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Tag Archives: Bob Dylan

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Hace unos años, mi amigo Rafa trajo a mi vida a Sixto Rodriguez, el impacto que causó este músico en mi cuando lo escuché por primera vez es comparable a lo que sentí cuando descubrí a Tom Waits o la Velvet Underground. Estaba frente a una gema olvidada por la cruel industria musical que todo lo regurgita. Las canciones pasaban una tras otra por oídos y corazón al mismo tiempo, era una mezcla entre Nick Drake y Bob Dylan pero en un cuerpo chicano, con cada nota me enganchaba más a su arte.

El disco en cuestión era “Cold Fact”, en ese momento el yonqui musical que llevo dentro pedía más de esa magia, ante mi euforia Rafa me cuenta que el sujeto en cuestión grabó solo dos discos y que luego se perdío en el olvido, pero que por alguna extraña razón una copia de su primer disco llegó a Sudafrica, y que allí sus canciones se volvieron emblemáticas para el movimiento contra el apartheid. Sintetizando, en América el sujeto no era nadie y en Sudáfrica era ídolo de masas.

Toda esta historia (y mucho más) se puede disfrutar en el documental “Searching for the Sugar Man” uno de los mejores que ví en muchísimo tiempo. No solo por la maravillosa historia que cuenta, sino por como lo cuenta. Un refinamiento tanto visual como narrativo. Es imposible no emocionarse escuchando la historia de este músico, la sensación que generó en mi este documental es querer darle un abrazo a cada uno de los que participaron en la historia, desparrama amor y talento por todas partes.

Le deseo al equipo de realización que se ganen todos los premios posibles (sumados a los que ya ganaron), y a todos Uds. que se entreguen de cuerpo y alma a la obra de Sixto Rodriguez,  me lo agradecerán de por vida.

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Este es un post que escribí para Yuglo hace unas semanas, y como el tema me parece muy interesante, lo publico también aquí a ver que les parece a todos Uds. Espero vuestras listas. 

En la edición argentina de la Revista Rolling Stone salió publicada en la sección “Pop Life” que escribe Diego Mancusi la lista de los que el considera los “10 discos de la década”.
Ya sabemos que falta todavía bastante para  terminar este ’09 que recién comienza, pero entiendo la ansiedad de Diego (lo explica muy bien en su nota) y la comparto plenamente.
Y convirtiendo esto en una especie de meme el autor nos provoca a confeccionar las propias, aquí va la mía.

Aclaración (no es ranking, solo valen discos internacionales y no se puede repetir banda)

1.    About a Boy – Badly Drawn Boy

2.    Sea Change – Beck

3.    Modern Times – Bob Dylan

4.    Cripple Crow – Devendra Banhart

5.    Kid A – Radiohead

6.    Wolfmother – Wolfmother

7.    Louden Up Now – Chk Chk Chk

8.    Back to Black – Amy Winehouse

9.    Unearthed – Johnny Cash

10.    Veneer – José González

Hay un montón que se escapan a mi memoria en este momento, pero estos 10 representan para mi lo que fueron estos primeros 10 años del siglo XXI.

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Y llegó el momento, es difícil pero no puedo dilatar esto mucho más. Ya toca hablar de Bob Dylan.

Esto es un marrón en toda forma, entendamos que me estoy metiendo con uno de los más grandes, más respetados y más odiados del mundillo rockpopero, y para colmo de males no soy un conocedor de su obra a rajatabla, pero después de tantos años de rock en mi vida empiezo a entender el hombre que hay detrás del mito.

El detonante de este post fue leer su autobiografía “Cronicas”. Un libro muy interesante que cuenta en primera persona la génesis del personaje. Una de las cosas más maravillosas que tiene el libro es leer como Bob fue recogiendo elementos de muchas influencias diferentes para construir una identidad propia, si a este libro le sumamos el documental de Scorsese “No Direction Home” podemos empezar a ver la punta del ovillo.

Yo llegué a Dylan por otros, como la mayor parte de mi generación. Durante años escuché muchas canciones de su repertorio interpretadas por personajes de todo tipo; de Nick Cave a Sonny and Cher, pasando por Guns and Roses, U2, Rolling Stones y demás bestias del ambiente, y siempre sentía que me gustaba más Dylan en la voz de otra gente. Pero llegó un momento que tuve que abrir mi corazón al gran Bob, y cuando eso sucede ya no hay vuelta atrás.

