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Tag Archives: Anibal Troilo

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“Alguien dijo una vez
que yo me fuí de mi barrio,
¿Cuándo? …Pero cuándo?
Si siempre estoy llegando.”

Anibal Troilo – Nocturno a Mi Barrio

Decir que Bowie es solo un músico sería limitarlo, mutilarlo, quitarle su parte más interesante. Existe un antes y un después en la historia de la cultura popular a partir de su aparición en escena. Podría asegurar – sin temor a equivocarme- que todos nosotros,  de forma consciente o inconsciente, somos placenteras víctimas de su enorme legado.

Y esto lo pude comprobar (reafirmar) personalmente en la exhibición “Bowie is here” en el Victoria & Albert de Londres. Una retrospectiva sobre su vida y su obra absolutamente exquisita. El espacio elegido para esta muestra es tan grandilocuente como la estrella en cuestión. Y el diseño multimedia es la cereza que corona el pastel. Maravilloso es poco.

Los patrocinadores de tan magno evento son Gucci (la moda y Bowie son sinónimos) y Sennheiser (sound and vision… ¿te dice algo? ) y este último es una parte fundamental de la exhibición. Cuando llegas a la muestra te hacen entrega de unos bonitos cascos conectados a un receptor, a partir del momento que entras a la primera sala comienza la aventura sonora, un recorrido a base de canciones, audios, entrevistas y demás efectos te acompaña hasta el final de la muestra. Este gigantesco track va cambiando a medida que avanzas en la muestra, el diseño sonoro estuvo a cargo de Tony Visconti, un viejo e inseparable aliado de Bowie.

En ese viaje vemos gran parte de los elementos que construyeron el mito, sus influencias y todo aquello que formó parte de su vida artística. Claramente no es tarea sencilla condensar la enorme trayectoria de este artista en dos salas del Victoria & Albert, pero debo reconocer que la muestra esta excelentemente curada, y los hitos más importantes estan representados perfectamente. Vamos, que la muestra funciona tanto para los “fan from hell” como yo y para los paracaidistas habituales del arte.

Los dejo con un detalle muy simpático que tiene la muestra en su trayecto final. Una tabla periódica mostrando sus influencias, sus contemporáneos y sus “copycats”. Es inevitble verla y tomar conciencia que Bowie estuvo (y estará) presente en nuestra vida más alla de gustos o disgustos.

Bowie nunca se fue, el siempre esta llegando a nuestras vidas.

Los dejo con un par de videos para que puedan intuir de que va el asunto.

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Durante años estuve convencido que nadie podía hacerle sombra al gran Astor Piazzolla en eso de mixturar el tango y el jazz. Los dos géneros son tan jodidamente complejos, que si por separado son difíciles, la sola idea de mezclarlos se vuelve una tarea ciclópea.

Y cuando ya no tenia ni la más mínima esperanza de que algo así sucediera, se presenta en mi vida el maestro Adrián Iaies. Recuerdo cuando escuché por primera vez ” Las Tardecitas de Minton’s” (gracias querido Pablo) se me voló la peluca. La sutileza y la maestria con la que mezclaba los géneros era maravillosa, un control sobre los dos mundos que hacia que no sobrara ni se echara en falta una nota. A partir de ese momento su música entró en mi vida y se quedó para siempre.

No los voy a aburrir demasiado con mis palabras, los invito a que se entreguen a la obra del maestro y descubran Uds. que Gardel, Troilo, Monk y Coltrane tienen más en común de lo que puedan imaginar.

Un link y un videíto para abrir el apetito.

Este post me cuesta más de lo que pensaba, no es fácil escribir sobre el género musical argentino por excelencia. Sobretodo cuando uno es consciente que sabe (como mucho) el uno por ciento de todo el secreto y la magia que esconde este arte. Pero no me puedo quedar con las ganas, hay algo dentro que me pide que ponga en letra la melancolía del tango hecho canción en mi vida, así que allá vamos.

De niño detestaba el tango. No podía soportar la tristeza de su sonido. Para mi los violines lloraban, los bandoneones te cortaban y cada golpe de tecla en el piano eran agujas en el corazón. En mi casa natal los miercoles era casi obligatorio ver el programa de TV “Grandes valores del tango” y esa hora y media era un calvario para mi. Viejunos con peluquín diciendo que todo tiempo pasado era mejor no me gustaba nada. Esta claro que un cachorro de humano que tiene toda una vida por vivir no entendía de que se trataba la pena y la melancolía. Luego el tiempo le dio la razón a los maestros que hablaban en la TV en pedo pero no al pedo.

