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Monthly Archives: marzo 2008

prince-1.jpg Hace unos días les contaba como a mis 14 años conocí a James Brown y la influencia que este causo en mi vida, aproximadamente un año después de dicho suceso, una noche cualquiera escuchando el programa de radio “submarino amarillo” llego a mi vida un músico que me enseño a meterme los prejuicios en el culo, pero que a su vez solo puedes amarlo u odiarlo, la canción con la que apareció en mi vida se llama “Lets go Crazy” y su autor e interprete no es otro que el impresionante Prince.
Recuerdo que ya era tarde y mi madre empezó a gritarme por el volúmen al que estaba escuchando la canción, yo estaba flipando frente a la radio sin poder creer lo que estaba sonando, era una canción increíble, como si Jimi Hendrix se hubiera metido en otro cuerpo, el punteo final de guitarra era infernal, a partir de ese momento tenía que saber quien era ese monstruo.
Recuerdo la primera vez que vi una imagen suya, sentí vergüenza. Entendamos que los adolescentes tienden a sufrir prejuicios lógicos de la etapa por la que están pasando, pero eso era demasiado, el aspecto andrógino de este tipo molestaba mas que el de Boy George, ni hablar cuando me empecé a enterar de lo que decían sus letras, el tipo era sexualmente explicito, entendamos que es el único lenguaje que puede acompañar semejantes canciones.
Desde el ‘82 al ‘94 aproximadamente fue una factoría de canciones imparable, una mejor que la otra, músicos de todos los estilos lo veneran y lo consideran un genio, negar el talento y el valor artístico de su obra sería un poco ridículo.
El tipo nunca dejo de editar discos, se pelea con las discográficas, se cambia el nombre, hace películas infumables y ultra horteras. Todas extravagancias que solo sirven para mantener vivo su mito y su permanencia en el mundo de la música pop, que tanto necesita de este tipo de payasadas para seguir funcionando.
El año pasado fui a pasar mi cumpleaños a Londres y tuve la oportunidad de verlo en vivo. Fue uno de los shows mas increíbles de mi vida, tocó mas de dos horas y media y repaso casi toda su carrera, yo no podía creer lo que estaba viendo, el tipo me confirmo en vivo que todos estos años de fidelidad con su obra no fueron en vano.
Prince para mi es tan importante como los Beatles, quizás no marco a una generación (entendamos que su éxito comenzó en los 80) pero sus melodías, su forma de cantar y tocar la guitarra no son de este mundo. Aquí los dejo con el video de la canción que cito al principio del post, ya es un clásico, y si extrañamente alguno de Uds. no la conoce les sugiero que se entreguen al placer del mundo Prince, no los defraudará.

