Skip navigation

Tag Archives: Beck

Captura de pantalla 2014-12-29 a la(s) 18.10.20

 

El 2014 fue un gran año para la escena musical, quizás no tan inmenso como los dos anteriores, pero si nos deja joyitas de todo tipo para el disfrute de nuestras orejas, pies, almas y corazones.

A continuación los dejo con mis 19 favoritos del año. Seguramente quedan un montón de grandes discos que me arrepentiré de dejar afuera, pero estos 19 discos en particular son los que puedo asociar a grandes momentos del intenso 2014 que se nos acaba en un suspiro. Disfruten de la selección.

 

19. Sonic Highways – Foo Fighters

Los Foo Fighters se vuelven transmedia. 8 canciones grabadas en 8 ciudades que se convierten en 8 episodios de una serie para el canal HBO. Un proyecto delicioso que continúa la línea que comenzó con Sound City y da un paso más allá. Este trabajo demuestra que Grohl hace tiempo que se quitó de encima el fantasma de Cobain, y personalmente opino que superó en talento con creces la obra de Nirvana. (ahora es cuando me empiezan a escupir).

 

18. Lazaretto – Jack White

Sí, su segundo disco solista también es impresionante, quizás menos efectista que el primero, pero igual de poderoso a la hora de mostrar todas las posibilidades sonoras que ofrece el gran Jack. Definitivamente el blues del siglo XXI lleva su nombre.

 

17. Turning – Antony And The Johnsons

Antony no puede hacer hacer un “grandes éxitos” en vivo al uso y costumbre. En su obra nada puede carecer de sentido. El resultado es este maravilloso soundtrack de Turning. Una obra/instalación genial, pretenciosa y hermosa al mismo tiempo, delicadeza sonora por doquier que no deprime, emociona. Que provoca una sonrisa y una lágrima apretadas al mismo tiempo.

 

16. Legao – Erlend Öye

Un disco donde vive el verano, el lado más cándido de Kings of Convenience se marca un disco pequeño pero acojedor, pletórico de sonidos delicados, un trabajo pop muy suave, ideal para alejar la melancolía de nuestros corazones. Entre el reggae, la bossa y cierto tropicalísmo ochentero (si es que esto existe) puro placer. Música de fondo, pero de la buena.

 

15. Black Messiah – D’angelo

¡Pero si ya me había olvidado de la existencia de este muchacho! Tuvo su aquel allá por los ’90 y luego desapareció en la gran nube del mainstream. Lo bueno que el tiempo lo cura todo y en momentos agitados para los afroamericanos en EEUU el sujeto se marca un disco de funk/soul cóctel molotov entre Prince y Gil Scott Heron. Si te gusta la música negra no te puedes perder esta maravilla.

 

14. Classics – She & Him

El disco más cómodo de toda la lista (y uno de los últimos en entrar) grandes clásicos de ayer, hoy y siempre, versionados por Ella y El. Imposible fallar… Excepto por la versión de “Unchained Melody” que es el punto más flojo del disco, del resto solo puedo decir que me encanta.

 

13. Lost On The River – The New Basement Tapes

Un seleccionado de estrellas (Elvis Costello, Jim James, Marcus Mumford entre otros) se juntan para dar vida a letras olvidadas de Dylan del período 66/67. Un trabajo de arqueología musical que tuvo un excelente resultado en este disco. Yo soy de esos que tiene la terrible opinión que las canciones de Dylan siempre suenan mejor cantadas por otros que no sean él, este disco justifica mis palabras.

 

12. Magic – Paperwhite

Estos se colaron en el listado a puro pulso de hit. Cuando escuche “Take Me Back” volví a esos 80’s nihilístas de neones y clips en MTV, sentía que estaba escuchando a Propaganda o The Human League. Un disco de tecno pop redondo, sencillo y encantador. Probablemente el próximo año nadie recuerde a este dúo, pero este año a mi me robarón el corazón y la americana con hombreras.

 

11. Alias – The Magic Numbers

A los gorditos ya los extrañaba bastante, una de esas bandas que nunca destaco demasiado pero tienen unos temazos inolvidables. Volvieron con un precioso disco desbordando arreglos elegantes por doquier, un disco repleto de hits potenciales.  Y a mi con su canción “Roy Orbison” ya me tienen comprado. Una delicia.

 

10. Turn Blue – The Black Keys

Claramente no es el mejor disco de los Keys, pero cumple y se gana este puesto con mucho mérito. Hits por doquier y muy accesible al público no pretencioso. Algunos dicen que se acomodaron (mientras acarician su barba y su bicicleta fixie), yo creo que encontraron su sonido y se lo pasan pipa.

