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Tag Archives: Andres Calamaro

Cuando estaba buscando las canciones del 2010 me sorprendí al descubrir que muchas de las que me gustaban eran covers, entonces se me ocurrió la simpática idea de hacer un top ten de “versiónes” del año, espero sea de vuestro agrado 🙂

10. Andres Calamaro – Libros Sapienciales

Nunca fui muy fan de Vox Dei, pero debo reconocer que con los años puedo valorar mucho mejor lo que significo su disco cumbre “la Blibla” en la historia del rock de mi país.

Este Año Calamaro se marco una versión del clásico “Libros Sapienciales” que corta el hipo y supera con creces a muchos de los tracks de su “On the Rock”, aquí la tienen para vuestra valoración personal.

9. Manel y Nacho Vegas – Con Un Beso Me Bastó

Esta mega colaboración surge a partir del proyecto de versiones (este es su segundo año) que el día de la música nos regala la gente de Heineken (también participan: El País, Radio 3, Rockdelux, y un montón de peña mas) Aquí se juntan los Manel con Nacho Vegas (y el gran Angel Carmona en plan “quinto stone”) y se marcan en español la canción de Los Wave Pictures “My Kiss”, debo reconocer que soy muy fan de Nacho y poco de los Wave, razón por la cual prefiero el cover definitivamente a la original, A ver que opinan ustedes.

8. Enrique Bunbury – Afuera

Aquí tenemos otro caso de una banda que en su momento no me gustaba demasiado (la invasión mexicana me desbordo allá por los ’90) pero que con los años voy reconociendo su importancia y su valor musical.

Enrique coge este clásico y lo lleva a su inevitable terreno, la hace propia inmediatamente y le agrega (muy sutilmente, un milagro maño) esa impronta tan particular que ya conocemos. Después de escucharla creo que los fans de uno y otro quedaron satisfechos con el producto final.

7. Quique González – El Viento a Favor.

El tributo a Bunbury y Héroes es absolutamente espantoso, desubicado y asqueroso. El repertorio de artistas y canciones es un collage absolutamente horrendo, pero dentro del caos esta canción destaca como una flor en el barro.

Quique logra hacer una versión decente, medida y sin pretensiones, la lleva a su terreno y sale airoso de semejante embrollo. Versionar a Bunbury es muy complicado y este disco es la horrible prueba de ello.

6. Arizona Baby & Los Coronas – La Cárcel de Sing Sing

Una de las mejores uniones del año, grabaron un EP de covers y esta es la que cierra el trabajo. Este clásico fue interpretado por grandes del bolero como Pepito Pérez o Alici Acosta, pero llegan los Coronas y los Arizona y la convierten en esta maravilla, una temible canción mas cercana a un narcocorrido interpretado por los Caléxico que a un bolero. Imperdible, impresionante, gigante!!!

5. Sidonie & Anni B Sweet – Se Dejaba Llevar

El tributo a Antonio Vega “el alpinista de los sueños” considero que supera con creces al anterior “Ese chico triste y solitario”. La diferencia entre ambos (mas allá de repertorio y artistas) es la condición de póstumo de “El Alpinista” y todo lo que significa esto emocionalmente para los fans de este grande de la música española.

La respetuosa versión del clásico que se marcan los Sidonie en compañía de Anni B Sweet emociona de una manera muy particular. No hace que extrañemos la original, esta tiene una melancolía propia e inevitable, sinceramente hermosa.

4. Supersubmarina – Chas! Y Aparezco a Tu Lado

Cuando Cristina no era tan Ronsenvigne formaba parte del dúo Alex y Cristina y hacía un pop edulcorado ideal para su blonda cabellera, luego se convirtió en la dama del indie y ya sabemos el resto de la historia. La cuestión es que años después, en su disco debut, los chicos de Supersubmarina se marcan una versión de este clásico capitalizando la frescura del original, descubriendo la melodía y nos encontramos bailando nuevamente, como hace muchos años, pero mejor.

3. Alex Ferreira – Bombay

Este tema surge del proyecto “Fonogramáticos Vol 10” donde Artistas latinos versionan a otros artistas latinos, o sea, tocas las canciones que mejor te salen de tus colegas y amigos.