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walkman.gif Cuando cumplí 16 años mi madre me regalo mi primer walkman, era un unicef negro enorme, tenia solo un botón para adelantar la cinta (jamas rebobinaras!!!), la tapa era manual y no se podía enganchar a la cintura,  tenía una correa odiosa para llevarlo colgando, era un vampiro con las pilas y sus auriculares eran una bazofia, pero yo lo amaba.
Me acompaño durante muchas noches de mi juventud, me recuerdo caminando por la avenida Alvarez Thomas en la madrugada, escuchando radio (una de las pocas virtudes del aparato) cassettes de Echo and the Bunnymen, The Cure o U2. Me lo robaron en Juramento y Arcos una madrugada de diciembre, fue una noche muy triste y silenciosa.
Este fue mi debut en el mundo de la música portátil. Mi padre me regaló un walkman Sony que tenía tanta potencia que en un viaje en autobús el chofer me gritó que bajara el volumen. Luego tuve un Aiwa con equalizador que fue todo un avance para la época.
El momento en que la música se volvió portátil para mi fue fundamental, puedo asegurar que hay un antes y un después en mi vida a partir de ese día, poder levantarme y salir al mundo con la canción correcta sonando de fondo era algo bastante cercano a la perfección.
Con los años 90 llegó el discman y con el la fidelidad sonora, el primero que tuve no tenía anti shock, esto significa que ante cualquier movimiento brusco saltaba la canción y arruinaba el momento musical, esto me obligó a desplazarme por la vida como caminando sobre papel de arroz. Luego pude comprar uno bueno y volví a comportarme como un humano y no como un profesor de Thai Chi.
Luego llego el minidisc y ahí comienza la portabilidad real, era muy pequeño, mantenía la fidelidad en el sonido y tenia un diseño muy cool, seguramente por eso me lo robaron en la Universidad donde trabajaba, la segunda noche mas silenciosa de mi vida.
Mi llegada a España estuvo acompañada del primer discman con mp3, podía poner 5 hs de música en un solo cd!!!, esto me ayudo a sobrellevar trabajos indeseables y momentos amargos. Armar cds llenos de melancolía y añoranza me ayudaron a seguir creyendo en mi proyecto y a resistir las embestidas de los primeros tiempos como inmigrante.
Y después de la tormenta viene la calma, un ipod shuffle se encargó de combinar mas de una vez las canciones como si los planetas se alinearan, luego un ipod nano ordenó el caos y multiplicó el espacio, playlist perfectos o discografías enteras sonando sin parar, algo cercano al paraíso.
Y ahora un ipod touch es el encargado de musicalizar mi vida, su tremenda capacidad, su diseño y mi adicción a los productos apple lo convierten en el aparato perfecto, en septiembre de este año se cumplen 22 años de música portátil en mi vida, y mas allá de los soportes o aparatos en los que se reproduzca, agradezco enormemente al sujeto que se le ocurrió que la música tenia que ser portátil para poder acompañarnos siempre.

P.D.: esta es una de esas canciones que paso por todos mis reproductores hasta el día de hoy, enjoy!!!

061225_james_brown_rip_b.jpg Cundo tenía aproximadamente 14 años se estreno la película Rocky III, fuimos con unos amigos al cine y promediando la primera parte (pelea de Ivan Drago Vs Apollo Creed) en el momento que se presentan los boxeadores aparece un señor con un traje extremadamente llamativo bailando como un poseso y cantando una canción patriotera pero con un ritmo infernal. Ese señor era James Brown y ese momento fue mi ingreso inocente al mundo del Funk.
Y fue gracias al Acid Jazz y el Rap que la música negra mas sexual del mundo resurgió de las cenizas.
Por estos años comenzó mi viaje profundo por el mundo negro del funk y el blaxploitation, recuerdo que compré “What’s Going On” el día que Kurt Cobain intento suicidarse en Italia (logro su objetivo meses después) y llegaron a mi vida personajes como Marvin Gaye, Curtis Mayfield, Bill Withers, Isaac hayes, The Meters, Funkadelic y montones de músicos que le pusieron verdadero ritmo al sexo. Empecé a fascinarme con toda la cultura negra, escuchar a Gill Scott Heron y su “Revolution will be not televised” me ponían los pelos de punta, aprendí mucho sobre Malcolm X, los panteras negras y me enamore de las pelis de Spike lee, como siempre arte sumó mas arte.
Pero volvamos al padrino, una vez que James Brown entra en tu vida no sale nunca más, el tipo tuvo una vida turbia, horrible, su comportamiento fue reprochable por donde se lo mire, pero su arte es absolutamente genial, supo sacar lo mejor de cada músico que lo acompaño, tuve la suerte de poder verlo en vivo y la experiencia fue increíble, la banda no paró de tocar un segundo, una lección de funk que jamás olvidare.
Y al día de hoy no faltan en mi iPod canciones profundamente negras de aquella época, viajando por Europa siempre busco discos perdidos o compliados funk de bandas poco conocidas, Londres y Barcelona son ciudades ideales para encontrar joyas de este genero.
Y para terminar los dejo con una joyita que llego a mis manos gracias a mi amigo Pocho, el me hizo escuchar esta tremenda versión de Sunny, un clásico de los 60, en la voz y el ritmo del padrino, disfruten cada segundo porque es imperdible.