 

9. Live in concert – John Grant and the BBC philharmonic Orchestra

El disco mas tremendo de la lista. Si a la natural intensidad de las canciones de Grant le sumamos una orquesta filarmónica el resultado solo puede ser bestial, sus canciones cobran una dimensión increíble con estos arreglos. Y a mí el grandote me puede, de lo mejor que escuche en mucho tiempo.

 

8. Morning Phase – Beck

El Beck melancólico siempre es el que más me gusta, en 2014 publicó un discazo maduro y maravilloso, Queda muy atrás la epoca de “Looser” y me alegra descubrir disco tras disco que es uno de los pocos que sobrevivieron a los ’90 con dignidad.

 

7. White Women – Chromeo

Descubrí (tarde) a estos glamorosos muchachos cuando estaba escapando de una gélida jornada del Primavera Sound. Estos sujetos lograron quitarme la hipotermia a base de  beats y sonidos techno ochenteros cutres puestos con absoluta elegancia, gracias a ellos volví a disfrutar del electropop en toda su plenitud. Un discazo para bailar sin parar.

 

 6. Ghost Of Download – Blondie

Si, Blondie sigue viva y lo demuestra en su último disco a pleno.  Como anzuelo entrega un segundo disco, un ‘Greatest Hits’ para que piques y demostrarte que todavía puede seguir creando pop del bueno. La faraona de la New Wave abraza las tendencias sin hacer el ridículo. Niñas al salón que Debbie Harry tiene todavía mucho que enseñar.

 

5. Everybody Robots – Damon Albarn

Definitivamente Albarn es un genio, ya quisiera Tom Yorke y los Gallagher su capacidad creativa y su forma de entender el sonido, poder disfrutar de su gira presentando este disco en el SOS fue uno de mis mejores momentos del año. Un disco minimalista y genial para recordar y disfrutar por mucho tiempo.

 

4. It’s Album Time – Todd Terje

Este año claramente una de las cosas que más hice fue poner a bailar a mucha gente, y este disco es ya un clásico de cualquier pista que se precie de buen gusto, es como mezclar música disco con Zappa y Giorgio Moroder con Can, una delicia. Momentazo la versión que se marca con Bryan Ferry del clásico de Robert Palmer ‘Johnny and Mary’, crema pastelera.

 

3. Time Is Over One Day Old – Bear In Heaven

Definitivamente de lo mejorcito que llegó a mis orejas este año, un disco oscuro pero con sonido épico. Una banda con personalidad propia en tiempos donde todos parecen imitar a todos. elegantes en toda su propuesta, tanto sonora como visual, muchas ganas de poder ver en vivo a estos chicuelos.

 

2. Florianopolis – CINEPLEXX

El disco que más pinche y baile este año. No es el mejor producido, ni el más elaborado ni sus letras reflejan el duro momento por el que pasa la humanidad, y por esos mismos motivos tiene unos niveles de frescura y felicidad que ayudan a paliar todas estas supuestas carencias. Un artista made in Argentina con proyección universal. Shut up and dance!

 

1. GIRL –  Pharrell Williams

No puede estar afuera, y definitivamente tiene que ser el primero. Se que a estas alturas ‘Happy’ nos hace vomitar a todos, pero este disco es una maravilla del soul, funk y R&B del siglo XXI, obviarlo es ser un negado. Y aunque nos dejo plantados en Madrid (compré las entradas 6 meses antes) y sea más mainstream que Mickey Mouse no puedo negarle el primer puesto. Indies y hipsters, sepan disculpar.

Aquí la lista en Spotify (los Black Keys solo dejan dos canciones, sorry).

 

 

imagen-1

Este es un post que escribí para Yuglo hace unas semanas, y como el tema me parece muy interesante, lo publico también aquí a ver que les parece a todos Uds. Espero vuestras listas. 

En la edición argentina de la Revista Rolling Stone salió publicada en la sección “Pop Life” que escribe Diego Mancusi la lista de los que el considera los “10 discos de la década”.
Ya sabemos que falta todavía bastante para  terminar este ’09 que recién comienza, pero entiendo la ansiedad de Diego (lo explica muy bien en su nota) y la comparto plenamente.
Y convirtiendo esto en una especie de meme el autor nos provoca a confeccionar las propias, aquí va la mía.

Aclaración (no es ranking, solo valen discos internacionales y no se puede repetir banda)

1.    About a Boy – Badly Drawn Boy

2.    Sea Change – Beck

3.    Modern Times – Bob Dylan

4.    Cripple Crow – Devendra Banhart

5.    Kid A – Radiohead

6.    Wolfmother – Wolfmother

7.    Louden Up Now – Chk Chk Chk

8.    Back to Black – Amy Winehouse

9.    Unearthed – Johnny Cash

10.    Veneer – José González

Hay un montón que se escapan a mi memoria en este momento, pero estos 10 representan para mi lo que fueron estos primeros 10 años del siglo XXI.