Tengo mis favoritas. “Hurricane”, “Simple Twist of Fate” o “Ballad of a Thin Man” son las que ocupan un lugar especial en mi vida, pero cuando uno empieza a internarse en el mundo Dylan pasa lo mismo que con Zappa, su producción es tan grande y variada que uno no puede quedarse con solo una parte, lo quiere todo y cuando más lo conoces más se mete en tu vida y no lo puedes quitar de tus oídos.

Cuenta la leyenda que el gran cambio de la historia de la música pop sucedió cuando Lennon y Dylan se conocieron, parece que la conversación entre ellos fue algo así:

– Dylan:

” A ver si te empiezas a preocupar por las letras…”

A lo que Lennon respondió:

” Y que tal si tu le metes guitarra eléctrica a tus canciones”,

Meses después de esta conversación vino el famoso grito de “Judas” para el eléctrico Bob y el lisérgico y maravilloso Sgt Pepper para John, el resto de la historia ya la conocemos todos.

Se que en estos tiempos tan neo posmodernos pedirle a los jóvenes que escuchen a un viejuno con voz nasal no es tarea fácil, pero lo recomiendo, si empiezan ahora van a poder disfrutar de la obra de este genio durante más tiempo en su vida.

Como última recomendación sugiero que se hagan con el disco “I’m Not there” es el soundtrack de una peli basada en la vida del gran Bob, allí encontrarán grandes canciones en la voz de lo mejorcito del patio indie en este momento, una buena forma de acercarse con cautela al universo Dylan.

Para los humildes humanos de a pie las separaciones son un proceso muy difícil, doloroso y tremendo, el conflicto personal cobra unas dimensiones tan absolutas que nos impide ejecutar acciones cotidianas con normalidad. Comemos mal, los horarios dejan de existir, la resaca es eterna y aún así el dolor no desaparece.

Cuando esto le sucede a nuestros entrañables amigos los artistas vemos que llevan todos estos pesares de una manera similar, el pequeño detalle que los diferencia de nosotros es el factor talento. De esta manera su catarsis casi siempre se ve reflejada en obras maravillosas que nos sirven para mitigar (o amplificar) nuestras dolencias amorosas. Luego se vuelven a enamorar y la cagan sacando discos de una jovialidad insoportable, pero eso es tema para otro post.

En este blog ya se cito en otras ocasiones el clásico disco de divorcio “Blood on the Tracks” de Bob Dylan, o el infinitamente depresivo “Sea Change” de Beck.

Pero ahora me voy a centrar en la obra de artistas de habla hispana, básicamente para  poder transmitir este dolor a aquellos que no dominan la lengua sajona y así puedan codificar claramente el mensaje.

Un gran ejemplo es el “Honestidad Brutal” de Andrés Calamaro. 37 canciones que describen todos los posibles estados de ánimo que acarrea la separación. En este disco encontramos de todo. Dolor extremo, euforia, derrota, inseguridad, caos emocional y farmacéutico y mil vértigos mas. Canciones tremendas como “Los Aviones”, “Aquellos Besos”, “No son Horas” son la prueba sonora de las emociones mezcladas que provoca semejante situación.

Otro gran disco en español sobre separaciones es “Esta Boca es Mía” de Joaquín Sabina. Muchas de las canciones de este disco son crónicas perfectas sobre la ruptura, pero en lo personal mi favorita es “Ruido”, una canción del canario Pedro Guerra que Sabina supo versionar maravillosamente, pocas letras relatan tan bien la crisis del divorcio, una pequeña obra de arte.

Y para cerrar este post me quedo con el último trabajo de Gabo Ferro, se titula “Amar, Temer, Partír”, en este disco el artista nos cuenta y canta en 12 canciones su proceso y su evolución desde el momento de la separación hasta el renacer amoroso. Esta grabado en vivo, acompañado solo por su guitarra, su hermosa voz y su tremenda e increíble lírica.