getattachment.jpg Desde hace unos años tengo la horrible sensación de que musicalmente en la Argentina, a nivel rock & pop, pasa muy poca cosa. Siento que todo tiempo pasado fue mejor, y eso me estremece por un par de motivos, el primero es percibir que hay una carencia creativa post crisis y la segunda que soy mayor y no estoy tan en el ajo como antes.
Pero mas allá de mi pesimismo se que hay gente nueva haciendo grandes cosas, y la gran mayoría de ellos están nucleados bajo un mismo sello discográfico, Azione Artigianale.
Este sello fue creado por Ariel Minimal, voz y guitarra del grupo Pez, una de las bandas mas creativas de la Argentina a todo nivel, en la parte artística se superan disco tras disco y en la parte empresa dieron apoyo a nuevos artistas en los peores años de la economía argentina.
Gracias a ellos conocí a gente tan buena como Juan Ravioli, Flopa, Sur Oculto, Helecho y mi favorito y tema central de este post, Gabo Ferro.
Estoy en condiciones de decir que Gabo es uno de los mejores letristas que tiene mi país en este momento, sus canciones son de una belleza extrema y su sensibilidad a la hora de interpretar es única, sublime, increíble.
Tiene tres discos en su haber, el primero es una joya que contiene canciones enormes como sus títulos “Tu cama queda ahora a un tren y a un colectivo de mi cama” es el claro ejemplo, “el jardín mas bello” es de lo mejor que escuche en mucho tiempo.
Su segundo disco se llama “Todo Lo Sólido Se Desvanece En El Aire“ y crece sobre el anterior, su voz nos lleva a lugares que solo Jeff Buckley nos había hecho conocer, su dulzura se refleja en letras como la canción “Dios me ha pedido un techo”, pura y absoluta emoción.
Su ultimo disco llego a mis manos hace muy poco tiempo, apareció en mi vida en un momento un poco convulso y debo reconocer que sus canciones me trajeron algo del sosiego que estaba necesitando, perdón si este comentario afecta a alguno o le resulta muy afectado a otros, pero en mi vida la música sigue ocupando un lugar enorme de influencia y placer, de aquí que escriba este blog.
Así que gracias a Gabo sigo teniendo esperanzas en que la música de Argentina recobre el esplendor de otros años, se que muchas almas jóvenes están creciendo arropadas con sus canciones, y este humilde acto los convierte en mejores personas.
Disfruten del Artista.

led-zeppelin.jpg En la argentina de los 70 y finales de los ochenta se dio un fenómeno que no tengo idea si se repitió en otro lugar del mundo, el de los cines que pasaban películas de rock en trasnoche los fines de semana.
Recuerdo algunos especialmente, perdón si me equivoco en algún nombre, el Lorca pasaba la peli de “Woodstock”, en cine Arte “Adiós Sui Generis”, el Select Lavalle “The Wall“. Y mi favorito y tema central de este post, El Lara que pasaba La canción sigue siendo la misma de Led Zeppelin.
Recuerdo que la primera vez que la ví fue allá por el año 1982, estaba en primer año de secundaria y usaba un flequillo Liam Gallagher que ahora seria muy moderno pero en aquella época te daba un aire de gilipollas impresionante, fui con un par de compañeros de escuela en una de las pocas salidas nocturnas que se nos permitían a esa edad, básicamente porque continuaban los militares en el poder. Recuerdo que entramos con la peli ya empezada, todo el mundo gritaba como si estuvieran en el mismísimo concierto. Nos sentamos donde y como pudimos y ahí comenzó mi espectáculo particular.
Led Zepellin me gustaba mucho, me lo metieron mis primos por vena desde los 8 años (gracias Marcelo), verlos en pantalla grande era toda una experiencia para mi, la copia de la película estaba tremendamente rayada y maltratada de tantas repeticiones sábado tras sábado.
Los sujetos que estaban detrás mío se conocían hasta las partes donde la peli estaba rota!!!. Gritaban, se reían del paquete (bulto) de Robert Plant y hacían comentarios lascivos, inicialmente yo estaba asustado pensando que estaba rodeado de pandilleros peligrosos, años después descubrí que no eran mas que jóvenes tan tristes como yo que solo buscaban un lugar donde sentirse seguros y a gusto en una ciudad que por aquellos años no brindaba esa oportunidad.
Y, lógicamente, todo el mundo hizo silencio ante los primeros acordes de “Stairway to heaven”, en ese momento parecía que un cura estaba dando misa, y unos minutos después de empezada la canción llego hasta mi un olor dulzón y desconocido hasta ese momento, inmediatamente mire a uno de mis compañeros que exclamo con pánico “están fumando droga”, se levanto inmediatamente y se fue. Con mi otro amigo nos miramos y seguimos mirando la película en paz.
Hace poco encontré en la Fnac el DVD de dicha peli en oferta (5 euros, un chollo), lo compre y al llegar a casa lo puse inmediatamente, disfrute muchísimo viendo y recordando aquel momento, y por mas remasterizada que estuviera la copia, lo increíble de su sonido y lo grande de mi tele no llegue a sentir ni el 10 % de lo que sentí aquella noche. Pero eso si, cuando empezó a sonar “Starway to heaven” el mismo olor dulzor invadió mis pulmones y mi corazón.

