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Recuerdo como si fuera hoy aquella mañana del 2008 cuando mi amiga Liv Waters se acercó a mi puesto de trabajo y me sentenció la frase “tienes que escuchar a Bon Iver”

Que llegue a tus manos y oídos esa maravilla llamada “For Emma, Forever ago” en tiempos sentimentalmente tormentosos, hace que cada canción se convierta en un soundtrack maravilloso de autoflagelamiento y preciosismo sonoro. A partir de ese momento Bon Iver se mete en tu vida y no se va nunca más. Te vuelves un adicto a sus sonidos etéreos, sus modulaciones vocales entre angelicáles y agobiantes, y a esos arreglos que pertenecen más a la música clásica que al indie pop.

Algunos de los que ayer estábamos reunidos en el Palacio de Vistalegre esperando verlo actuar por primera vez en Madrid teníamos el miedo en el cuerpo. Sabíamos que no defraudaría, pero necesitabamos saber cómo sonaban esas canciones que uno tanto ama y venera en vivo. Como excelente preámbulo el trío The Staves nos preparó las orejas para lo que venía. Con una exquisita dulzura, esas niñas jugaban con sus preciosas voces, era como escuchar a tres Joni Mitchel versionando a Fleet Foxes, una delicia que les recomiendo profundamente.

Ya listos y ansiosos, unos minutos pasadas las 9 de la noche se apagaron las luces y comenzó uno de los mejores conciertos que disfrute en lo que va del 2012. El amigo Vernon se metió al público en el bolsillo con los primeros acordes de “Perth”, a partir de ese momento y hasta el final del concierto todo fue un mundo de sensaciones. La banda no puede ser más impresionante, todos trabajan a destajo para que las canciones (versiones impresionantes, muchas superan a las originales) sean momentos únicos, inigualables. El concierto no tuvo un momento flojo, todo fue épico y emocionante.

Cuando se cumplía la primera hora de concierto, sonó “Skinny love” y muchos corazónes de los allí presentes se estrujaron ante semejante belleza. Cuando me quise dar cuenta el concierto llegó a su fin, se encendieron las luces y todos nos miramos intentando descubrir que pasó durante esa hora y media. Si tuviera que sintetizar el concierto en una frase, sería la que me dijo el gran Txemi al despedirnos, “De este concierto uno no se puede ir así nomás, dame un abrazo”

Si Bon Iver pasa por tu ciudad, no dudes un segundo en ir a verlo. Y si no pasó aún por tu vida no pierdas más tiempo.

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