Son muchos los que participan y las versiones son realmente buenas, pero no puedo evitar destacar la de Alex, mas allá que esta es la que mas me gusta (me pierde la groupie que llevo dentro) difiere tanto de la original de El Guincho que parece otra canción, lo bueno es que ambas me gustan. un dato el disco es de descarga gratuita, todo un placer.

2. Love of lesbian y Zahara – Lucha de Gigantes

Definitivamente lo mejor del tributo a Antonio Vega, no existen en el panorama músicos españoles mas adecuados para hacer una versión perfecta de esta canción. Una interpretación increíble y perfectamente equilibrada para esa letra y esa música. Una canción hermosa de un artista genial en manos de lo mejor de la escena musical actual de este país, insuperable.

1.The New Raemon – Te Debo un Baile

Cuando esta canción llego a mi (mil gracias Armando) creo que la escuche unas 20 veces sin parar. The New Raemon nos descubre esta maravilla que pertenece a una banda llamada Nueva Vulcano (no la conocía) y nos hipnotiza con su declaración de amor torpe y sencilla.

Dos recomendaciones, la primera es escuchar la original (es genial) y la segunda que vean el video de la versión de The New Raemon que es tan bello como la versión.

Ah, me olvidaba, aquí el top ten internacional, lo pide el público (mentira, es mi ego) Aquí el playlist en spotify (falta el de Arcade Fire, you know)

1. Plastic Beach – Gorillaz

2. The Suburbs – Arcade Fire

3. United Nations of Sound – RPA and the United Nations of Sound

4. Heligoland – Massive attack

5. It’s What I’m Thinking – Badly Drawn Boy

6. And the pioneer saboteurs – Micah P Hinson

7. Come Around Sundown – Kings of Leon

8. Infinite Arms – Band of Horses

9. Bang goes the Kninghthood – The Divine Comedy

10. Lonely Avenue – Ben Folds/Nick Hornby

Feliz año gente.

Abrazo

El 2010 fue un año muy intenso en general y muy bestial en lo particular, en esta lista cuento las que (para mi) fueron las mejores canciones del año. Aprovecho la ocasión para desear un 2011 muy bueno para todos los que se toman el trabajo de leer mis humildes reflexiones. Ahora a lo que venimos aquí, un poco de música.

10. Cientocero – Supersubmarina

Empezamos con una banda joven, guapa e independiente que conocí gracias a mi amigo @abarbero. Realmente estos chicos suenan que te cagas, sus canciones no pretenden ser mas que eso, buenas historias que no pasan de los 4 minutos y conmueven, esto para mi es la base del pop/rock. Elegí esta canción porque logra transmitir perfectamente la neura de la historia que cuenta.

9. Compartir – Carla Morrison

Es genial ver y escuchar como los nuevos artistas revalorizan el sonido mas clásico del pop. La obra de esta niña podría pertenecer tranquilamente al sonido de los años ’60. Todas sus canciones están vestidas de una inocencia que nos terminamos creyendo, es inevitable que nos resulte encantadora. La canción elegida creo que representa perfectamente este espíritu, Y aparte fue la primera que escuche y me encanto (gracias Walter).

8. Noche de Setas – Pony Bravo

A Pony Bravo lo descubrí casi terminando el año, pero no fue necesario demasiado tiempo para que me entren por vena. Manejan de una manera increíble la ironía, su sonido me parece genial y creo que todavía nos queda por escuchar mucha cosa buena de esta gente, Elegí esta canción porque aparte de buena me resulta muy divertida. Y todo un detalle, sus discos son de descarga gratuita bajo licencia Creative Commons, una banda de estos tiempos.

7. Pablo Borell – Honky Tonky Sanchez

Recuerdo el día que descubrí a este músico en el muro de FB de mi amigo Ángel Carmona, el gancho que puso el muy cretino para que escuchemos la canción era el siguiente: “el Johnny Cash de Albacete” caí en su trampa y le estoy totalmente agradecido.

Honky Tonky Sánchez sorprende con un disco austero que capitaliza de manera equilibrada sonido y ruido, crea ambientes y nos lleva a su terreno, el necesita ese escenario para poder contarnos sus historias. Pablo Borell es la primera que escuche y espero la disfruten tanto como yo.

