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Monthly Archives: agosto 2010

Este blog suele ser un espacio dedicado a los recuerdos asociados a la música, lamentablemente hoy me toca hablar de otro tema.

Anoche estaba con un grupo de amigas en el mítico bar Candela de Madrid tomando unas copas y pasando un buen momento al igual que las aproximadamente 50 personas que había en el lugar. En un segundo el bar se lleno de policías que levantaron a la gente se sus mesas, dividieron a hombres y mujeres, retuvieron la documentación y a partir de ese momento comenzó una redada policial al mejor estilo de los años de Franco o la dictadura militar en Argentina.

Los policías (sin nombre, ni número de identificación en sus placas) increpaban a la gente de pésima manera, si no era gritando era discriminando. Mientras esto sucedía yo estaba actualizando mi estado en Twitter todo el tiempo informando de la situación, hasta que se acerco un policía demasiado alterado increpándome a guardar el teléfono, ante mi negativa el sujeto en cuestión me amenazo con “destruir” la tarjeta de mi teléfono. En ese momento me di cuenta que había perdido mis derechos frente a su brutalidad.

Todo eran gritos y malos tratos, eran incapaces de escuchar, revisaron a todo el mundo (ropa, billeteras, carteras, el manoseo habitual de estas situaciones) y no encontraron absolutamente nada. Unos turistas alemanes que estaban en el lugar no podían creer la situación que estaban viviendo.

Después de  una hora retenidos nos dejaron salir a algunos, antes de retirarme lógicamente pregunte a que se debía semejante control policial, a lo que me respondieron ” estamos buscando armas pesadas y delincuencia internacional” realmente me suena a excusa.

Llevo 8 años viviendo en España, mi relación con la policía en este país siempre fue excelente, jamás un maltrato o una mala respuesta, hasta me creí sinceramente que aquí cumplian de verdad la función de “proteger y servir” a la comunidad. Lamentablemente después del suceso de ayer cuando vea a un uniformado no me voy a sentir tan relajado como antes. Una verdadera pena.

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