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Hoy se cumplen 34 años del inicio de la más sangrienta dictadura que vivió mi país, un día de recuerdo en la memoria del espanto, un día que solo puedo asociar al dolor.

Durante más de siete años los genocidas se dedicaron a asesinar, torturar, violar y secuestrar a 30.000 estudiantes, profesores, políticos, escritores, obreros, monjas y gente como tu o como yo. Currantes, sobrevivientes de un país en el que siempre fue difícil vivir, pero en aquellos años era mucho más fácil morir.

Y no contentos con esto también se dedicaban a robar, a destrozar la educación, acabar con la cultura, censurar la política, hambrear al pueblo y borrarlo del mapa. Sumirlo en la ignorancia e intentar domesticarlo con un mundial de fútbol que solo se puede comparar a niveles de hipocresía con las últimas olimpíadas en China. Unos festejaban mientras otros torturaban y mataban en centros de detención clandestina. Estos cadáveres se enterraban en fosas comunes o sencillamente se tiraban al Río de la Plata desde aviones. La gente sencillamente desaparecía.

Y al final, para completar la faena, en el año 1982 decidieron que estaba bien hacer una guerra contra Inglaterra para terminar de masacrar y traumar a una generación entera. Soldaditos de un servicio militar obligatorio con apenas 18 años y sin entrenamiento, servían de carne de cañón a Generales que jugaban a ser grandes con sus vasos de scotch y sus putas mediáticas sentadas en sus rodillas.

En el año 1983 por la presión internacional, los conflictos internos de poder y un cambio de paradigma político (las dictaduras ya no eran tan útiles para el gobierno de EEUU) volvió la democracia a la Argentina y con ella la ilusión de un País mas justo y soberano. Se juzgo a las bestias y se las encarceló. Luego unas miserables leyes de punto final y obediencia debida permitieron que muchos de estos asesinos siguieran libres sirviendo como mano de obra barata de políticos corruptos a la hora de limpiar sus mugres. Al día de hoy estas leyes están siendo cuestionadas y se esta juzgando nuevamente a estos criminales.

Y esto es posible a que hay gente que siguió luchando. Primero fueron Las Madres de Plaza de Mayo que durante la dictadura no callaban sus voces y reclamaban por saber donde estaban sus hijos, luego Las Abuelas de Plaza de Mayo luchando por recuperar a sus nietos que habían nacido en cautiverio y fueron entregados en adopción ilícitamente (en muchos casos adoptados por los mismos que mataron a sus padres) y por último la asociación H.I.J.O.S. que siguen luchando y escrachando a los asesinos. Solo una palabra define la importancia de estos grupos en Argentina, esa palabra es MEMORIA.

Porque sin memoria no hay futuro posible, porque sin memoria no se puede educar, ni construir, porque sin memoria no somos nada.

Ni olvido, ni perdón.

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4 Comments

  1. Excelente post… Por desgracia….

  2. Te felicito por este recuerdo. Has hecho un resumen perfecto, para muchos en Argentina y en el mundo que poco saben al respecto. En este día en el que estoy leyendo tanto comentario lleno de odio e insultos a quienes conmemoran este día -sí, hay una gran cantidad de gente que justifica esa etapa porque se mataron “zurdos terroristas”- tu post fue como agua fresca sobre mi cabeza.
    Un abrazo. Daniel

  3. No pudiste resumir mejor esa fatidica etapa de nuestro pais. En este momento no puedo conter el llanto ni la emocion por ser tu mama Gracias hijo por tener tan viva la memoria y el sentimiento de todos tus compatriotas.

  4. Muy bueno, aun en el dolor. Un beso, Martín 🙂


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