Para los humildes humanos de a pie las separaciones son un proceso muy difícil, doloroso y tremendo, el conflicto personal cobra unas dimensiones tan absolutas que nos impide ejecutar acciones cotidianas con normalidad. Comemos mal, los horarios dejan de existir, la resaca es eterna y aún así el dolor no desaparece.

Cuando esto le sucede a nuestros entrañables amigos los artistas vemos que llevan todos estos pesares de una manera similar, el pequeño detalle que los diferencia de nosotros es el factor talento. De esta manera su catarsis casi siempre se ve reflejada en obras maravillosas que nos sirven para mitigar (o amplificar) nuestras dolencias amorosas. Luego se vuelven a enamorar y la cagan sacando discos de una jovialidad insoportable, pero eso es tema para otro post.

En este blog ya se cito en otras ocasiones el clásico disco de divorcio “Blood on the Tracks” de Bob Dylan, o el infinitamente depresivo “Sea Change” de Beck.

Pero ahora me voy a centrar en la obra de artistas de habla hispana, básicamente para  poder transmitir este dolor a aquellos que no dominan la lengua sajona y así puedan codificar claramente el mensaje.

Un gran ejemplo es el “Honestidad Brutal” de Andrés Calamaro. 37 canciones que describen todos los posibles estados de ánimo que acarrea la separación. En este disco encontramos de todo. Dolor extremo, euforia, derrota, inseguridad, caos emocional y farmacéutico y mil vértigos mas. Canciones tremendas como “Los Aviones”, “Aquellos Besos”, “No son Horas” son la prueba sonora de las emociones mezcladas que provoca semejante situación.

Otro gran disco en español sobre separaciones es “Esta Boca es Mía” de Joaquín Sabina. Muchas de las canciones de este disco son crónicas perfectas sobre la ruptura, pero en lo personal mi favorita es “Ruido”, una canción del canario Pedro Guerra que Sabina supo versionar maravillosamente, pocas letras relatan tan bien la crisis del divorcio, una pequeña obra de arte.

Y para cerrar este post me quedo con el último trabajo de Gabo Ferro, se titula “Amar, Temer, Partír”, en este disco el artista nos cuenta y canta en 12 canciones su proceso y su evolución desde el momento de la separación hasta el renacer amoroso. Esta grabado en vivo, acompañado solo por su guitarra, su hermosa voz y su tremenda e increíble lírica.

Para aquellos que leen este blog y viven en Buenos Aires les recomiendo de corazón que vayan a sus conciertos, son una gran experiencia emocional. A los que viven en España el artista probablemente este girando por nuestras tierras por el mes de octubre, desde aqui se avisará con el debido tiempo. Y a los que viven en cualquier otro lugar del mundo les aconsejo que se hagan de toda su obra porque sencillamente es maravillosa, mas allá de vuestro estado emocional. No importa si se encuentran plenamente enamorados o con el corazón sangrando en una mano, Gabo siempre tiene una sabia palabra para cada momento.

©Evelina Sjöstedt.

Llevo ya casi 6 meses en esto del blog y cuando leo las estadísticas descubro que mi post mas visto es “Esta bueno sentirse triste”. Esto me confirma la idea que es mucho mas interesante aquello que tiene que ver con la congoja que las historias positivas, entonces pienso que no hay nada mejor que echar un poco mas de leña al fuego.
Yo tiendo a estar deprimido, y no vivo esto como una virtud sino como algo cercano al fracaso, mi voluntad para creer en el cambio o que el mundo va para mejor es nula, esto genera una necesidad de anestesia en forma de canción que me lleve a ese estado melancólico que justifique mi falta de fe, pongo a vuestra disposición un breve listado muy útil para este tipo de casos :

“She” Gram Parsons

“God Give Me The Strengh” Elvis Costello Burt Bacharach

“Perfect Day” Lou Reed

“Everybody’s Gonna Learn Sometines” versión Beck

“Time Alter Time” versión Eva Cassidy

“Simple Twist of Fate” Bob Dylan versión Jeff Tweedy

“Down River” David Ackles

“The first Day Of My Life” Bright Eyes (el video al final del post)

Estas solo forman parte de un pequeño muestrario de historias depresivas devenidas en canciones que pueden llevarles el alma al piso. Yo personalmente creo que hay que llegar a tocar fondo y recién ahí intentar coger fuerzas para volver a la superficie, y como corresponde en estos casos, la banda de sonido que acompaña el descenso tiene que ser acorde a la situación.
Obviamente sabemos que en la melancolía tiene un tremendo encanto y uno tiende a acomodarse y sentirse muy a gustito acompañado de canciones que justifican nuestra falta de fe en un futuro mejor, pero la parálisis no es un buen lugar para quedarse, hay que intentar salir y mejorar el panorama.
Pero mientras el desconsuelo este omnipresente y la tristeza sea nuestra mejor aliada, no hay nada mejor que ayudarla en su trabajo de destrozarnos el corazón regalándonos canciones que nos hagan brotar las lagrimas, nos obliguen a vestir de negro y a pasear por las calles como un perro abandonado. Un estado morbosamente ideal.

