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Tag Archives: down river

davidackles

Si hay algo que disfruto es compartir la música que me fascina con los que me quiero, la mayor parte de las veces la aceptan con beneplácito y disfrutan de tan bellas melodías, pero me alegra particularmente cuando fanatizo a la otra persona con el artista en cuestión. Incluso en algunos casos su entrega es mayor a la mía, y este sencillo y adictivo acto me llena de orgullo y satisfacción.
Recuerdo cuando allá por el ’89 pase mi primera cinta de Tom Waits a mi amigo Fernando, cuando presente a Gonzalo el disco V de Legiao Urbana o cuando T Rex llego a la vida de mi amigo Camilo, todos bellos momentos de iniciación que quedaran grabados en mi mente. La sensación de ser su camello/dealer que los inicia en una droga nueva, altamente placentera y adictiva de por vida.
Y uno de los últimos casos, pero no por eso menos placenteros, es el de mi amigo Rafa con David Ackles. Este músico inglés es un desconocido para las grandes masas pero adorado por gente de la talla de Elvis Costello, un artísta melodramatico, genial y de una muy breve pero intensa trayectoria. En este Link encontrarán un informe muy detallado e interesante sobre la vida de este genio.
Recuerdo cuando puse a Rafita por primera vez la genial ‘Down River’. No podíamos parar de escucharla, era un repeat constante y analizábamos la letra y la historia. Mi buen amigo es un gran obsesivo y llegó hasta relacionarla con un poema de Borges para entender el “Down River” del que hablaba nuestro artista en cuestión.
Luego compartí con el toda la discografia que tenía y le conté que me faltaba un disco, un poco complicado de conseguir, que siempre lo venía postergando y esas cosas. Ayer al llegar a mi casa me recibe un sobre que venia de Berlin, me lo enviaba mi querido Rafa, y como se imaginaran el contenido de dicho sobre era el “Five & Dime” del maestro Ackles.
Este post esta dedicado (logicamente) a Rafa en agradecimiento (no por el disco, sino por existir en mi vida) y a todos aquellos que cayeron bajo mi influencia, sin olvidarme que más de una vez fui yo el iniciado en cuestión, y ese subidón es algo incomparable.

P.D.: y con este post celebro el primer año de este blog, gracias a todos los que me siguen y aguantan.

©Evelina Sjöstedt.

Llevo ya casi 6 meses en esto del blog y cuando leo las estadísticas descubro que mi post mas visto es “Esta bueno sentirse triste”. Esto me confirma la idea que es mucho mas interesante aquello que tiene que ver con la congoja que las historias positivas, entonces pienso que no hay nada mejor que echar un poco mas de leña al fuego.
Yo tiendo a estar deprimido, y no vivo esto como una virtud sino como algo cercano al fracaso, mi voluntad para creer en el cambio o que el mundo va para mejor es nula, esto genera una necesidad de anestesia en forma de canción que me lleve a ese estado melancólico que justifique mi falta de fe, pongo a vuestra disposición un breve listado muy útil para este tipo de casos :

“She” Gram Parsons

“God Give Me The Strengh” Elvis Costello Burt Bacharach

“Perfect Day” Lou Reed

“Everybody’s Gonna Learn Sometines” versión Beck

“Time Alter Time” versión Eva Cassidy

“Simple Twist of Fate” Bob Dylan versión Jeff Tweedy

“Down River” David Ackles

“The first Day Of My Life” Bright Eyes (el video al final del post)

Estas solo forman parte de un pequeño muestrario de historias depresivas devenidas en canciones que pueden llevarles el alma al piso. Yo personalmente creo que hay que llegar a tocar fondo y recién ahí intentar coger fuerzas para volver a la superficie, y como corresponde en estos casos, la banda de sonido que acompaña el descenso tiene que ser acorde a la situación.
Obviamente sabemos que en la melancolía tiene un tremendo encanto y uno tiende a acomodarse y sentirse muy a gustito acompañado de canciones que justifican nuestra falta de fe en un futuro mejor, pero la parálisis no es un buen lugar para quedarse, hay que intentar salir y mejorar el panorama.
Pero mientras el desconsuelo este omnipresente y la tristeza sea nuestra mejor aliada, no hay nada mejor que ayudarla en su trabajo de destrozarnos el corazón regalándonos canciones que nos hagan brotar las lagrimas, nos obliguen a vestir de negro y a pasear por las calles como un perro abandonado. Un estado morbosamente ideal.