Luego fui creciendo y fue necesario el primer desengaño amoroso para empezar a entender como funcionaba el asunto. Mientras mi corazón se rompía se estrenaba la película de Pino Solanas “Sur”. Su banda sonora contiene muchos de los mejores tangos de la historia del género, inmediatamente se convirtieron en mi soundtrack de la congoja, interpretados por el que fue, es y será mi cantante favorito de tango, el maestro Roberto “Polaco” Goyeneche.

A partir de ese momento me enganche perdidamente al tango. Personalmente disfruto morbosamente de la melancolía, pero el tango va más allá, el tango es dolor. Es el alma estrujándose en el pecho, es angustia por el amor de la minusa que se piantó y no volverá. Y te querés matar pero el sonido te mantiene vivo, te ayuda a expulsar hasta la última lágrima del cuerpo, para volver a empezar.

Y mientras el tiempo pasaba inexorable yo descubría a los maestros. Anibal troilo, Horacio Salgan, Osvaldo Pugliese, Néstor Marconi, Julio Sosa, Edmundo Rivero… Todos ellos con sus historias enormes, sus particularidades a la hora de interpretar y su arte, tan inmenso como sus vidas.

Y ni hablar de los poetas. Las letras de tango son verdaderas maravillas de la lengua hispana. Tristeza, sarcasmo, risa, dolor, pena, nostalgia, amor y odio. Horacio Ferrer, Enrique Santos Disépolo, Cátulo Castillo, Homero Expósito, Enrique Cadícamo, Homero Manzi y tantos otros que con la gracia de su pluma escribieron la historia del arte más rioplatense del mundo.

Y si por alguna extraña razón tuviera que someterme a la crueldad de elegir mis tres tangos favoritos serían los siguientes:

El Día Que Me Quieras – Carlos Gardel

No hay canción de amor en el mundo que le llegue a los talones a esta. Es una poesía perfecta, la voz de Gardel acentúa cada palabra a la perfección, y frases del tipo “Como ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar” confirman mis palabras.

Adiós Nonino – Astor Piazzolla

No tiene letra, no la necesita. El homenaje que el gran Astor le rindió a su padre cuando murió.  Es la canción que más lágrimas me arrancó en la vida, escucharlo es ver Buenos Aires en blanco y negro, la calle Corrientes de noche, el obelisco y la memoria de un tiempo que solo habita en mi recuerdo.

Vuelvo al Sur – Roberto Goyeneche

Aquí se juntan demasiadas cosas. Goyeneche canta, Piazzolla toca el bandoneón y la letra es de Pino Solanas, uno de mis directores de cine favoritos. Este fue el primer tango que me contó realmente de donde soy y porque soy así. Es exilio, es amor, es melancolía. “Siento al sur como tu cuerpo en la intimidad” creo que esa frase lo explica todo.

Y este post se lo quiero dedicar a una de las personas mas importantes de mi vida y que mas sabe de tango, mi padrastro Enrique, gracias por cada una de tus palabras y por todo lo que aprendí de tus silencios.

Aquí un playlist variopinto con algunos de mis tangos favoritos, enjoy!!!

Hoy comienza un viaje a la emotividad, vuelvo a Buenos Aires para pasar allí una semana desbordante de vértigo, ansias, risas, locura y emoción, creo que no me va a quedar tiempo para dormir.
La excusa esta vez es la boda de mi hermano del alma, 25 años de profunda amistad son sobrados motivos para estar viviendo ese importante acontecimiento de su vida en directo. Por esto y por otras circunstancias tendré el pecho funcionando a corazón abierto durante el tiempo que pase en mi ciudad, y esa constante  sensación de que la lágrima esta a punto de brotar en cualquier momento.
Esta vez creo que la nostalgia va a ocupar un lugar muy importante en mi viaje, mi vida cambio demasiado y ahora ciertos recuerdos pesan mas que otros, lugares compartidos, nuevas ausencias y un volver a empezar que nunca llega.

Un protagonista fundamental en esta historia es el barrio, ese que solo vive en el recuerdo pero que late al ritmo de mi corazón. Ese que fue testigo de lujo de mi amor mas puro y de mi dolor mas profundo, el mismo que me vio jugar, reír y llorar, ese lugar que por mas que ahora lo disfracen con chafalonerías sigue siendo duro como sus adoquines, ese barrio que es mio, y solo mio.
Así que este Porteño de ley los deja pero promete volver, porque nunca se fue, siempre esta llegando.