20070608003529-tristeza.jpg

Si hay algo maravilloso que nos brinda la música es el efecto banda de sonido de nuestra vida (perdón el lugar común), y que mejor que escuchar una canción triste cuando tenemos el alma rota.
No soporto a la gente que cuando esta triste porque la novia lo dejo quiere ir de marcha y escuchar King Africa con los amigotes saltando a su alrededor y poniendo cara de idiota felíz. Se que en alguna parte de su alma quiere estar llorando en el parque del Retiro en otoño mientras “Poor Boy” de Nick Drake suena de fondo.
“Estamos tristes porque escuchamos música pop o la música pop nos convierte en personas tristes” la frase de Nick Hornby de su libro Alta Fidelidad divide a la humanidad. Recuerdo que empecé a prestarle atención a las letras de tango después de que me hicieran trizas el corazón. La letra del tango “ Como dos extraños” (especialmente la versión de Roberto Goyeneche del disco “Tangos del Sur”) me pone la piel de gallina y entiendo perfectamente el encuentro/desencuentro que narra porque lo viví en carne propia, este es mi caso y al menos el de unos 300 millones de personas más.
Y ya en un plan total de morbosidad les cuento que yo practico este ejercicio como rutina de infelicidad. A veces la vida me lleva por buenos momentos en los que no tengo porque estar mal o deprimido. Entonces cuando siento que viene algo parecido a una sensación de felicidad busco desesperadamente algo que me tire el alma al piso; casi siempre termino escuchando “She” de Gram Parsons o “Everybody’s Gotta Learn Sometimes” (versión Beck), y ante los primeros acordes siento como toda la tristeza me invade, y misteriosamente, me siento mas estable.

27_club_poster.jpgSolamente en el rock puede darse algo tan morboso como el 27 club, a esta entidad pertenecen Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Brian jones, Janis Joplin y Jim Morrison, todos estrellas de rock que murieron a esa edad.
En un post anterior de este blog, mi querido amigo Morsa a la Deriva comentaba lo siguiente: “Yo estoy de acuerdo en que muchos artistas tienen el don de trasformar su dolor en energía creativa. Sin embargo, es importante que dejemos claro que si bien muchos talentosos han sido desgraciados, la desgracia no garantiza el éxito.” Yo estoy completamente de acuerdo con este comentario, no por ser un joven depresivo guitarrista te llegará un contrato discográfico caído del cielo, quizás y solo quizás, esto sucederá si tienes una pizca del talento de Nick Drake o Kurt Cobain.
Hay algunas situaciones que el rock supo reflejar de manera muy simpática, los divorcios, los nacimientos y los amores sanadores.
Sabemos que muchos clásicos surgieron de divorcios, Blood on the tracks de Bob Dylan, Sea Change de Beck son claros ejemplos de discos que reflejaron la pena del artista de una manera maravillosa, los de resurrecciones amorosas no suelen correr con la misma suerte, tienden a ser blandos y demasiado ñoños para el gusto de los fans que suelen dar la espalda al artista cuando esta enamorado… Celos quizás?
Y los de nacimientos siempre tienden a ser grandes relatos del descubrimiento de la vida, la belleza, la pureza y demás cuestiones. De este tipo de trabajos rescato el demente disco electrónico que grabo el cantante de Café Tacuba junto con su mujer bajo el nombre de Sizu Yantra, unas nanas muy tecno acompañadas de unos dibujos Animados muy simpáticos que imagino serán las delicias de ese niño.
Lo terrible es cuando el disco es la prueba viva de que el artista esta fatal y tiene pensado pasarse al otro barrio. El Pink Moon de Nick Drake o el ultimo de Elliot Smith (no se lo querían editar, se suicido y , oh sorpresa, se publicó!) la sensación de impotencia ante tanto dolor convierte a esas canciones en clásicos culposos, que nos atormentan de la misma manera que nos dan placer.
Para cerrar me gustaría citar a Hernan Casciari cuando cuenta que la hermana de Astor Piazzolla se quejo que su hermano no mando ni siquiera flores al velatorio de su padre. al igual que Hernán creo que hizo algo un poco mas interesante, se encerró en su hotel de Nueva York durante 2 días y al salir tenia compuesta una bonita pagina musical llamada Adiós Nonino, que considero humildemente que es un poco mas sentida que un ramo de rosas.