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Monthly Archives: abril 2013

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Todo comenzó en un restaurante peruano hace un par de meses comiendo con Mr. G (AKA @MusicaMaldita). Aún no sabemos si fue el ceviche o la emoción natural del encuentro, pero en un momento de la conversación todo llevó a dar vida a este pequeño Frankenstein. Un engendro que surge ante la necesidad de crear una zona de confort para todos aquellos que amamos la música, y la amamos mucho más profundamente si se reproduce a través de una aguja surcando un vinilo a 33 rpm.

Así nace Tupperdisc, de una charla entre dos amigos de toda la vida que se dejaron un montón de dinero (y muchos memorables recuerdos) comprando discos en tiendas. Sí, hace unos años -no muchos- La música se compraba, y llegaba a tus oídos contenida en un soporte físico, y no te imaginas lo enormemente placentero que era abrir el envoltorio, colocarlo en tu plato y hacerlo sonar mientras leías las letras, estudiabas la portada y olías la tinta de la impresión. Para muchos esto puede resultar ridículo, pero para nosotros lo era todo, la música alteraba nuestros sentidos de una manera maravillosa.

Y como la necesidad tiene cara de hereje -y cada vez quedan menos tiendas- nos preguntamos si éramos capaces de crear un evento itinerante de música en vinilo. Tomando la idea de las clásicas reuniones de Tupperware a las que asistían nuestras madres (vuestras abuelas) nos convertimos en un par de locos errantes con una maleta repleta de discos (y un plato donde hacerlos sonar) que aparcan donde los dejan y comparten la música con otros locos que disfrutan de la misma manera.

La primera experiencia surgió gracias a unas lentejas. Hablando con el amigo @PascualDrake de cosas de la vida, le conté sobre esta locura y se sumó sin dudarlo, fueron necesarios unos minutos y un par de cervezas para tener listo el primer #VinylAndVines, un maridaje de música en vinilo y vinos organizado por Enolobox y Tupperdisc.

El punto de encuentro fue la maravillosa tienda La Carta de Vinos donde convocámos a amigos cercanos a disfrutar de la experiencia (gracias por ser nuestras cobayas). El resultado no pudo ser más satisfactorio. El vino y la música se mezclaban con la conversación y las risas. Lo que nació como un experimento se convirtió en un encuentro que repetiremos en breve, y esperamos muchas veces más.

Esto es solo el principio, se vienen muchas más novedades, experimentos y locuras donde pueden encontrarnos, si les apetece nos pueden seguir en @tupperdisc, los esperamos con ganas de escuchar música, allí donde nos dejen sonar.

Les dejo aqui el post que escribió la gente de Yorokobu sobre el primer #VinylAndVines y algunas fotos (gracias @fatynap @abarbero @finareta) del primer encuentro.

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Llevo casi 11 años viviendo en Madrid, el mismo tiempo que llevo escuchando a Julio de la Rosa. En el momento de mi llegada a España  nuestro artista en cuestión estaba disolviendo su grupo – El Hombre Burbuja- y comenzando su carrera Solista. El enganche fue inmediato, sus canciones tenian la dosis exacta de oscuridad, sarcasmo e ironía que yo necesitaba para sobrevivir en esta nueva ciudad.

Años después, exactamente en el 2006, una coincidencia marvillosa me permitió conocerlo y compartir unas cañas y parloteo musical. Publicaba su segundo disco solista y lo presentaba en la Fnac. En ese momento yo era el feliz poseedor de una de las primeras cámaras HDR pro que salian al mercado, el amigo @MusicaMaldita nos conectó y de ese material salieron dos videoclips muy guerrilleros que siguen dando vuelta por los youtubes.

Su obra creció sana y fuerte, cosechando criticas cada vez más generosas por sus trabajos y fans entregados concierto a concierto. Hace unos meses se publicó el enorme y maravilloso “Pequeños transtornos sin importancia” y el miércoles 10 de abril lo presentó en la Sala Sol de Madrid.

El concierto fue genial, yo no puedo decir otra cosa ya que soy muy fan de su obra, la banda es enorme, suena tan potente como en estudio y logra transmitir la inmensidad del disco en vivo sin quedarse cortos en ningún momento.

Pero lo que más disfrute fue ver el crecimiento del artista y de su público. Fue un placer ver a todo el mundo entregado a sus canciones, cada día más épicas y emocionantes. Y en estos tiempos tan carentes de emoción es sano, bueno y necesario que existan sujetos como Julio de la Rosa para poder seguir sintiendo que estamos vivos.

Les dejo los dos videos antes citados (la calidad es la máxima que dejaba subir Youtube en aquellos juveniles años) y su último video clip que es una puta maravilla (mi frase de cabecera)