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Hoy me llegaba a través de twitter (gracias @blutaski) la crítica de El País sobre el último trabajo de los Strokes, esta básicamente destroza la última obra de Julian Casablancas y CIA, y con razón, el disco es realmente miserable.

Esto me empujó hacia el blog y a escribir, de una buena vez por todas, mi razonamiento sobre el fracaso que sufren muchas bandas a partir de su tercer disco, mucho se ha escrito sobre este tema, pero mi ego puede seguir sufriendo injustamente si no vuelco de una buena vez por todas mi reflexión aqui.

Primer disco.

La mayoria de las bandas llegan a este después de al menos 5 años de escenarios menores, giras miserables, cuartos de hoteles piojosos (pero inspiradores) y mucho sufrimiento. Un productor de oído avesado descubre que ese sonido es lo que los coolhunters y trendsetters necesitan descubrir. El cantante/autor viene acumulando canciones desde su más tierna adolescencia que hablan de una infancia sin juguetes, el divorcio de los papis y alguna novia que lo abandonó (y ahora ella llora viendo a su ex en la tele).

El guitarrista ya descubrió que puede tocar sin mirar donde pone los dedos, y el batería y el bajista siguen haciendo lo suyo. Se publica el disco y es un bombazo, llega algo de dinero y todos son felices.

Segundo disco.

Después de un primer año de excesos narcóticos, giras decentes, habitaciones de hoteles 4 estrellas (más higiénicas pero con menos vida) grupies a rabiar y Levi’s regalándole la ropa, llega el momento de entrar al estudio a grabar el segundo (y esperado) disco de la banda.

Nuestro cantante/autor descubre que el año se le pasó volando y que entre tanta coca y tanta amante desquiciada no tuvo demasiado tiempo para componer… ¡No hay problema! Todavía quedan algunas canciones decentes que descartaron del primer disco, más un par contando la experiencia de este último año (suelen ser las más flojitas) y listo el pollo, a meterse otro tiro y a grabar, que esto esta chupao.

El guitarrista ya se siente hijo directo de Jimi Page, pasa de ser un muchacho tímido a una loca glamorosa que ya beso a más de una chica (y quizás tambien a algún chico) se compra una Fender Jaguar (más por como le queda puesta que por su sonido) y empieza a alargar sus solos unos minutos más, digamos unos 17 por canción.

Se publica el disco, recibe buenas críticas (no tan excelentes como su primera obra) y se plantea una gira internacional, salen en la portada de la Rolling Stone y todos felices.

El bajista y el batería siguen haciendo lo suyo.

Tercer disco.

Después de dos años de recorrer varios países en jet privado, habitaciones de hotel suntuosas y la mejor cocaína del planeta nuestro cantante/autor vive en una mansión/loft/Atico señorial en constante estado de fiesta, su entorno lo mantiene ajeno de la realidad y el camina en una nube de pedos constante, incapaz de quedarse solo ni un minuto (la paranoia es asi) nuestra estrella solo quiere que sus caprichos se hagan realidad, tiene una novia/modelo que solo esta con el por su dinero y por su camello (al que se tira a escondidas). Su mejor amigo es un bulldog francés.

El guitarrista ya se siente el padre de Jimi Hendrix, cansado de sus 45 guitarras ahora se entrega al sitar y al didgeridoo que lo hacen sentir más cerca de la madre tierra, tiene una sinfonía en su cabeza y la quiere grabar con la filarmónica de Londres. Solo viste túnicas y teciopelo.

El bajista intentó colar un tema y lo miraron con asco, el batería sigue haciendo lo suyo.

Y llego el momento de grabar lo obra consagratoria, el tercer disco. Ya no queda ni un tema de aquel primer cuaderno y la inspiración es muy difícil de encontrar cuando cagas en un vater de mármol de carrara, entonces se encierran en una macía la banda al completo (y el camello) a buscar la inspiración. Se meten setas, hablan con los animales y con Dios, gastan el triple del presupuesto programado y después de 9 meses publican su obra. un disco conceptual donde lo que importan no son los instrumentos sino sus silencios.

Esta suele diferenciarse completamente de sus dos trabajos anteriores, suele ser la”obra madura” para ellos y un regular/malo para la prensa, sus fans sienten que se alejaron de la senda y van en busca de ese “nuevo sonido” que los vuelva a divertir, la discográfica los abandona (por eso los contratos suelen ser de 3 discos) pero se queda con los derechos editoriales para seguir viviendo de sus “greatest hits” cada 5 años.

Nuestro cantante autor considera que la que falló fue su banda y que (después de pasar por rehab) llegó el momento de publicar su disco solista. Es un truño monumental.

El guitarrista se dedica a crear soundtracks de películas que no existen en el sótano de la casa de su madre, vive de las escasas regalías de sus discos.

El bajista y el bateria siguen haciendo lo suyo.

A partir del 1.34 lo mismo antes dicho, pero en 1 minuto de video (tanx @fatynap)

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2 Comments

  1. Muy buen artículo… y una muy buena teoría sobre el declive de muchos grupos tras el batacazo del éxito…

    un saludo!

  2. Sublime. Y completamente de acuerdo. Aunque tenga que ver que ya me has comentado el particular delante de unas chelas en alguna ocasión 😉


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