6. Incondicional – Love of  Lesbian

Esta canción esta aquí únicamente por un motivo, es la única que publicó LOL este año. Pero negar que este fue el año lesbiano sería una tontería, esta banda se ganó a pulso (y una abrumadora cantidad de conciertos) su lugar en la historia del pop/rock en español, y esta canción es una muestra de lo que se viene, que todo indica que va a ser muy bueno.

5. Codeína – Gabo Ferro y Pablo Ramos

Gabo Ferro y Pablo Ramos son los únicos Argentinos de la lista, eso para mi significa dos cosas, que ellos son los que mas destacan en un panorama musical mediocre muy en línea con la situación cultural (política y social) de mi país, y que ya llevo demasiado tiempo de este lado del charco.

“El hambre y las ganas de comer” es un disco, un libro y ambas cosas a la vez. La experiencia de esta unión dio un resultado absolutamente positivo, en la contratapa del disco amenazan con un “continuará” que espero sea verdad. Elegí codeína porque es mi favorita del disco, cuando esa canción llega todo lo demás se detiene a mi alrededor.

4. Las Tres Marías – Andrés Calamaro

Calamaro con su “On the Rock” se dedico a hacer lo que mas le gusta, desconcertar a su audiencia. El disco tiene de todo: rock, flamenco, cumbia, reaggeton, ranchera, mid tempo, etc, etc, etc… Se juntó con lo mejor de cada casa (y sus sospechosos habituales) y probó cada palo. En algunos casos de una manera afortunada y en otros no corrío con la misma suerte. Lo que no se puede negar es que el Andrés tiene un talento que le permite surfear cualquier tipo de ola sin caerse de la tabla. Elegí esta canción porque ese ritmo de cumbia y esa guitarra “a la Juanes” es absolutamente magnético.

3. Fahrenheit 451 – Iván Ferreiro

Iván Ferreiro es para mi uno de los músicos mas importantes de este país, sus canciones son himnos inevitables, conmueven hasta la médula y una vez que entran en tu sistema se quedan para siempre. La declaración de intenciones que encontramos en la letra de esta canción es demoledora. La primera vez que la escuche ya sabía que tenia un lugar seguro en esta lista, es enorme, no puedo decir nada mas, Iván lo dice todo en esta canción.

2. Los Habitantes – Enrique Bunbury

Personalmente creo que “Las Consecuencias” es uno de los mejores discos que edito en solitario el Aragonés errante. Con este disco Bunbury se reafirma sobre lo ya reafirmado y encuentra una respuesta positiva de parte de su público (con esto me refiero a su “nuevo público” de etapa solista y no a los fan from hell de Héroes del Silencio) El disco esta plagado de buenas canciones, pero creo que “Los habitantes” es la declaración de principios perfecta de lo que este disco significa.

1. Hombre de Ninguna Parte – Xoel López

Xoel López ocupa el primer puesto por dos motivos, uno es porque su canción me parece definitivamente la mejor del año, desde la intención de su letra, pasando por los arreglos hasta descubrir que su periplo americano lo despegó completamente de etiquetas y le permitió ser un músico libre.

Y como segundo motivo ver que el galego le hecho unos huevos cuadrados a una gira absolutamente demencial en los tiempos que corren. 30 músicos increíbles que brindaban tres horas de concierto maravillosas y verdaderamente multiculturales, un standing ovation para Xoel y Su Caravana Americana.

Aquí estan, estos son, espero disfruten de las canciones y quizás hay un bonus track antes de que termine el año, atentos!!!

Un abrazo.

Fe de erratas: Calamaro también es Argentino, pero yo lo considero ya habitante del mundo hispano (si, me estoy justificando) Gracias Marta 🙂

 

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En estos días se publicó por este lado del mundo un box set llamado “obras incompletas” que contiene 6 CD y 2 DVD que reúne gran parte  de la obra de Andrés Calamaro. La compilación en cuestión comienza donde lo dejo con los Rodriguez y llega hasta su último trabajo de estudio. Lo exagerado del tamaño no es casual, es Andrés en estado puro, pero hagamos un poco de historia…

Yo conocí a este muchacho allá por el año 1982, en Argentina soplaban vientos de cambio y Los Abuelos de la Nada le quitaban el acartonamiento a un rock que se estaba cansando de protestar y tenía  ganas de empezar a bailar de una buena vez, Andrés era el joven tecladista de esta banda que reunía lo mejorcito del barrio en aquella época.