Para aquellos que leen este blog y viven en Buenos Aires les recomiendo de corazón que vayan a sus conciertos, son una gran experiencia emocional. A los que viven en España el artista probablemente este girando por nuestras tierras por el mes de octubre, desde aqui se avisará con el debido tiempo. Y a los que viven en cualquier otro lugar del mundo les aconsejo que se hagan de toda su obra porque sencillamente es maravillosa, mas allá de vuestro estado emocional. No importa si se encuentran plenamente enamorados o con el corazón sangrando en una mano, Gabo siempre tiene una sabia palabra para cada momento.

©Evelina Sjöstedt.

Llevo ya casi 6 meses en esto del blog y cuando leo las estadísticas descubro que mi post mas visto es “Esta bueno sentirse triste”. Esto me confirma la idea que es mucho mas interesante aquello que tiene que ver con la congoja que las historias positivas, entonces pienso que no hay nada mejor que echar un poco mas de leña al fuego.
Yo tiendo a estar deprimido, y no vivo esto como una virtud sino como algo cercano al fracaso, mi voluntad para creer en el cambio o que el mundo va para mejor es nula, esto genera una necesidad de anestesia en forma de canción que me lleve a ese estado melancólico que justifique mi falta de fe, pongo a vuestra disposición un breve listado muy útil para este tipo de casos :

“She” Gram Parsons

“God Give Me The Strengh” Elvis Costello Burt Bacharach

“Perfect Day” Lou Reed

“Everybody’s Gonna Learn Sometines” versión Beck

“Time Alter Time” versión Eva Cassidy

“Simple Twist of Fate” Bob Dylan versión Jeff Tweedy

“Down River” David Ackles

“The first Day Of My Life” Bright Eyes (el video al final del post)

Estas solo forman parte de un pequeño muestrario de historias depresivas devenidas en canciones que pueden llevarles el alma al piso. Yo personalmente creo que hay que llegar a tocar fondo y recién ahí intentar coger fuerzas para volver a la superficie, y como corresponde en estos casos, la banda de sonido que acompaña el descenso tiene que ser acorde a la situación.
Obviamente sabemos que en la melancolía tiene un tremendo encanto y uno tiende a acomodarse y sentirse muy a gustito acompañado de canciones que justifican nuestra falta de fe en un futuro mejor, pero la parálisis no es un buen lugar para quedarse, hay que intentar salir y mejorar el panorama.
Pero mientras el desconsuelo este omnipresente y la tristeza sea nuestra mejor aliada, no hay nada mejor que ayudarla en su trabajo de destrozarnos el corazón regalándonos canciones que nos hagan brotar las lagrimas, nos obliguen a vestir de negro y a pasear por las calles como un perro abandonado. Un estado morbosamente ideal.