vinilo.gif Hay canciones que nacieron para ser increíbles y perdurar en la memoria colectiva de la gente, hay otras que son buenas pero menores y solo duran una temporada, luego la cultura retro o alguna película hollywoodense de mal guión las rescata para mejorar sus historias infumables. También exíste gente como Spagna, pero realmente eso a nosotros no nos importa.
Y muchas veces tanto unas como otras ocupan un lugar muy especial en nuestro corazón por el momento en el que fueron escuchadas, El impacto que puede tener la circunstancia, la locación o el puto destino hace que las canciones se vuelvan parte nuestra para el resto de nuestras vidas.

Aqui van algunos de mis momentos fundamentales: espero despertar el ejercicio de la memoria musical en Uds.

Saliendo de ciudad universitaria mi chica en aquel momento me calza los walkman y empiezan a sonar los acordes de “When the streets have no name” de los U2, momento único y sublime.

Recién llegado de un curro agobiante, un febrero horrible hipnotizándome a oscuras en mi cuarto con el disco “Songs for Drella” de Lou Reed y John Cale.

En mi cumpleaños numero 11 escuchando “todas las hojas son del viento” del disco Artaud de Pescado Rabioso, ese tipo de regalos no se le hacen a un niño, lo marcan a fuego el resto de su vida.

En un juvenil “asalto” (peculiar manera de llamar a una fiesta adolescente en Baires) bailar muy pegado a una niña “canción de 2×3” de Charly Garcia y a partir de ese momento enamorarme de ambas.

Think for a minute” de Housemartins una madrugada de febrero contemplando Nuñez desde un balcon a corazón abierto.

Moonlight Drive” de The Doors, versión en vivo de “Alive she cried” sonando en la radio una madrugada de mis 19 años… hay un antes y un después de ese momento.

“Secret Garden” de Bruce Springsteen el 30 de abril de 1998. un “sí, quiero” que continua 10 años depués.

Imagino que ustedes deben tener montones de situaciones similares a esta, solo son ejemplos de lo que la música puede influir en nuestras vidas.

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Desde hace unos años el country/folk americano goza de muy buena salud. La culpa de esto la tiene en parte Mr. Rick Rubin con su trabajo en los American Recordings de un artista que estaba olvidado por el gran público y era desconocido por la mayoría de niños post Nirvana, Obviamente nos referimos a Johnny Cash.

Pero más allá del Viejo Cash existieron muchos otros músicos de Country inspiradores para las nuevas generaciones, entre ellos uno de mis favoritos, el maestro Townes Van Zandt.
Con solo escuchar la canción “Kathleen” les bastara para entender de lo que estoy hablando, es una balada increíble, de esas que estas deseando que nunca termine. Su voz es un lamento que logra transportarte al personaje en cuestión. Hay una versión de los Tindersticks que estremece tanto como la original.
Mr. Van Zandt tiene una obra muy basta y montones de canciones maravillosas. otra que me resulta maravillosa es “Fare Thee Well, Miss Carrusel”. Esta canción la conocí en la versión que tiene en español Nacho Vegas en su primer disco, muy respetuosa con la original, el gran Nacho supo captar el espíritu de Van Zandt y traducirlo al español.
Mr. Townes también interpretó a otros artistas, su versión de “Dead Flowers” de los Rolling Stones logra apropiarse por completo de la canción y marcarla  a fuego con su sello único.
Así que ya saben, si tienen ganas de escuchar a uno de los cowboys mas tristes de la música, Mr. Van Zandt los espera con sus brazos abiertos y su corazón destrozado