Ya en el segundo disco de este grupo el protagonismo de Andrés era tremendo, hits como “Mil Horas” o “Así es el Calor” lo confirmaban como un compositor que sabía nadar entre las aguas de la popularidad y el buen gusto.

Después de un disco en vivo con los Abuelos (de ese trabajo sale la inmensa “Costumbres Argentinas”) nuestro amigo decide empezar su carrera como solista. Su primer disco, llamado “Hotel Calamaro”, era una sucesión de hits, un disco delicioso, cercano y a la vez sofisticado. Mi canción favorita de ese trabajo es “No me pidas que no sea un inconsciente” una balada que me sirvió de excusa para conseguir más de un beso en mis años de adolescencia.

Ahí comienza una etapa que no muchos conocen de Calamaro: se convierte en el productor musical más deseado del rock argentino. El debut musical de bandas como Los Fabulosos Cadillacs o Don Cornelio y La Zona cuentan con su producción artística, y se puede decír que parte importante del sonido de la segunda mitad de los ’80 en Argentina tenía la marca registrada de Andrés.

Pero allá por el ’89 el panorama por mis viejos pagos era bastante rudo con los artistas, la hiperinflación de aquellos años no dejaba demasiado espacio para la creación, y después de publicar su mejor trabajo hasta esa fecha (el inmenso Nadie Sale Vivo de Aqui), nuestro amigo viene a España a probar suerte. Un par de años después presenta a Los Rodriguez, el dreamteam del rocanrol hispano argento. Andrés y Ariel Rot junto con el genial Julían Infante y Germán Vilella  fueron los responsables de trabajos maravillosos. Tuve la oportunidad de verlos en vivo presentando su primer trabajo en Argentina y ese concierto fue absolutamente increíble. De esta banda salieron clásicos como “Enganchate Conmigo” o la inolvidable “Sin Documentos”. Lo tenían todo y lo dejaban plasmado en cada uno de sus trabajos.

Pero Andrés es muy Calamaro para formar parte de una banda y vuelve a probar en solitario, publica una maravilla llamada “Alta Suciedad”, a partir de este trabajo empieza la segunda etapa solista de este tremendo artista, y aquí llegamos al Andrés más conocido; el excedido, el talentoso, el caótico, el compulsivo y al artista que llevó la honestidad de su arte hasta el punto más brutal, se encendió, se incendió y se supo apagar, se recuperó del susto y cual ave Fénix volvió más fuerte y tan genial como siempre.

El box set en cuestión más que un trabajo de compilación es un intento de ordenar de alguna manera el exceso de arte de este tremendo artista. Una enorme puerta de entrada para todos aquellos que aún no se entregaron al universo Calamaro.

Disfruten de su obra, disfruten del artista.

“Siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón” (AC dixit)

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Mientras escribo esto estoy en el Ave rumbo a Sevilla a cubrir el festival ZEMOS98, en mi ipod suena “At the Chime of the City Clock” de Nick Drake y el paisaje se funde con la melodía de una manera perfecta.

Asociar la música a los viajes es inevitable para mi, cada viaje de mi vida tiene un soundtrack particular. Recuerdo que cuando estuve en Costa Rica en el año ’96 escuchaba todo el tiempo el disco “Chiapas”, un trabajo que produjo Javier Calamaro a beneficio de las tribus indigenas de esa región, participaban bandas y solistas de la talla de Andrés Calamaro, Divididos, Charly García o Los Tres, pero las imagenes de los hermosos paisajes de ese país las asocio a la cancion de Cafe Tacuba “Flores del Color de la Mentira” es escucharla y recordar esas playas, esos bosques y ese momento de mi vida.

Tambien viene a mi mente el recuerdo de estar viajando de Sao Pablo a Santos, es un recorrido de una hora atravesando los morros para llegar al mar, tenia 22 años , muchas cosas en que pensar y “Patience” de Guns’n’Roses sonando en mi walkman.