Cuando me vine a vivir a España logre darme un gusto de mi juventud, comprar la revista Rockdelux en su país de origen, Recuerdo que conseguí unos números en Buenos Aires allá por el año 1989 y comparada con nuestra humilde revista Pelo pertenecía a una dimensión paralela, tenia muchas mas páginas y estas estaban repletas de información, fotos y entrevistas, mas allá que la revista Pelo fuera muy importante en mi adolescencia la Rockdelux eran palabras mayores. Gracias a ella conocí a artistas como Gabinete Caligari o la Fura Dels Baus.
Uno de los primeros números que compre aquí, allá por el 2003 venia acompañado de un CD con los artistas españoles mas importantes de la escena alternativa, así fue como llegue al protagonista de este post, el señor Nacho Vegas.
Debo reconocer que la primera vez que lo escuche no me gusto para nada, me parecía un vulgar imitador de Dylan y pase completamente de el. A medida que pasaban los años veía (mejor dicho, leía) que la critica especializada hablaba maravillas de su obra. Entonces ahí (soy tan snob) me empezó a picar el bicho de la curiosidad.
Y fue un verano maravilloso cuando volvía de Galicia y Asturias que mi amigo Elías me dio un CD con todos sus discos y me hizo escuchar la canción “ella me confundió con otra persona”. A partir de ese momento ya no pude volver atrás, Nacho Vegas había entrado en mi vida.
Un par de meses después de este acontecimiento salió publicado el disco que grabo a dúo con Enrique Bunbury, este disco no conoce la estantería de cds de casa, siempre esta al lado del reproductor, lo escucho constantemente, nació para ser un clásico.
Vegas es un problema, una vez que entra en tu vida y uno entra en sus canciones no se puede hacer nada, no existe escapatoria, tiene unas letras absolutamente increíbles, la música que las acompaña no se queda atrás, sus historias son cortometrajes o cuentos perfectos y su voz que al principio me irritaba ahora me acompaña a diario, no podría dejar de escuchar a Nacho Vegas.
Pude disfrutar del artista en vivo en varias ocasiones, en acústico con Xel Pereda, con Cristina Rosenvinge y con su ultimo proyecto, Lucas 15 (ya publique un post al respecto) y estas actuaciones sirvieron para confirmar mi percepción de su obra.
Canciones como “El Hombre que Casi Conoció a Michi Panero”, “Ocho y Medio”, “El Cazador” o “Días Extraños” son solo un mínimo ejemplo del talento de este músico asturiano, después de mucho tiempo de trabajo su obra se esta empezando a reconocer de una manera mas masiva, que esto suceda es genial ya que sería un tremendo pecado que su arte fuera valorado solo por unos pocos.
Personalmente les recomiendo que no lo dejen escapar, que lo escuchen y se sumerjan en su oscuro mundo. Eso si, no me hago responsable de los efectos secundarios que provoca, ni de la capacidad adictiva que genera. Todos mis amigos que cayeron en la trampa pueden dar testimonio de lo que sucede después de escucharlo. Esta en vuestras manos animarse a este oscuro placer.

27_club_poster.jpgSolamente en el rock puede darse algo tan morboso como el 27 club, a esta entidad pertenecen Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Brian jones, Janis Joplin y Jim Morrison, todos estrellas de rock que murieron a esa edad.
En un post anterior de este blog, mi querido amigo Morsa a la Deriva comentaba lo siguiente: “Yo estoy de acuerdo en que muchos artistas tienen el don de trasformar su dolor en energía creativa. Sin embargo, es importante que dejemos claro que si bien muchos talentosos han sido desgraciados, la desgracia no garantiza el éxito.” Yo estoy completamente de acuerdo con este comentario, no por ser un joven depresivo guitarrista te llegará un contrato discográfico caído del cielo, quizás y solo quizás, esto sucederá si tienes una pizca del talento de Nick Drake o Kurt Cobain.
Hay algunas situaciones que el rock supo reflejar de manera muy simpática, los divorcios, los nacimientos y los amores sanadores.
Sabemos que muchos clásicos surgieron de divorcios, Blood on the tracks de Bob Dylan, Sea Change de Beck son claros ejemplos de discos que reflejaron la pena del artista de una manera maravillosa, los de resurrecciones amorosas no suelen correr con la misma suerte, tienden a ser blandos y demasiado ñoños para el gusto de los fans que suelen dar la espalda al artista cuando esta enamorado… Celos quizás?
Y los de nacimientos siempre tienden a ser grandes relatos del descubrimiento de la vida, la belleza, la pureza y demás cuestiones. De este tipo de trabajos rescato el demente disco electrónico que grabo el cantante de Café Tacuba junto con su mujer bajo el nombre de Sizu Yantra, unas nanas muy tecno acompañadas de unos dibujos Animados muy simpáticos que imagino serán las delicias de ese niño.
Lo terrible es cuando el disco es la prueba viva de que el artista esta fatal y tiene pensado pasarse al otro barrio. El Pink Moon de Nick Drake o el ultimo de Elliot Smith (no se lo querían editar, se suicido y , oh sorpresa, se publicó!) la sensación de impotencia ante tanto dolor convierte a esas canciones en clásicos culposos, que nos atormentan de la misma manera que nos dan placer.
Para cerrar me gustaría citar a Hernan Casciari cuando cuenta que la hermana de Astor Piazzolla se quejo que su hermano no mando ni siquiera flores al velatorio de su padre. al igual que Hernán creo que hizo algo un poco mas interesante, se encerró en su hotel de Nueva York durante 2 días y al salir tenia compuesta una bonita pagina musical llamada Adiós Nonino, que considero humildemente que es un poco mas sentida que un ramo de rosas.