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Martín Manhattan

Una vez superado el Jetlag, el stress post vacacional y demás chorradas me dispongo a relatar los conciertos que pude disfrutar durante mis vacaciones en la gran manzana.

El primer encuentro musical importante que pude disfrutar fue en la Sala Smoke, en este club de jazz escuche en vivo por primera vez en mi vida a Brad Mehldau, uno de los mejores pianistas de jazz del actual panorama musical. Un set de hora y media donde demostró su capacidad interpretativa al máximo, este sujeto puede emocionar como pocos, en sus manos los standards cobran otra dimensión, el momento mas alto fue su interpretación de “Under My Skin”, desarmo la estructura de la canción en mil partes sin perder en ningún momento la emoción, un verdadero genio.

Al día siguiente cuando todavía me duraba la emoción de la noche anterior nos fuimos al Blue Note a escuchar a un artista que jamás pensé que podía ver en vivo y del que soy un gran fanático, me refiero al músico y poeta Gil Scott Heron. Tenía un poco de miedo ya que el amigo tiende a colgarse mucho con el spoken y poco con la música. Subió al escenario y después de 20 minutos de charla yo estaba empezando a ponerme un poco nervioso, pero en un momento se sentó al piano y empezó a endulzarnos los oídos con sus canciones, después de su primer canción llego la banda y a partir de ese momento sonó el funk mas compacto y tremendo que escuche en mucho tiempo, el momento mas alto (y más esperado por mi) fue una tremenda versión de “Pieces of a Man” que me dejo con los ojos llenos de lagrimas y con el corazón pletórico de felicidad.

Un par de días después el pop llego a nuestros oídos, en Governor island tocaban en una playa artificial los ochenteros B-52’s, el marco era el ideal para escuchar a estos viejos fiesteros del pop, desde el primer acorde comenzó una fiesta que lamentablemente se vio interrumpida a la mitad del concierto por una tormenta que nos obligo a ponernos a cubierto, pero antes de que esto suceda pudimos escuchar tremendas versiones de “Give Me Back My Man”, “Rock Lobster” y “Roam” , disfrute total y absoluto.

Y para cerrar los conciertos que mejor que con una española, un show gratuito en el Lincoln Centrer de la enorme Concha Buika. Acompañada de un piano, cajón y un repertorio cosmopolita logro una larga ovación de pie por parte de una audiencia que vibro con cada una de sus canciones. Mis momentos favoritos fueron “Jodida pero Contenta” y una increíble versión de “Volver,Volver”, pura emoción.

Esta fue mi primera recorrida musical por una ciudad repleta de arte, seguramente este blog se seguirá llenando de historias musicales de New York en un futuro cercano, a estar atentos.

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One Comment

  1. Qué buena crónica. Con calma y sin apuro iré deslizando los dedos por cada link, aún cuando sean cosas conocidas.
    Yo viajo en febrero a NYC, espero tener tu suerte.
    Gracias.
    Saludos.


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