Y no puedo ni quiero olvidarme de un viaje en tren a Miramar y el “Indian Summer” de Dream Academy sonando de fondo, ese verano forma parte de los mejores recuerdos de mi vida.

La música ocupa un lugar tan importante en mi vida como viajar, como buen imigrante me tengo que sentir acompañado de cosas que pueda llevar conmigo todo el tiempo, y en este sentido, las canciones y mis recuerdos son mi bienes mas preciados. 

Para los humildes humanos de a pie las separaciones son un proceso muy difícil, doloroso y tremendo, el conflicto personal cobra unas dimensiones tan absolutas que nos impide ejecutar acciones cotidianas con normalidad. Comemos mal, los horarios dejan de existir, la resaca es eterna y aún así el dolor no desaparece.

Cuando esto le sucede a nuestros entrañables amigos los artistas vemos que llevan todos estos pesares de una manera similar, el pequeño detalle que los diferencia de nosotros es el factor talento. De esta manera su catarsis casi siempre se ve reflejada en obras maravillosas que nos sirven para mitigar (o amplificar) nuestras dolencias amorosas. Luego se vuelven a enamorar y la cagan sacando discos de una jovialidad insoportable, pero eso es tema para otro post.

En este blog ya se cito en otras ocasiones el clásico disco de divorcio “Blood on the Tracks” de Bob Dylan, o el infinitamente depresivo “Sea Change” de Beck.

Pero ahora me voy a centrar en la obra de artistas de habla hispana, básicamente para  poder transmitir este dolor a aquellos que no dominan la lengua sajona y así puedan codificar claramente el mensaje.

Un gran ejemplo es el “Honestidad Brutal” de Andrés Calamaro. 37 canciones que describen todos los posibles estados de ánimo que acarrea la separación. En este disco encontramos de todo. Dolor extremo, euforia, derrota, inseguridad, caos emocional y farmacéutico y mil vértigos mas. Canciones tremendas como “Los Aviones”, “Aquellos Besos”, “No son Horas” son la prueba sonora de las emociones mezcladas que provoca semejante situación.

Otro gran disco en español sobre separaciones es “Esta Boca es Mía” de Joaquín Sabina. Muchas de las canciones de este disco son crónicas perfectas sobre la ruptura, pero en lo personal mi favorita es “Ruido”, una canción del canario Pedro Guerra que Sabina supo versionar maravillosamente, pocas letras relatan tan bien la crisis del divorcio, una pequeña obra de arte.

Y para cerrar este post me quedo con el último trabajo de Gabo Ferro, se titula “Amar, Temer, Partír”, en este disco el artista nos cuenta y canta en 12 canciones su proceso y su evolución desde el momento de la separación hasta el renacer amoroso. Esta grabado en vivo, acompañado solo por su guitarra, su hermosa voz y su tremenda e increíble lírica.

Para aquellos que leen este blog y viven en Buenos Aires les recomiendo de corazón que vayan a sus conciertos, son una gran experiencia emocional. A los que viven en España el artista probablemente este girando por nuestras tierras por el mes de octubre, desde aqui se avisará con el debido tiempo. Y a los que viven en cualquier otro lugar del mundo les aconsejo que se hagan de toda su obra porque sencillamente es maravillosa, mas allá de vuestro estado emocional. No importa si se encuentran plenamente enamorados o con el corazón sangrando en una mano, Gabo siempre tiene una sabia palabra para cada momento.

