España estuvo acompañada del primer discman con mp3, podía poner 5 hs de música en un solo cd!!!, esto me ayudo a sobrellevar trabajos indeseables y momentos amargos. Armar cds llenos de melancolía y añoranza me ayudaron a seguir creyendo en mi proyecto y a resistir las embestidas de los primeros tiempos como inmigrante.
Y después de la tormenta viene la calma, un ipod shuffle se encargó de combinar mas de una vez las canciones como si los planetas se alinearan, luego un ipod nano ordenó el caos y multiplicó el espacio, playlist perfectos o discografías enteras sonando sin parar, algo cercano al paraíso.
Y ahora un ipod touch es el encargado de musicalizar mi vida, su tremenda capacidad, su diseño y mi adicción a los productos apple lo convierten en el aparato perfecto, en septiembre de este año se cumplen 22 años de música portátil en mi vida, y mas allá de los soportes o aparatos en los que se reproduzca, agradezco enormemente al sujeto que se le ocurrió que la música tenia que ser portátil para poder acompañarnos siempre.

P.D.: esta es una de esas canciones que paso por todos mis reproductores hasta el día de hoy, enjoy!!!

109173275_86328d034d.jpgAllá por el año 1986 en Argentina empezaron a generarse toda clase de tribus urbanas, después de la dictadura todo joven se sentía con ganas de ser libre y salir a la calle vestido como le saliera de los huevos. Empezaron a aparecer, Punks, Skins, una moda local llamada “Cubanos” que mezclaba el corte de pelo Mullet con los Rolling Stones circa 1981 de una manera muy bizarra, pero la tribu mas llamativa de todas eran los Dark.
Esta tribu prolifero por la popularidad de la banda The Cure en Argentina, Vengo un país que acostumbra fanatizarse con ciertos grupos a niveles extremos (Ramones y Megadeth son claros ejemplos) bandas que afuera tocaban en salas pequeñas allí llenaban estadios.
Yo sin llegar a ser un dark en el look me sentía identificado musicalmente con ese estilo, gracias a ellos llegue a bandas como Bauhaus, Joy Division o los enormes Echo & the Bunnymen. Y una banda en particular que fue mi cortina amorosa durante años, los maravillosos Cocteau Twins.
Recuerdo que tenía un amigo que se llamaba Jorge pero todos lo apodábamos Goma, en el grupo lo despreciaban bastante ya que el personaje era un poco ruin, para mi no era mala gente y coincidíamos mucho en los gustos musicales.
Un día este muchacho me trae una cinta maltrecha que ya había soportado unas mil grabaciones, cuando me la entrega me dice “es como si cantara un ángel”. La lleve a casa y cuando la puse confirme lo que me decía, lo que sonaba no era de este mundo bajo ningún aspecto. la voz, la instrumentación, lo etéreo de su sonido, era algo absolutamente único y genial.
El disco en cuestión era “Treasure” y como su nombre indica era un tesoro real y concreto. Mas allá de lo maravilloso que era este trabajo como obra artística el efecto que causaba su escucha en las féminas era maravilloso, era mejor que cualquier afrodisíaco. Demás esta decir que este disco fue música de fondo de muchos de mis momentos amatorios.
La carrera de esta banda continuo con discos muy buenos (“Victorialand” es uno de ellos) y hasta conocieron La fama en los primeros 90, pero nunca llegaron a repetir la maravilla que lograron con aquel disco.

Y los recuerdos que aparecen en mi mente mientras lo escucho son dulces, amables y ajenos al odio, algo bastante parecido al amor.