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Si hay algo maravilloso que nos brinda la música es el efecto banda de sonido de nuestra vida (perdón el lugar común), y que mejor que escuchar una canción triste cuando tenemos el alma rota.
No soporto a la gente que cuando esta triste porque la novia lo dejo quiere ir de marcha y escuchar King Africa con los amigotes saltando a su alrededor y poniendo cara de idiota felíz. Se que en alguna parte de su alma quiere estar llorando en el parque del Retiro en otoño mientras “Poor Boy” de Nick Drake suena de fondo.
“Estamos tristes porque escuchamos música pop o la música pop nos convierte en personas tristes” la frase de Nick Hornby de su libro Alta Fidelidad divide a la humanidad. Recuerdo que empecé a prestarle atención a las letras de tango después de que me hicieran trizas el corazón. La letra del tango “ Como dos extraños” (especialmente la versión de Roberto Goyeneche del disco “Tangos del Sur”) me pone la piel de gallina y entiendo perfectamente el encuentro/desencuentro que narra porque lo viví en carne propia, este es mi caso y al menos el de unos 300 millones de personas más.
Y ya en un plan total de morbosidad les cuento que yo practico este ejercicio como rutina de infelicidad. A veces la vida me lleva por buenos momentos en los que no tengo porque estar mal o deprimido. Entonces cuando siento que viene algo parecido a una sensación de felicidad busco desesperadamente algo que me tire el alma al piso; casi siempre termino escuchando “She” de Gram Parsons o “Everybody’s Gotta Learn Sometimes” (versión Beck), y ante los primeros acordes siento como toda la tristeza me invade, y misteriosamente, me siento mas estable.

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Si hay una región de España por la que tengo un amor especial es Asturias, y particularmente la ciudad de Gijón, desde que vivo en España muchos de mis mejores momentos tienen a esta ciudad como protagonista.
Allí viven unos amigos que nos enseñaron a amar el verde asturiano, el queso cabrales , la sidra, y por sobre todas las cosas a Nacho Vegas.
Ya llegara el momento que escriba un post (o varios) sobre el asturiano y su obra en solitario, pero para empezar quisiera hablar de su último proyecto, el grupo Lucas 15.
Utilizando como nombre para el proyecto la parábola del hijo prodigo se junto con el músico Xel Pereda y grabaron el que para mi es el mejor disco del año. Si tenemos en cuenta que recién termina febrero notaran que mi apuesta es fuerte.
El proyecto se basa en versiones de canciones tradicionales Asturianas en su lengua original (el bable) en clave de rock, un trabajo tremendamente respetuoso con la obra original. El repertorio del disco se basa en villancicos, nanas, añadas y cantares de ciego. Las letras de las canciones son tremendas, si no supiera su origen podría pensar que fueron escritas por artistas como Tom Waits, Nick Cave o el propio Nacho Vegas. Dramas monárquicos, tragedias, violencia de genero, doble moral cristiana y hermosas canciones de cuna, todo esto todo bajo un mismo envoltorio.
El jueves 28 de febrero fue la presentación en la sala Joy de Madrid, fue una noche mágica, una increíble comunión con el público que disfrutó de un concierto único. Lucas 15 nos devolvió a la calle en un maravilloso estado de trance artístico, algo bastante parecido a la felicidad.
El video que acompaña este post fue grabado esa noche (gracias Marcela) y quizás sirva para acercarles un poco de arte asturiano, es una hermosa canción de cuna que se llama “Con Tomillo y Romero”, y seguramente cuando la escuchen el deseo de volver a ser un niño a la hora de dormir invadirá vuestros corazones.

Este post esta dedicado a Liliana y Elías, Reyes de Cimadevilla.