Boris Vian

La falta de norte y las dificultades espacio/temporales me impiden el ejercicio de la concentración y la memoria, pero esto no quita que me sienta obligado para con Uds. a la hora de suministrarles la dosis correcta de música para vuestros bellos oídos, entonces vamos con unas humildes recomendaciones.
Empecemos con uno de aquí, o sea España. El personaje en cuestión se hace llamar The New Raemon y publicó hace unos días su primer trabajo “A Propósito de Garfunkel”. Con semejante título uno se siente ya motivado para sumergirse en el mundo de nuestro nuevo amigo y, para ser sinceros, no decepciona en ningún momento. Un cantautor avant garde tan simpático como pretencioso y sabemos que estos dos atributos tienden a garantizar el éxito, al menos en ciertos bares de Malasaña, barrio del que disfruto cada día mas.
Sigamos con unos de allí, o sea Argentina. Estos muchachos son de lo mejorcito que se dio últimamente por mis viejos pagos, estamos hablando de Los Alamos y su último trabajo “El Fino Arte de la Venganza” (otro tremendo título). Me parece su mejor trabajo hasta la fecha, estos chicos saben hacer Folk Psicodélico desde el culo del mundo, y que mejor ejemplo que “Problemas”  track que abre el disco y que invita a la relajación en el sentido mas narcótico de la palabra.
Y ahora uno que ya no sabemos si es de allí o de aquí, estamos hablando del músico devenido en payaso mediático antes conocido como Andy Chango. Parece ser que nuestro entrañable y comiquísimo amigo se decidió a centrarse nuevamente en lo que mejor sabe hacer y después de un trabajo exhaustivo de investigación y traducción se decidió a publicar su nuevo disco, un tributo a Boris Vian.

Tengo que decir que este disco me engancho desde la primera escucha, el repertorio elegido es una verdadera maravilla, la traducción argentinizada de la obra del maestro francés es divertidísima, y para completar la faena los invitados a esta placa son el dream team argento español de los últimos tiempos (Fito Páez, Ariel Rot y Calamaro entre otros). personalmente recomiendo la versión de “Viva el Progreso” es una verdadera maravilla.

Pues nada amigos míos espero disfruten de los artistas antes citados, pronto volveré y seré Milone nuevamente.
Un abrazo a todos.

P.D. como no hay video decente del material mencionado en el blog, los dejo en la simpática compania del amigo Boris.

Lavapiés 2005

Creo que la nostalgia es un sentimiento tan inevitable como el amor, el odio o la tristeza, no hay forma de controlarla y casi siempre que aparece tiene la batalla ganada. Es una tonta ilusión tratar de escapar de ella, no se puede simplemente cruzar la calle y evitar el encuentro, lo mejor es poner el pecho y recibir los golpes de la manera mas decente.
Demás está decir que cuando uno se muda de país su presencia es una constante. Los primeros tiempos suelen ser los peores, después las necesidades básicas, el dolor o simplemente el tiempo se encargan de moldear la coraza que rodea al corazón que, para ser sinceros, solo sirve para aguantar los golpes de mejor manera, no para evitarlos.
Y si uno es una víctima de la música como quien suscribe, la cosa se pone totalmente chunga. Recuerdo mis primeros y solitarios paseos por Madrid escuchando canciones de Charly Garcia, Divididos o Andrés Calamaro y amplificando la nostalgia natural de sus letras hasta las lágrimas.
Recuerdo dos momentos en particular. El primero es volver en autobús de un hospital en las afueras de Madrid escuchando el disco de la Bersuit VergarabatLa Argentinidad al palo”. El disco me resultaba bastante flojo y se empezaba a notar que la banda ya no podía sostenerse mucho tiempo mas en el lugar de “somos los chauvinistas que protestamos contra todos los males de este mundo” pero llegó la última canción del disco dos y se cayó todo el bonito discurso que tenía armado. La letra de “el viento trae una copla” se plantaba delante de mi cara (y los oídos) para decirme de donde venía, y relatarme toscamente la realidad de muchos compatriotas que llegaron a estas tierras convencidos de algo que no existía. Sin querer justificarme creo que la emoción principal radica en el crescendo de la canción y esos coros tipo murga uruguaya. Sea lo que sea las lágrimas brotaban de mis ojos sin control.
La siguiente vez fue después del primer viaje a Buenos Aires de mi mujer. Ella viajó sola porque yo estaba muy reacio a volver, me ganaba el dolor y no podía asumir la idea de viajar a Argentina, ni siquiera de visita.
Lógicamente vino cargada de alfajores, delicias gastronómicas varias y lo mas importante para mi, música. En ese momento se había publicado un disco el vivo de León Gieco titulado “El Vivo de León”, recuerdo que mi mujer se incorporaba al trabajo ese mismo día, la acompañe a tomar el autobús y puse en mi discman el cd en cuestión, la primera canción se titula “cinco siglos igual” y la canta a capella con el público. Escuchaba la letra (básicamente habla del brutal derramamiento de sangre en la conquista de América, que actualmente continúa inexorable.) y no había forma de parar mis lágrimas y mi emoción. Ese día empecé a plantearme la posibilidad de volver a visitar a mi gente en Argentina.
Pero como todo cambia (sobretodo la gente) y el tiempo es tirano, la cosa se empezó a transmutar un poco, el proceso no fue sutil, pero si muy lógico.
Cuando se estreno la película de AlmodóvarVolver”, una de las formas de promocionarla era un videoclip de Penélope Cruz cantando el tango volver (no se emocionen demasiado, la que ponía la voz era Estrella Morente) y cada vez que la canción sonaba en la televisión mi mujer comenzaba a llorar inmediatamente. Digamos que la letra lógicamente conmueve, el asunto es que esta vez la música tenia un punto flamenco importante, ahí empecé a notar que algo estaba pasando.
Por otra parte, mas allá de la crisis económica y artística que personalmente creo sufre mi país de origen, año tras año eran menos los discos que encargaba allí y mas los que compraba aquí. Debo reconocer que después de casi 6 años la diferencia es abismal, cada dos discos argentinos, no menos de diez españoles.
Y ahora me encuentro sintiendo como propios a artistas como Nacho Vegas, Iván Ferreiro, Enrique Bunbury o Lichis de la Cabra Mecánica. Tengo sus discografías completas y no me apetece vivir sin ellas, la necesaria pertenencia a mi nuevo hogar hizo que estos artistas en cuestión se vuelvan imprescindibles en mi nueva realidad.
Por eso en mi último viaje a Buenos Aires, cuando paseaba por mi querido Palermo, y no confundir con el actual palermogólico, soy de Palermo Viejo de toda la vida (la foto del link es de la calle donde yo nací) estaba escuchando “El extranjero” de Enrique Bunbury en mi ipod y tenía la sensación de estar lejos de casa. Y mas allá de sentirme muy a gusto con los míos había algo que me faltaba, ahí me di cuenta que empezaba a sentir nostalgia por mi nuevo hogar, y que por culpa de ese sentimiento detrás de la próxima esquina estaba plantada la nostalgia, un poco mas joven, preparada para atacarme otra vez.

2085666.jpg Hace unos años cuando vivía en Buenos Aires tenía una pequeña productora de video con dos amigos, Gabriel y Pablo. Mas allá de los muchos buenos y pocos malos momentos que recuerdo de aquella época había algo especial en el asunto, disfrutábamos como enanos con lo que hacíamos, y lógicamente la música estaba de fondo todo el tiempo, no podía ser de otra manera.
Una tarde, escuchando la rock & pop estaba Gustavo Cordera (cantante de la Bersuit Vergarabat) contando la música que escuchaba en ese momento, y empezó a hablar de un músico uruguayo que le parecía buenísimo y recién había sacado un disco, el CD en cuestión era Frontera y el artista era Jorge Drexler.
Como corresponde en estos casos, al día siguiente fui a por el disco y me costo recorrer muchas disquerías de la ciudad hasta conseguirlo, no porque fuera muy popular como lo es ahora sino porque no lo conocía casi nadie.
Cuando lo escuchamos con los chicos quedamos enganchadísimos, no se cuantas vueltas dio ese CD en el reproductor del estudio, no podíamos dejar de escucharlo, la exacta mixtura entre lo folcklórico y la electrónica lo convertía en un producto genial.
El siguiente disco se llamó Sea y me lo trajo de España Gabriel (junto con el Salmón quíntuple de Andrés Calamaro que no se editaba en B.A.) cuando vino por primera vez a testear estas tierras con planes de radicación. Esta es otra joya de su discografía que asocio a mi migración, lloré mucho en Madrid escuchando estas canciones, y nunca olvidare cuando me reuní con mi mujer después de pasar los primeros meses sin ella, nos besamos bajo la lluvia mientras en mi discman sonaba la canción Sea.
Otro recuerdo tremendo que tengo es cuando salió el disco Eco, al día siguiente fueron los atentados de Atocha, recuerdo que dos días después estaba en el metro con el corazón destrozado llorando lagrimas incontrolables junto con montones de personas a las que le sucedía lo mismo, y lo único que me consolaba en el dolor era escuchar la canción polvo de estrellas.
Luego todos conocen la historia. La canción Al Otro Lado del Río de la película Diarios de motocicleta lo convierte el dueño de un oscar ( a pesar de la versión de Antonio Banderas en la gala) y llega la popularidad a grandes niveles. Tuve la suerte de verlo en vivo en un pequeño teatro de Alcalá de Henares en un concierto muy intimo, su comportamiento en escena es de una humildad impresionante, y al escucharlo logra transmitir la misma tranquilidad que Caetano Veloso. Todo un artista.
Y gracias a el conocí a artistas como Eduardo Mateo, volví a escuchar a Rada, Los Fatorusso (en todas sus versiones), Zitarrosa y el gran Jaime Roos, grandes artistas del otro lado del río.
Esta semana salió a  la venta un disco en vivo grabado en su ultima gira llamado Cara B (lo estoy comprando en iTunes mientras escribo esto) y mientras lo escucho recuerdo la intimidad de aquel concierto, y algo parecido a la paz se apropia de mi persona, tarea complicada si las hay.

tom_waits_1978.jpgHace muchos años, allá por 1988, Argentina disfrutaba de una joven democracia en crisis y de uno de los mejores momentos de la emisora de radio Rock & Pop. Una emisora que me permitió descubrir mucha de la mejor música que escuche en mi vida, y entre los programas que tenia uno de mis favoritos se emitía los lunes por la noche, la mejor manera de terminar el peor día de la semana.
Se llamaba Scoop y lo conducía el periodista Sergio Marchi, y allí sonaba la música menos comercial y mas extraña del momento, entendamos que en la Argentina de aquella época casi todo era nuevo, los años de los militares hicieron que mucha música no llegara o fuera súper clandestina y al alcance de pocos. El punk, el ska y el reggae eran casi una novedad. Una noche estaba en mi pequeño cuarto y el invitado al programa era Andrés Calamaro. Ahora adorado por masas pero en aquella época pasaban un poquito de su arte. Andrés hacia sus discos con perfil bajo, producía a la mitad de las bandas nuevas de Argentina y escuchaba mucha música como buen melómano que es.
Esa noche presentaba a uno de sus artistas favoritos pinchando temas de sus discos, ese artista era Tom Waits.
Recuerdo con el enorme respeto que Calamaro hablaba sobre Waits, la admiración que sentía y la profunda descripción que hacia de su música, en el momento que sonó Downtown Train (del disco “Raindogs”) me estremecí al escuchar la voz de este personaje desconocido hasta ese momento para mi (El gran Tom empezó en los tempranos 70) y me quede completamente tarado.
La noche avanzo, yo vampirizaba cada palabra, anotaba cada título de disco o canción de la que hablaban mientras le daba al rec de mi panasonic doble casetera (tecnología de punta en aquel momento) para guardar fragmentos de la obra de este artista. El programa termino con “Tom Traubert’s Blues” y recuerdo que me quede helado frente al equipo escuchando la canción mas triste del mundo. La voz, los arreglos y hasta la duración (6.40) convertían esa pieza en la balada mas desoladora de mi historia personal.
Al día siguiente me mande grabar Raindogs y Heartattack and Vine a una disqueria amiga (era lo común para la época de la hiperinflación) y comencé el recorrido en la historia de uno de los artistas mas importantes de mi vida, y de la vida de muchos que conozco.
Hace unos años pude concretar junto con un gran amigo tan fan como yo el sueño de poder verlo en vivo, conseguir los tickets fue una aventura que me encantaría que el relate alguna vez.
La ciudad elegida fue Amsterdam, nuestra ubicación: fila 4. Waits traía de guitarrista al gran Marc Ribot (tremenda yapa!), recuerdo que antes de entrar nos temblaban las rodillas y cuando apareció en escena y lo vimos, enorme, como a punto de desarmarse dejando su garganta en los primeros acordes de “Hoist That Rag”y lo primero que vino a mi mente fue aquella noche del ’88 en mi pequeño cuarto.

“El diablo no existe, es solo dios cuando esta borracho” (Tom Waits dixit)